PSICOLOGÍA DEPORTIVA

Anton Krupicka: su visión sobre las lesiones y unos consejos para afrontarlas

Las lesiones son algo común en los deportistas, y más todavía en los que se dedican a ello de forma profesional. Anton Krupicka se pasó 15 meses lesionado en la última ocasión, por lo que nos ofrece unos pasos para afrontar los problemas físicos.

Author: | No hay comentarios | Compartir:
Anton Krupicka
Anton Krupicka

“Casi siempre empieza como una pequeña punzada. Estás meneando los músculos en los primeros minutos del día y notas que una de las molestias tarda en desaparecer más que el resto. No importa, un par de horas más tarde, al final de la salida, ni siquiera lo recuerdas. Pero la siguiente semana, ya no se va el dolor completamente.

No te impide cambiar tu rutina, pero ya sientes esa molestia todo el tiempo. Pronto, no sale de tu cabeza y te pruebas en la calle o en el monte. Uno o dos días después, ves que empiezas a cojear, viendo que el dolor no se ha marchado y por fin te enfrentas con la primera decisión: ¿Paro de correr? ¿Me estoy volviendo un vago o s una razón legítima para parar? Maldición, pero yo quiero ir a la cima de aquella montaña…

Esto me ha pasado más veces de las que puedo recordar, y en las pasadas seis semanas he vivido otro de estos ejemplos. Tras estar lesionado durante 15 meses seguidos, me las arreglé para estar sano desde mayo de 2012, pero entonces, a mediados de diciembre, desarrollé una molestia en la cadera que me incapacitó en navidad. Me tomé tres semanas sin entrenar, bebiendo mucho ponche de huevo, y entonces, corriendo hasta tres veces en Longs Peak en mis primeros 10 días recuperado.

¿Aprenderé algún día? Eso creo. Tras otras dos semanas de descanso, acupuntura, masajes y ejercicios de rehabilitación, por fin he podido volver a la montaña, esta vez sin dolor. He corrido durante 18 años y ahora manejo estos problemas mejor que antes, al menos a nivel emocional. Recuerdo un día en la universidad, yendo al gimnasio por un dolor en el pie que acabó en fractura por estrés y el entrenador me dijo que tendría que estar fuera seis semanas.

¡Seis semanas! Le contesté. “Pero si tuve una fractura del metatarsiano en el instituto y solo fueron tres semanas! “Bueno Tony, no tienes 15 años” me respondió mi entrenador. “Las cosas tardan más en sanar a medida que te haces mayor” (yo tenía 20 años por aquel momento). Entonces, mi reacción era normalmente depresiva.

Ahora, mis motivaciones para correr han cambiado mucho y estar en forma es menos importante que las cimas de las montañas, por lo que es difícil motivarme para pasar horas en la piscina o en la elíptica, pero lo que sí he notado es que a veces simplemente necesito descansar. Ahora, cuando mi cuerpo se daña es por haber empujado demasiado fuerte durante demasiado tiempo. Por ello, cuando no puedo correr, descanso de verdad.

En general, cuando me lesiono, he pasado de gestionar mi cuerpo a gestionar mi mente. Estas son unas tácticas:

No luches contra el desánimo inicial

Cuando paso de correr 2 ó 3 horas al día a no correr, hay algunos desequilibrios químicos en el cerebro. Los dos primeros días sin correr me hacen ser muy pesimista. Tiendo a odiar a todos y a todo. Sin embargo, he aprendido que si lo acepto  y me permito estar mal un par de días, acabo viviendo un efecto rebote que me permite estar dispuesto a hacer cosas, incluso si eso solo significa salir de casa e interactuar con otras personas. Sé que resistir mi mal humor del principio no me es útil. Literalmente, me enfado si hace un día soleado. Lo mejor es simplemente esperar, porque siempre se mejora.

Sal al exterior

Incluso si no es para hacer ejercicio, eso sí, tras haber superado los primeros días de enfado. Suelo andar mucho cuando estoy lesionado, algo que evito en épocas de entrenamiento, ya que siempre suelo estar agotado; voy a la cafetería, a la tienda, a la oficina de correos… Sólo media hora de sol en mi cara, respirando aire fresco, me ayuda muchísimo.

Intenta todo lo que puedas

Aquí en Boulder tengo una serie de médicos a los que acudo cuando tengo un nuevo dolor. Jeremy Rodgers es mi primera llamada. Es muy práctico y no se interesa sólo por la recuperación, sino también por saber la razón de la lesión para que no vuelva a ocurrir. Eso sí, siempre con la vista puesta en la competición, algo que aprecio mucho.

Hace tres años, el propio Jeremy me aconsejó ir al acunputurista para una lesión de rodilla, a pesar de mi escepticismo. Pero, cuando nada más funcionó, la terapia me curó y mejoré mis tiempos de la Miwok y la Western States ese año. Ahora voy de forma regular.

En el caso de los masajes, Jeff Staron es mi hombre, recomendado por Rickey Gates cuando tuve problemas en la espinilla. A veces, es capaz de hacer desaparecer un problema en una sola sesión. En general, diferentes lesiones responden a diferentes tratamientos. En algunos problemas, uno no me había ayudado, pero sí otra técnica como la acupuntura. Pero no lo sé hasta que lo pruebo todo.

Haz los malditos ejercicios.

Es algo en lo que aún estoy trabajando. Para lesiones de sobreuso que he tenido los últimos tres años, las opniones médicas han apuntado en la misma dirección: mis caderas ddébiles. En casi cada caso, he mejorado tras hacer mis ejercicios suplementarios. Estos no me gustan y además requieren atención y dedicación, pero funcionan. Además me aportan la sensación de hacerme creer que trabajo para recuperarme cada día. Parte de lo emocional en una lesión es sentirte una víctima, así que trabajar en mi rehabilitación me ayuda a sentirme proactivo.

No te rindas

Esto debería estar implícito, pero no perder la fe es la clave. Tu estado mental es tan importante como cualquier tratamiento, o incluso más, así que luchar por ser positivo es crucial. Durante el curso de una larga lesión, esto puede ser muy duro y algo de desesperación es normal, pero lo importante es tener más días buenos que malos.

Si te vas a lesionar, que sea un hueso roto.

Esto es una broma, pero honestamente, cuando me rompí la pierna en 2011, esa fue una de las lesiones más fáciles de curar, mental y físicamente. Tras un par de horas estaba positivo con mi situación. No me podía levantar, pero había una fecha de recuperación; apenas dos meses y medio después me quitaron la escayola y solo quedaban un par de semanas de fortalecimiento.

Esta es mi experiencia. No hay magia. Me he dado cuenta de que la mejor forma de manejar las lesiones es no sufrirlas, lo que significa que a veces atempero mi pasión , haciendo caso a mi parte racional e incluso escuchando a los amigos y sus consejos. Como un amigo suele decir, “el éxito corriendo es un juego de prevención de lesiones”. Ese es mi caso, ya que la fuerza y la disciplina para salir no son un problema, así que aquí está la esperanza para un descanso tan saludable como sea posible de 2013.

Fuente: Ultimate Direction Blog


Lecturas relacionadas
Ayudarnos a difundir la cultura de la montaña
En Carreraspormontana.com te ofrecemos gratuitamente la mejor información del mundo del trail running. Puedes ayudarnos a difundir la cultura de la montaña comprando tus libros y guías en Libreriadesnivel.com y en nuestra Librería en el centro de Madrid.

¡Suscríbete gratis al boletín del Trailrunning!

Estamos más ocupados que nunca y hay demasiada información, lo sabemos. Déjanos ayudarte. Te enviaremos todas las mañanas un correo electrónico con las noticias más relevantes del mundo trail.