Llevamos años viendo cómo las carreras por montaña crecen de forma exponencial: más participantes, más carreras, más visibilidad en redes sociales, más marcas apostando por este deporte, más profesionalismo… Y con ese crecimiento ha llegado también una sombra que la comunidad apenas se atreve a nombrar en voz alta: los trastornos de la conducta alimentaria (TCA).
No hablo de algo anecdótico. Hablo de atletas que ingieren calorías insuficientes para mantenerse con vida, de personas obsesionadas con pesar menos creyendo que eso equivale a rendir más, de mujeres que pierden su ciclo sin saber las consecuencias que esto acarrea, de deportistas que entrenan lesionadas por miedo a engordar, que evitan los hidratos antes, durante y después de una ultra, que viven en un estado permanente de REDs (deficiencia energética relativa en el deporte) y no lo saben (o no quieren saberlo).
Como entrenadora de carreras por montaña y atleta profesional, este artículo nace de la necesidad. De poner palabras a lo que muchas estamos viendo y callando. De dar herramientas para identificarlo, comprenderlo y, ojalá, prevenirlo
¿Qué son los TCA? Una definición necesaria
Los trastornos de la conducta alimentaria son enfermedades mentales graves caracterizadas por alteraciones persistentes en el comportamiento relacionado con la ingesta de alimentos que dañan de forma significativa la salud física, el funcionamiento psicológico y la calidad de vida. No son una elección, no son una moda, y no son algo que se resuelve con «comer un poco más». De hecho, en muchos casos, «no se puede». Hay una barrera psicológica a poder servirse un, por ejemplo, plato de arroz.
En el ámbito deportivo presentan características particulares: se disfrazan de disciplina, de optimización del rendimiento, de estilo de vida saludable. El deporte puede ser tanto un factor de riesgo como el contexto en el que el trastorno se desarrolla y se alimenta durante años sin ser detectado.
Tipos de TCA en el deporte de montaña
Anorexia Nerviosa
Restricción calórica extrema, miedo intenso al aumento de peso y distorsión de la imagen corporal. En el trail se manifiesta con frecuencia como atletas que reducen progresivamente su ingesta mientras aumentan el volumen de entrenamiento. El adelgazamiento es visible, pero se interpreta como «puesta a punto». Seguro que has oído esa frase de: «qué fino estás», como si fuera una señal de correr mucho (spoiler, no suele ser así).
Bulimia Nerviosa
Ciclos recurrentes de ingesta compulsiva (atracón) seguidos de conductas compensatorias: vómitos autoprovocados, uso de laxantes, ayuno prolongado o ejercicio físico excesivo. En el trail, el ejercicio compulsivo es la conducta compensatoria más frecuente y la más invisibilizada, porque «entrenar mucho» se aplaude.
Trastorno por Atracón
Episodios de consumo de grandes cantidades de comida con sensación de pérdida de control, sin conductas compensatorias habituales. Genera una enorme carga de culpa y vergüenza que puede llevar al deportista a intensificar el entrenamiento como castigo.
Ortorexia Nerviosa
Obsesión patológica por comer «limpio» o «puro». No está reconocida como diagnóstico oficial en el DSM-5, pero en el mundo trail es quizás el trastorno más prevalente y menos identificado. Se manifiesta como una rigidez extrema con los alimentos, eliminación total de grupos de nutrientes (especialmente hidratos de carbono), y ansiedad severa cuando no se puede controlar la ingesta. La ortorexia está normalizada en nuestra comunidad porque se confunde con «comer bien». Mochilas con tuppers inmensos, no comer fuera de su habitación, guardarse la comida del avión «para después» …
RED-S (Deficiencia Energética Relativa en el Deporte)
Aunque no es un TCA en sí mismo, el RED-S es la consecuencia fisiológica directa de una disponibilidad energética insuficiente. Puede coexistir con un TCA o aparecer sin que exista uno declarado. Ocurre cuando la energía consumida no cubre el gasto del entrenamiento más las necesidades basales del organismo. Sus consecuencias afectan a prácticamente todos los sistemas del cuerpo.
En mujeres, la tríada de la atleta femenina —baja disponibilidad energética, disfunción menstrual y baja densidad mineral ósea— es la presentación clásica del RED-S. La amenorrea secundaria (pérdida del ciclo menstrual) es una señal de alarma gravísima que con frecuencia se normaliza o incluso se celebra en el entorno deportivo.
«Cada vez veo más personas que empiezan a adelgazar, hacen pódiums y con el tiempo, ves que se quedan sin piernas, sin músculos, sin cara… Después desaparecen de la faz de la tierra… y a nadie le importa”
Señales de alarma: ¿qué debemos observar?
El problema con los TCA en el deporte es que muchas señales se confunden con virtudes: disciplina, sacrificio, compromiso. Aquí van las señales que no debemos ignorar, organizadas por categorías.
Señales relacionadas con la alimentación
- Reducción progresiva y no justificada de la ingesta calórica, aunque entrenen más comen menos.
- Eliminación de grupos de alimentos enteros, especialmente hidratos de carbono. En otras épocas, el macronutriente de moda para restringir fueron las grasas.
- Rituales rígidos en torno a la comida: pesar todo, comer siempre lo mismo, pánico ante cambios.
- Negativa a comer durante entrenos o carreras (geles, barritas, comida real en avituallamientos). El típic@ que sale 5 horas a entrenar con un gel y al final el gel siempre vuelve.
- Evitar comidas sociales o cenas de equipo.
- Vocabulario que etiqueta alimentos como «buenos/malos», «limpios/sucios».
- Periodos de restricción seguidos de episodios de ingesta compulsiva.
- Ir al baño inmediatamente después de las comidas.
- Uso frecuente de laxantes, diuréticos o «tés detox».
Señales conductuales y de entrenamiento
- Entrenamiento compulsivo a pesar de lesión, enfermedad o fatiga extrema. Gente que no sabe descansar. Un día sin entrenar es un día sin quemar.
- Incapacidad para tomar días de descanso sin ansiedad severa.
- Entrenamiento extra o «compensatorio» después de haber comido más de lo planeado. Cuantas veces hemos oído la frase de: «madre mía con todo lo que he comido, voy a tener que entrenar mucho esta tarde para quemarlo». O el típico: «me lo he ganado».
- Pesarse varias veces al día y que el peso condicione el estado de ánimo y el entrenamiento.
- Mentir sobre el volumen de entrenamiento o la cantidad de comida ingerida, o mentir diciendo que ya se ha comido cuando aún no se ha hecho (ni se va a hacer).
- Uso de ropa muy ancha para ocultar cambios corporales y avergonzarse de su propio cuerpo.
- Tapering pre carrera inexistente o falta de recuperación post competición. Cuantas veces hemos visto gente haciendo series o tiradas largas la semana de la competición y bien sabemos que llegar descansado, nos hará rendir más.
Señales físicas
- Pérdida de peso pronunciada y rápida (aunque a veces puede pasar a lo largo de los meses o años).
- Amenorrea secundaria o irregularidades menstruales persistentes.
- Lesiones recurrentes (fracturas por estrés, tendinitis que no cura, fatiga ósea).
- Fatiga crónica desproporcionada al volumen de entrenamiento.
- Mareos, desmayos, hipoglucemias frecuentes.
- Cabello frágil y caída del cabello.
- Lanugo (vello fino en cara y cuerpo, mecanismo de termorregulación del organismo).
- Erosión dental o hinchazón de glándulas parótidas (en casos de purgas).
- Calambres musculares frecuentes, alteraciones del ritmo cardíaco.
- Piel seca, uñas frágiles, sensación de frío permanente.
Señales psicológicas y emocionales
- Relación obsesiva con la comida, el peso y la figura que ocupa gran parte del pensamiento.
- Irritabilidad, cambios de humor pronunciados especialmente en torno a comidas.
- Ansiedad severa ante situaciones en las que no pueden controlar la ingesta.
- Aislamiento social progresivo, gente que se esconde para comer.
- Baja autoestima fuertemente vinculada al peso o al rendimiento.
- Negación del problema o minimización de síntomas físicos evidentes.
- Pensamientos dicotómicos («todo o nada») en relación con el entrenamiento y la comida.
Lo que un TCA hace al organismo del atleta
Este es el capítulo que los atletas necesitan leer con atención, y que los entrenadores y dietistas debemos conocer para hablar con propiedad. Un TCA en un deportista de alto volumen no es un TCA en una persona sedentaria. El organismo está sometido a un estrés fisiológico brutal y la malnutrición tiene consecuencias en cascada sobre todos los sistemas.
Sistema musculoesquelético
- Pérdida de masa muscular (catabolismo): el organismo degrada músculo para obtener energía. Si perdemos músculo… ¿con qué corremos o nos movemos?
- Baja densidad mineral ósea: el hueso se vuelve frágil. Las fracturas por estrés son una señal de alarma directa.
- Retraso en la recuperación y reparación tisular.
- Aumento exponencial del riesgo de lesiones graves y cronificación de lesiones menores.
- En jóvenes: compromiso del crecimiento y desarrollo óseo normal.
Sistema cardiovascular
- Bradicardia (frecuencia cardíaca muy baja) patológica, no fisiológica.
- Hipotensión ortostática (mareos al levantarse).
- Arritmias y alteraciones del ritmo cardíaco por desequilibrios electrolíticos sobre todo en personas con purgas.
- Disminución del volumen cardíaco y del gasto cardíaco.
- Riesgo de muerte súbita cardíaca en casos severos.
Sistema endocrino y reproductivo
- Supresión del eje hipotálamo-hipófisis-gonadal: el cuerpo «apaga» la reproducción para sobrevivir, ahora esto no es importante, sólo quiere sobrevivir.
- Amenorrea hipotalámica funcional: pérdida del ciclo menstrual. Puede tardar años en recuperarse.
- En hombres: bajada de testosterona, disfunción eréctil, infertilidad.
- Alteraciones en la hormona de crecimiento y el IGF-1.
- Hipotiroidismo funcional: enlentecimiento del metabolismo.
- Hipercortisolemia crónica (niveles elevados de cortisol): catabolismo, inflamación, supresión inmune.
- Mayor riesgo de osteoporosis prematura e irreversible.
Sistema nervioso
- Dificultad de concentración, deterioro cognitivo, niebla mental.
- Alteraciones del sueño.
- Depresión y ansiedad: tanto causa como consecuencia del TCA.
- Irritabilidad, cambios de humor severos.
- En casos graves: neuropatía periférica.
Sistema gastrointestinal
- Vaciado gástrico enlentecido: sensación de plenitud precoz, náuseas, distensión abdominal.
- Estreñimiento crónico o alternancia estreñimiento-diarrea.
- En casos de purgas: daño esofágico, erosión dental, desequilibrio de la microbiota intestinal.
- Mala absorción de nutrientes.
- Síndrome de realimentación (riesgo médico grave al reiniciar la nutrición adecuada).
Sistema inmune
- Inmunosupresión: mayor susceptibilidad a infecciones, resfriados frecuentes y prolongados. Personas que «cogen» todos los virus/gripes/constipados que pasan por su lado.
- Peor cicatrización de heridas y lesiones.
- Inflamación crónica de bajo grado.
Piel, cabello y uñas
- Caída del cabello, cabello seco y sin brillo.
- Piel seca, amarillenta.
- Aparición de lanugo.
- Uñas frágiles y quebradizas.
Rendimiento deportivo
Y sí, lo que muchos no quieren oír: el TCA destruye el rendimiento a medio y largo plazo.
- Pérdida de potencia y fuerza: sin combustible no hay vatios ni capacidad de sprint.
- Disminución del VO2max y la capacidad aeróbica.
- Mayor fatiga central y periférica.
- Incapacidad de adaptarse al entrenamiento (el cuerpo en modo supervivencia no va a poder sobrecargarse y supercompensar).
- Mayor tiempo de recuperación entre sesiones.
- Los pódiums iniciales derivados del adelgazamiento son insostenibles. El cuerpo se apaga.
La pérdida de peso que parece mejorar el rendimiento a corto plazo, lo destruye a medio plazo. Y puede costar la vida (deportiva) a largo plazo.
El contexto que lo facilita: por qué el trail es terreno fértil
No podemos hablar de TCA en el trail sin hablar de los factores culturales y estructurales que los favorecen. No son excusas, son contexto necesario para entender el problema.
- La narrativa del peso como palanca de rendimiento: «Si pierdo X kilos, subo X minutos por km» es una ecuación que se repite en conversaciones de corredor como si fuera una verdad científica incontestable. No lo es. Cuantas veces he escuchado que X corredor/a está fino (delgado extremo), tiene pinta de ganar.
- La estética del cuerpo delgado en redes sociales: muchos perfiles de deportistas muestran cuerpos extremadamente delgados. Esto construye un imaginario colectivo de cómo debe verse un deportista «de élite». Este fue el caso de la waterpolista Paula Leitón. Criticada por no tener un «cuerpo olímpico» según algunas bocas. Ahí están sus medallas, ahí están sus logros. No todos los cuerpos son iguales y deben ser respetados y aceptados sea cual sea en cualquier deportista.
- El aplauso al sacrificio extremo: en nuestra cultura deportiva, quien más sufre, más ayuna y más entrena lesionado es admirado. Confundimos autodestrucción con fortaleza mental.
- La falta de formación de entrenadores y técnicos en TCA: muchos entrenadores no tienen herramientas para identificar señales de alarma y, peor aún, algunos las refuerzan sin saberlo.
- Información en programas de televisión, redes sociales web, etc, en los que se suelen dar consejos de nutrición para el rendimiento sin supervisión profesional en los que circulan consejos peligrosos sobre restricción calórica.
- La presión de patrocinadores e imagen: para muchos atletas semiprofesionales o que buscan patrocinio, la imagen corporal se convierte en un factor laboral. Verse guap@, llamar la atención, a veces es la herramienta para conseguir un sponsor potente, ya que un video bonito de una persona arreglada y con un cuerpo bonito, «vende más», a veces sin importar ni el resultado deportivo.
Lo que podemos hacer
La detección precoz puede marcar la diferencia entre una intervención exitosa y un caso crónico.
Lo que SÍ podemos hacer
- Formarnos en señales de alarma de TCA y REDs.
- Crear un entorno donde hablar de alimentación y salud sea seguro, sin juicio.
- No hacer comentarios sobre el cuerpo o el peso de los atletas, ni positivos ni negativos.
- No vincular elogios con la delgadez: evitar «estás muy bien, qué fino/a». Ni criticar lo que va a comer o los típicos: «¿todo eso te vas a comer?»
- Si detectamos señales, hablar en privado, con calma, desde la preocupación genuina, sin acusar.
- Derivar a profesionales especializados: psicólogo con experiencia en TCA y dietista/nutricionista deportiva.
- Apoyar el proceso sin presionar para el regreso a la competición.
Lo que NO debemos hacer
- Ignorar las señales esperando que «se le pase solo».
- Comentar el peso o la composición corporal como herramienta de rendimiento sin supervisión.
- Prescribir déficits calóricos sin trabajo conjunto con una dietista especializada.
- Normalizar la amenorrea o las lesiones por estrés óseo.
- Felicitar adelgazamientos sin conocer el contexto.
- Forzar una conversación si el atleta no está preparado: puede generar rechazo y romper el vínculo.
El camino hacia la recuperación
Los TCA son enfermedades tratables, pero requieren un abordaje multidisciplinar y tiempo. No existe una solución rápida ni una fórmula única.
Equipo terapéutico necesario
- Psicólogo/a especializado/a en TCA: es el eje central del tratamiento. El TCA es una enfermedad mental; la alimentación es el síntoma, pero suele haber algo debajo de la persona, esto es sólo la punta del iceberg.
- Nutricionista/Dietista deportiva especializada en TCA y REDs: para el trabajo de normalización alimentaria y adecuación de la ingesta al entrenamiento.
- Médico de referencia: para monitorización de parámetros físicos: densidad ósea, analíticas, función hormonal y cardíaca.
- Entrenador/a: como parte del equipo de apoyo, con papel de acompañamiento y ajuste de carga, no como terapeuta.
- Red de apoyo personal: familia, pareja, amistades. El aislamiento es un factor de riesgo de recaída.
Aspectos clave de la recuperación
- La recuperación del rendimiento deportivo viene después de la recuperación de la salud, nunca al revés.
- La reducción de volumen de entrenamiento puede ser necesaria y debe aceptarse. Será duro en aquellas personas que les cueste descansar o que usen el deporte como «quema».
- La recuperación de peso y de ciclo menstrual son indicadores de progreso, no fracasos. Duro trabajo de aceptación del cuerpo en el proceso.
- Las recaídas forman parte del proceso y no indican fracaso del tratamiento.
- El tiempo de recuperación completa puede ser de años.
Conclusión: el trail que queremos
Escribo este artículo desde el respeto a quienes lo están viviendo y desde la urgencia de quienes lo estamos viendo. Los TCA en el trail no son un problema de unos pocos atletas con «problemas mentales». No son unxs niñatxs que quieren llamar la atención, en ocasiones ni siquiera se ve en un cuerpo extremadamente delgado. Si no que son el resultado de una cultura que ha romantizado la delgadez, el sacrificio extremo y el dolor como marcadores de excelencia deportiva. Una cultura en la que todo vale por un like que consiga al marcar más mis abdominales en Instagram.
Queremos un trail en el que rendir y estar sana no sean fuerzas opuestas. En el que los entrenadores sepamos detectar, acompañar y derivar. En el que los compañeros de equipo no celebremos la pérdida de peso sin preguntar su origen. En el que hablemos de salud, de nutrición, de recuperación, de amenorreas y de salud mental.
Porque el trail es montaña, es esfuerzo, es ver amanecer en una cresta o respirar aire puro en lo alto de un cerro, pero no, no es una báscula.
Si tú o alguien de tu entorno presenta señales de alarma, consulta con un profesional especializado en TCA. La detección precoz es la herramienta más poderosa que tenemos.
- Etiquetas: Problemas reales, Salud mental, TCA








1 comentario
Muchas gracias por compartir esta información.
Me gustó mucho!
Me hace sentir que aunque parezca difícil estoy haciendo lo correcto!
Gracias 🙌