CONSEJOS

Cómo utilizar los brazos al correr por montaña

Son los grandes olvidados, pero pueden ayudarnos a mejorar nuestra técnica de carrera si sabemos cómo moverlos en función del terreno que tengamos por delante.

KV El Gigante de Transgrancanaria 2023
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Correr es dar un paso detrás de otro. Sí. Pero al final, todas las partes de nuestro cuerpo están inmersas en el movimiento que realizamos al correr. Quizá una de las partes a las que menos atención prestamos es a los brazos, cuando no debería ser así. ¿Por qué son importantes los brazos al correr por montaña?

Porque los brazos tienen una misión especial a la hora de correr, nada menos que dar equilibrio a todo el cuerpo. Los brazos compensan el movimiento del tren inferior y, dependiendo de si vamos a encarar desnivel positivo, negativo o un tramo más o menos llano, nos pueden ayudar a mejorar en ciertos aspectos.

Movimiento de brazos en tramos llanos

Dentro de este tipo de tramos, nos referimos a esos tramos más “corribles”, en los que a pesar de haber cierto desnivel, este no es muy acusado y nos permite correr con cierta soltura. En estos tramos, lo ideal a la hora de mover los brazos es hacerlo con eficiencia, gastando poca energía.

Para ello, podemos seguir la técnica conocida como T-Rex, por asemejarse al famoso dinosaurio de Jurassic Park. Cuando el terreno es favorable y poco técnico, los brazos nos deben servir para acompasar la técnica de carrera del tren inferior, equilibrar todo el cuerpo y así conseguir la mayor fluidez de movimiento posible. La técnica T-Rex se realiza pegando los brazos al tronco, intentando no separarlos, ya que de esta forma se consigue un gasto energético mucho menor.

En lo que al ángulo se refiere, lo más óptimo es intentar llevar siempre los brazos doblados en un ángulo cercano a los 90 grados (o menores) e intentar que este no se mueva, es decir, que el movimiento se realice siempre con los hombros y los codos se encarguen de fijar el resto de la extremidad.

En lo que al rango del movimiento se refiere, los braceos deben ser cortos y provocados siempre por los hombros y no por los codos. De esta forma, la energía consumida será menor y podrá ser utilizada por las que realizan el mayor esfuerzo: nuestras piernas.

La clave del movimiento de brazos en tramos “corribles” es lograr una soltura de movimientos que ayuden a la técnica de carrera global, intentando realizar movimientos cortos, con los brazos pegados al tronco y, sobre todo, intentando que no haya tensión en los brazos, ya que eso se paga con un consumo extra de energía.

Movimiento de brazos en tramos de descenso

Cuando estamos volando cuesta abajo, los brazos se convierten en nuestros timones. Nuestras extremidades superiores nos pueden ayudar a bajar más rápido, ya que nos ayudan a variar direcciones o a frenar.

Como regla general, en los descensos con un nivel técnico medio-alto, llevaremos los brazos despegados del cuerpo, como si se tratara de las alas de un pájaro. Esto nos ayudará a compensar todos los movimientos y que tengamos una mayor estabilidad.

Al igual que en tramos llanos, es vital llevar los brazos de forma relajada, ya que lo normal es llevarlos tensionados debido al frenetismo que provoca ir en pleno descenso. Los brazos, en este caso, deben ir sueltos como para subir y bajar al ritmo de nuestra zancada, bajando cuando realizamos el apoyo y subiendo cuando estamos en el aire.

Movimiento de brazos en tramos de ascenso

Cuando vamos subiendo tramos de un desnivel bajo-medio y podemos ir corriendo, seguiremos la misma técnica que en los tramos “corribles”. Esto significa llevar los brazos pegados al cuerpo, en un ángulo no mayor a 90 grados y con un balanceo moderado, llevando los brazos relajados y siendo los hombros los que se encarguen del movimiento de los brazos, impidiendo el movimiento de codos.

En tramos con mayor desnivel, lo más habitual es colocar las manos sobre los cuádriceps, en la zona más cercana a la rodilla, de forma que descarguemos el peso del tronco de nuestras piernas y sean los brazos los que asuman el peso del tren superior. Debemos notar cómo los brazos realizan un esfuerzo en cada paso, de forma que seamos conscientes de que todo el trabajo que realicen se lo estamos ahorrando a nuestras piernas, que al final nos agradecerán ese respiro que le han dado nuestros brazos.

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