Prácticamente cualquier deportista recuerda haber sufrido en algún momento un calambre muscular. Meses de preparación concienzuda se pueden ir al traste por esta respuesta del cuerpo tan repentina y dolorosa. De hecho, en un estudio con 82 corredores durante un maratón, uno de cada cinco sufrió un calambre.
Datos similares encontró otro estudio con 210 triatletas en un Ironman. Y si no lo has sufrido ya, puede que esté al caer: una encuesta con más de 1000 maratonianos mostró que casi el 40% había tenido un calambre alguna vez en su vida.
Los motivos que desencadenan los calambres musculares aún no están del todo claros. Tradicionalmente, se ha señalado a la deshidratación como causa principal, especialmente desde que se documentaron numerosos casos en soldados, mineros o trabajadores expuestos a calor extremo.
Lo curioso es que beber solo agua no reducía la aparición de calambres, mientras que hacerlo con agua más sales minerales sí lo hacía. Esto sugiere que podría ser la hiponatremia (baja concentración de sodio), más que la deshidratación en sí, la responsable directa.
Sin embargo, no todos los calambres se producen en condiciones de calor o falta de líquidos. Esto ha llevado a desarrollar otras teorías, como la relacionada con el sistema nervioso.
Se ha observado que una hiperexcitabilidad neuromuscular —por ejemplo, al trabajar en rangos de movimiento reducidos— puede impedir una relajación correcta del músculo. También, la fatiga muscular excesiva puede alterar la contracción-relajación normal, favoreciendo los calambres.
En maratones, por ejemplo, suelen aparecer a partir del kilómetro 30, cuando la fatiga es máxima, incluso sin deshidratación. Además, el riesgo se incrementa cuando competimos a intensidades superiores a las habituales o con bajo nivel de entrenamiento.
Bebidas deportivas y calambres
Al hablar de calambres, solemos pensar en sales minerales, pero a menudo se subestima el papel de los hidratos de carbono. Estos han demostrado reducir la fatiga durante el ejercicio prolongado, mejorando lo que se conoce como durabilidad. Si la fatiga favorece los calambres, no es descabellado pensar que los carbohidratos pueden ayudar a prevenirlos.
En un estudio experimental con universitarios, se diseñó un protocolo para inducir fatiga localizada en los gemelos, con calor y humedad elevados para facilitar la aparición de calambres. Los participantes que tomaron una bebida con hidratos de carbono (56 g) y electrolitos, aunque no evitaron por completo los calambres, duplicaron el tiempo que tardaban en aparecer en comparación con quienes no tomaron nada (37 minutos frente a 15).
Esto sugiere que una bebida deportiva con ambos componentes puede mitigar el efecto negativo de los calambres. No es posible saber si el beneficio vino más por los electrolitos o por los carbohidratos, pero sí parece claro que la deshidratación no fue el factor principal, dado que la pérdida de peso corporal no alcanzó ni el 1%.
Conclusiones
Los calambres tienen un origen multifactorial, con causas que incluyen la deshidratación, la hiponatremia, la fatiga muscular y la activación neuromuscular excesiva. Por ello, no hay una única solución. Sin embargo, el uso de bebidas deportivas con electrolitos e hidratos de carbono puede contribuir a reducir el riesgo o retrasar la aparición de calambres. Al atacar dos frentes —deshidratación y fatiga—, estas bebidas se consolidan como una herramienta útil dentro del arsenal del deportista de resistencia.
- Etiquetas: Calambres, Consejos nutricion, Crown Sport Nutrition


