A los pies de la Sierra de la Tramontana se encuentra uno de los pueblos más bonitos de España, que además hace gala de ser la cuna artística de la isla, ya que de aquí proceden numerosos poetas, músicos y artistas plásticos. Entre su patrimonio se encuentran unas callejuelas que hablan de solera histórica. Esas calles son las que acogen la salida y la llegada de una carrera única, una carrera que el pueblo siente propia, que los corredores locales y de los alrededores han hecho suya… que no dudan en decir, hinchando el pecho de orgullo, que es la mejor carrera del mundo.
Todo ello está avalado por ese compromiso con el entorno que han tomado como bandera y que ha llevado a la marca NNormal y a la Fundación Kilian Jornet a vincularse a la Cursa Tomir, para hacer de nuestro deporte un medio de cuidar el medio ambiente y respetarlo, con la idea de preservarlo a futuro.




Pollença y su carrera más querida: 25 años de historia
La carrera no es otra que la Cursa Tomir, nada más y nada menos que con 25 ediciones. Dentro de la Sección de Montaña del Club Pollença, unos andarines tuvieron la idea de hacer un recorrido por las montañas de la Tramontana que rodean su localidad, teniendo como cumbre mítica el Puig Tomir. Hoy, estos visionarios siguen engrosando las filas del club y han dejado responsabilidades a nuevas generaciones que se han criado viendo cómo, cada año, sus calles recibían centenares de corredores para participar en su fiesta montañera: el día grande de los amantes de la montaña en Pollença, donde la Plaça Vella se viste de gala para dar la salida neutralizada que recorrerá la localidad hasta encarar los senderos naturales.
La Cursa Tomir da nombre a la prueba reina, que discurre por lugares míticos de la zona, tales como el emblemático Lassarell, la Mola, el Pujol o el Camí Vell de Lluc. Todos de una belleza natural que va desde zonas de árboles de bosque mediterráneo hasta lugares escarpados de roca viva y prados verdes en esta época del año. Con una distancia de 36 kilómetros y 1.800 metros de desnivel positivo, hace las delicias tanto de los que gustan del terreno técnico como de aquellos a quienes les gusta apretar en algunos tramos de caminos más llanos en los prados.
Pero, una hora después de la salida de la Cursa Tomir, hay otra carrera para los que busquen algo más rápido sin perder el disfrute de los terrenos técnicos: hablamos de la Ronda Cuculla, una carrera que discurre por las faldas del imponente Cuculla de Fartàritx, el Cerví de Pollença, pasando también por Lassarell y la Mola. Con una distancia de 17 km y 700 metros de desnivel positivo.
El sábado no se olvidan de las familias y los más pequeños, con una U Mini Tomir que hace las delicias de las futuras promesas.










La esencia de una carrera de pueblo
Amanecía un día fantástico en Pollença y los corredores se reunían en la Plaça Vella de la localidad. Se respiraba un ambiente de fiesta, de ganas de disfrutar y, sobre todo, de una esencia que hace de estas carreras algo único: lo que llamamos carreras de pueblo, pero en su connotación de lo cuidado, lo querido, lo amable, las cosas hechas con mimo, por y para los corredores… todo aquello que los corredores queremos y que se pierde en las «megapruebas» que colman el calendario y donde se han perdido esos pequeños detalles.
A las 9:00, se salía de forma neutralizada por las estrechas calles del pueblo, llenas de vecinos que no querían perderse la oportunidad de animar a convecinos y foráneos. En cabeza se situaron un cuarteto femenino que sería quien se disputaría los puestos de la carrera. Una vez que se lanzó la prueba, ya en los senderos que llevan a la Tramontana, se acabaron las risas y ya solo se pensaba en conseguir la victoria. Así pasó desde los primeros compases con los que se llevarían la victoria en femenino y masculino.
Joan Ruitort ya pasaba en el segundo avituallamiento de Son March con una buena brecha sobre sus perseguidores. Mientras que entre las féminas, y haciendo buenas las apuestas, Bel Calero se colocaba entre un grupo masculino de cabeza y sacaba distancia a la portentosa corredora vasca Ainara Urrutia. En la subida al Tomir, las cosas se fueron asentando y los corredores guardaron fuerzas para el tramo final, que es una larga bajada por el Fartàritx hasta Can Huguet y, finalmente, encararon la meta.
Bel Calero y Joan Ruitort se coronan en las bodas de plata
A los aledaños del Claustro de Santo Domingo, donde se situaba la meta, llegaba en primera posición un pollensín por primera vez en su historia: el joven Joan Ruitort, que se echaba las manos a la cabeza intentando asimilar la locura después de 25 años de ser profeta en su tierra, con un tiempo de 3:04:37. Apenas dos minutos después llegaba el veterano Gabriel Martínez, que sigue sin dar su brazo a torcer ante la juventud. Cerraba el podio Pau Bestard.
En las mujeres, Bel Calero estaba en su prueba favorita. La mallorquina no pierde ocasión, en cualquier entrevista que le hacen, de mencionar la Cursa Tomir como algo propio. Dice conocer cada piedra, cada giro de sendero y lo que ha crecido cada planta… Con esta presentación, no es de extrañar que durante toda la prueba fuese no solo en primera posición, sino que además llevaba dibujada en la cara una sonrisa de disfrute, porque aunque ganó con claridad, para ella solo era un entrenamiento para las competiciones a nivel nacional e internacional que se avecinan.
Consiguió subirse a lo más alto con un tiempo de 3:29:49, celebrado por numerosos familiares y amigos que la esperaban en la meta. Ainara Urrutia venía de lejos para hacerse con un segundo puesto en la carrera y con las piernas arañadas por las plantas que colonizan la sierra. El tercer lugar fue para Marta Bernal, que tuvo una apasionante lucha con Garbiñe Sánchez en todo el tramo final.


Ronda Cuculla: los nombres propios de la prueba corta
Por su parte, la Ronda Cuculla tuvo a sus protagonistas, con un vencedor de los “Pájarus”, Albert Bigas, y el tercer puesto en las chicas para Amàlia Bardolet. A Albert le acompañaron en el podio Joan Ferrer y Francesc Obrador. Mientras que a Amàlia la siguieron Xesca Vila y Joana María Cañellas.
Aprovechando la gran temperatura y, como buena carrera de pueblo, tras pasar la meta nadie se fue, ya que había comida y bebida para todos los corredores y sus familiares, quienes pudieron disfrutar de una dilatada entrega de premios y narrar las batallas que habían tenido lugar durante la mañana, con la Sierra de la Tramontana como testigo.
Estas carreras son la «esencia», de lo que tanto se habla, esa esencia que para nada está perdida. Mientras se celebren este tipo de eventos, mimados, cuidados hasta el extremo por parte de todos, nuestro deporte, aún, tendrá esa chispa de esperanza.
Clasificaciones completas: RESULTADOS CURSA TOMIR Y RONDA CUCULLA 2025.
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