CONSEJOS

Crioterapia, el frío como método de recuperación

La recuperación tras un esfuerzo es una de las prioridades de todo deportista de resistencia. Y la aplicación de frío es una de las opciones más fáciles y económicas.

Corredores de élite dándose un baño frío tras la Transvulcania 2013
Corredores de élite dándose un baño frío tras la Transvulcania 2013
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Ya es bien sabido que correr por la montaña es una actividad deportiva de un enorme desgaste, debido al gran esfuerzo necesario para afrontar ascensos y descensos, así como a las largas distancias que a menudo se completan, llegando a ser necesario estar una gran cantidad de horas en plena actividad.

Por ello, una de las mayores preocupaciones de todos los “corremontes” es el apartado de la recuperación muscular; al ser una actividad tan exigente, lo normal es que después de un entreno de alta intensidad o de una carrera, la musculatura más expuesta en esta actividad acumule un gran cansancio, por lo que la recuperación ocupa un lugar clave en todo aquel que disfruta del trail running.

De entre todas las técnicas conocidas para la recuperación muscular, la que nos ocupa en esta artículo es la crioterapia, o lo que es lo mismo, la aplicación de frío en las zonas musculares más castigadas, con el principal objetivo de conseguir una recuperación más rápida y eficiente.

Prácticamente todas las disciplinas deportivas utilizan el frío para mejorar y acelerar el proceso de recuperación, y concretamente en las carreras por montaña se trata de una técnica que puede resultarnos muy útil si la aplicamos correctamente. De hecho, ya no es extraño ver cómo en la meta de muchas carreras podemos encontrar piscinas con agua fría para sumergirnos en ella inmediatamente después de terminarla.

Concretamente, los grandes beneficios de la crioterapia en nuestros músculos son dos, ya que puede actuar como antiinflamatorio y como analgésico, un dos por uno que conseguiremos sin necesidad de tomar medicamentos que puedan forzar nuestros órganos y de esta forma, conseguir los mismos efectos.

La aplicación de agua fría consigue, en un primer momento, que los millones de microtraumatismos producidos al correr dejen de ser tan dolorosos, consiguiéndolo de una forma casi inmediata, ayudando también en el proceso de la cicatrización de los mismos. Además, se produce un efecto de vasoconstricción de los microsangrados en estas heridas, por lo que favorecen a dar un efecto de relajación tanto de los músculos como de las articulaciones, tan exigidas en nuestra disciplina.

Como toda técnica, la aplicación de frío debe ser realizada de forma correcta para poder exprimir todos los beneficios intentando dejar de lado las posibles contraindicaciones. En primer lugar, es imprescindible ser progresivo en la aplicación del frío, para luego ir aumentando el tiempo de exposición.

Asimismo es necesario que la temperatura escogida no sea muy fría, y que en lugar de ser beneficiosa sea incluso perjudicial para nuestros tejidos, ni demasiado caliente para que no nos beneficiemos del frío.

El método más común para la aplicación de la crioterapia es la inmersión -en nuestro caso de las piernas- en agua fría, lo que se puede conseguir introduciendo hielo en el agua en el caso de que esta no esté lo suficientemente fría. Lo ideal es que en las primeras sesiones, la temperatura del agua esté en torno a los 12ºC, aunque con el tiempo podremos bajarle algunos grados.

Asimismo, el tiempo de inmersión debe ir aumentando de forma progresiva. En las primeras sesiones, bastará con sumergir las piernas durante tres minutos, repitiéndolo hasta tres veces de forma consecutiva. Posteriormente, se puede llegar a aplicaciones de hasta 10 minutos. La otra opción es aumentar el número de repeticiones, más aconsejado en las primeras exposiciones al frío.

Hay otras técnicas para la aplicación de frío, como el ponernos hielo en las zonas muscularmente más exigidas, siempre con un paño entre el hielo y la piel, o la utilización de criosaunas, si bien estas son de momento bastante escasas y sólo las encontramos en centros especializados y suponen un mayor gasto que el baño en agua fría.

Entre las precauciones que debemos tomar está el no utilizar la aplicación de frío en el caso de que exista una lesión; deberá ser el profesional médico el que nos indique si podemos seguir utilizando el frío a pesar del problema físico que tengamos, ya que podemos llegar a empeorarlo.

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