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La manta térmica y sus usos en la montaña

Ligera y con un volumen muy escaso, este accesorio se convierte en fundamental en nuestras actividades por montaña. Ya sea para protegernos tanto del frío como del calor, así como de las inclemencias externas.

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Ya sea una actividad rápida como una tirada larga por las zonas más técnicas, este invento creado por la NASA en 1964, se ha convertido en un básico de uso obligado. No es de extrañar que la gran mayoría de las carreras que se celebran en todo el mundo la citen como obligada en el ya famoso material obligatorio.

Como dato curioso, el principal uso que le daba la agencia espacial, no era otro que aislar sus equipos del frío o del calor, dependiendo del «lado» en que la pusieran en cada caso. No obstante, no fue hasta que un empleado de la misma, le diera el uso que ahora la mayoría de nosotros conocemos. Al finalizar una maratón en la que participó, el empleado de la NASA, la utilizo para evitar que su cuerpo perdiera frío de manera excesiva, lo que conocemos como hipotermia. En este momento, la manta térmica tomó un lugar obligado en la vida deportiva.

¿Cuál es su composición?

Son piezas de forma rectangular, aunque a día de hoy también existen otros formatos, como por ejemplo el saco de emergencia. Están fabricadas en polipropileno y recubiertas de aluminio vaporizado en diferente color, por una cara dorado y por otra plateado.

Tipos de mantas de emergencia

No hay un solo tipo de manta de emergencia; normalmente tienen características cambiantes que nos permitirán un mayor aislado. Ahí entra el tipo de material con el que estén fabricadas, el grosor con el que cuenten o los colores de ambas caras.

También hay que prestar atención a su tamaño, y debemos hacernos con una manta que nos pueda cubrir totalmente en caso de emergencia. Recortar una manta de emergencia para correr con unos gramos de peso es una temeridad, ya que debemos recordar que no sólo nos puede ayudar a nosotros, sino a otros corredores. Las medidas estándar de las mantas suele ser de 210 x 140 cm.

Normalmente, cuanto mayor es el precio de una manta de emergencia, mayor es su calidad y, por tanto, la capacidad de aislarnos del frío o del calor externos. En una pieza de material que literalmente puede salvarnos la vida a nosotros o a otro corredor, es mejor no ahorrarnos unos euros y apostar por mantas de calidad. Como suele ser el caso de los «sacos de vida», que actualmente se están utilizando en carreras, sobre todo de norte de Europa. Dichos sacos cuentan con la ventaja de poder guardarse enrollados en unas bolsas preparadas a tal efecto y nos permiten podernos meter dentro de ellos sin problema, haciendo mucho más efectiva la perdida de calor o de frío.

Es muy habitual tener que sustituirlas con frecuencia, pues su ligero material hace que sea un elemento frágil y de quizá un solo uso. A su favor cuentan con un precio mínimo y la mejor opción es comprar varias a la vez.

¿Cómo funciona una manta de emergencia?

Las mantas de emergencia se valen, para funcionar, de un efecto conocido como refracción de radiación infrarroja. Gracias a ello, las mantas son capaces de aislar la temperatura de todo lo que se mantenga en su interior, tanto en condiciones de calor como de frío.

Por un lado, son capaces de absorber los rayos del sol para aumentar la temperatura del sujeto que esté en su interior, mientras que por el otro lado refleja esos rayos para mantener el interior más fresco. Ahora bien, las mantas tampoco son milagrosas y hay que tener siempre eso en cuenta, para además realizar otras maniobras adicionales.

¿Qué lado hacia fuera o hacia dentro?

Su uso más común, en el caso de corredores de montaña, será para mantener a un accidentado lo más caliente posible hasta que pueda ser ayudado por los equipos médicos.

-Si la manta tiene un lado dorado y otro plateado, deberemos colocar el lado dorado hacia afuera, para proteger del frío.

-Si queremos proteger a un corredor de altas temperaturas, es mejor colocar el lado plateado, si lo tiene, hacia el exterior.

Asimismo, debemos intentar que la persona esté aislada del suelo, mediante piezas de material como chaquetas, mochilas, etc. También es importante colocarla en un lugar en la que esté a salvo de las inclemencias del tiempo o, en caso de golpe de calor, de estar expuesta al sol. Hay que intentar que la persona se mantenga hidratada y, en caso de situación de calor, que el aire corra entre manta y accidentado.

Algunos consejos de utilización

-Lleva siempre tu propia manta personal. No ocupa un gran espacio ni tiene un gran peso, pero puede salvarte tu vida o la de otro corredor accidentado. Si corréis en grupo, que cada uno lleve su propia manta o que al menos dos personas diferentes lleven consigo este tipo de mantas, si bien lo mejor es tener una por cabeza para poder actuar en caso de emergencia.

Comprueba el estado de tu manta térmica antes de salir a la montaña. Procura mantenerla seca y en un lugar de la mochila que no sea demasiado complicada de coger, ya que así podrás alcanzarla en caso de una caída en la que te hagas daño y no puedas moverte mucho.

-Si las has tenido que utilizar, revisa muy bien la manta antes de volver a guardarla. Estas mantas son extremadamente frágiles y se rajan con facilidad, sobre todo en la montaña, donde hay piedras, ramas, árboles… Si tu manta tiene desperfectos, es mejor que compres una nueva. Si no los tienes, limpia y seca bien la manta y dóblala concienzudamente.

-Para lograr un mayor aislamiento de las condiciones exteriores, debes utilizar algunos elementos que te ayuden a fijar la manta y que esta no se mueva, Colocar piedras o troncos ayuda a que la manta no se mueva con el viento y que el accidentado logre mantener su temperatura durante más tiempo. De esta manera se mantendrá firme y evitarás perdidas de calor o de frío. Por este motivo se inventaron los «sacos de vida».

Otros usos de la manta de emergencia

Totalmente polivalente y versátil, este instrumente tiene multitud de usos. La NASA fue quien la creo, pero el ser humano y su capacidad de inventar fue buscándole multitud de opciones.

Saco de dormir o esterilla aislante. Si olvidaste llevar saco de dormir o este se te ha mojado, podrás utilizar la manta de emergencia para improvisar un saco de dormir envolviéndote en su interior. Resultará más satisfactorio que dormir en tu saco mojado. También puedes colocar la manta entre el saco y el suelo para que la humedad del suelo no suba hasta tu saco y mantenerlo seco y caliente durante la noche.

Como prenda reflectante. Otra de las grandes ventajas que tiene la sabana térmica es que el lado plateado es muy reflectante. Por lo tanto, nos puede resultar muy útil para enviar señales a un punto lejano, recordemos que en las cimas de las montañas, el sol refleja con fuerza y esta llamada puede verse a varios kilómetros de distancia. También puede utilizarse simplemente a modo de prenda reflectante para ser visto en carretera si se camina por carreteras de montaña sin arcén ni acera.

Como refugio de emergencia. Otro de los usos extendidos, es el de crear un refugio a modo tienda de campaña, donde poder refugiarnos dentro, nos puede resultar de gran ayuda ante una tormenta en plena montaña.

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