Volver a correr después de dar a luz

Es la gran pregunta por parte de las mujeres que practican deporte de alta intensidad como el trail running. Aunque no tiene una respuesta unánime aquí os dejamos algunos consejos de cómo hacerlo de la mejor manera posible

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Anna Comet corriendo durante su embarazo
Anna Comet corriendo durante su embarazo

La vuelta a los entrenamientos tras el parto es un tema que genera mucho debate en la actualidad. Y es que no hay una respuesta unánime por parte de los expertos a la hora de poner una fecha de ese regreso a la actividad física. Aunque en lo que sí coinciden es que dependerá, y mucho, de cada mujer y de cómo ha sido tanto el embarazo como el parto. De modo que la vuelta a la actividad física no será igual en una deportista élite que en una amateur que lo hace únicamente como hobby o para ponerse en forma; ni tampoco si se ha dado a luz de manera natural o con una cesárea.

A pesar de esa diferenciación, tanto desde el punto ginecológico como fisioterapéutico, tras el parto todas las mujeres deberían iniciar una fase de recuperación concentrándose especialmente en la zona del suelo pélvico. Así, se recomienda ejercicios que ayuden a fortalecer la zona lumbar, abdominal y también el trabajo respiratorio.

¿Cuándo puede la mujer a realizar trabajo de alta intensidad?

Aunque como ya hemos dicho no hay una respuesta firme a esta pregunta, la gran mayoría apuestan por comenzar de nuevo mínimo seis semanas después de dar a luz y, por supuesto, hacerlo de manera progresiva, sin levantar objetos pesados y evitando la alta intensidad. Y es que el impacto que tiene el parto sobre el cuerpo de la mujer elevado, sobre todo en la zona abdominal donde los músculos se separan para poder dar al bebé un espacio en el que crecer.

¿Está el cuerpo preparado para volver a empezar?

Hay varias señales de advertencia que permitirán a la mujer saber si su cuerpo está o no preparado para introducir ejercicio con un mayor impacto. Por ejemplo, si cuando va a orinar, corre o salta siente dolor, significará que su suelo pélvico todavía está muy débil. Si esto sucede la mujer debe dejar de correr y consultar a un médico.

Y es que aquellas que se saltan los entrenamientos de recuperación y empiezan directamente a correr aumentan el riesgo de sufrir lesiones. El embarazo inunda el cuerpo con hormonas que flexibilizan los tendones y los ligamentos, que es genial al dar a luz. En cambio, es mucho menos útil una vez el bebé ya ha nacido, ya que aumenta el riesgo de sufrir, por ejemplo, tendinitis en el Aquiles y en la rodilla.

También pueden surgir otras complicaciones como el prolapso y la incontinencia. Algunos problemas, como el dolor en la cintura pélvica y la disfunción del suelo pélvico, que pueden ser debilitantes. El dolor de la cintura pélvica crea un anillo de dolor a lo largo de los huesos pélvicos en la base de la columna vertebral de la mujer. Mientras que la disfunción del suelo pélvico puede hacer que los accidentes urinarios sean más comunes y causar dolor. Ninguno de estos problemas merece la pena, por lo que es mejor dase tiempo para curarse y preparar adecuadamente el cuerpo antes de volver a correr.

Una vez recuperada, paciencia

Una vez que la madre se recupera hay algunas cosas que debe tener en cuenta, como los efectos de correr sobre la lactancia materna o los cambios en sus metas personales. La clave es la paciencia y escuchar a su cuerpo.

Y aunque ya hemos mencionado la importancia de recuperar bien la zona abdominal, estos músculos normalmente vuelven a la normalidad unos meses después de que una mujer da a luz. Sin embargo, en algunos casos la mujer desarrolla diástasis de recto. Este problema se diagnostica cuando hay un espacio entre los músculos abdominales de entre dos y tres dedos de ancho. La afección normalmente causa una bolsa abdominal y puede provocar problemas más graves si no se trata.

También es clave la corrección de la postura. Y es que de conocimiento común que los abdominales débiles conducen a una mala postura. Pero algunas mujeres descubren que su posición necesita mejorar incluso después de trabajar sus abdominales. Esto se debe, en parte, a la forma en que las mujeres se mueven durante la gestación. El embarazo es incómodo y las mujeres hacen lo que pueden para reducir su malestar, lo que incluye encorvarse o inclinarse cuando sea necesario. Estos hábitos pueden ser difíciles de romper y las corredoras pueden tener problemas con una mala postura. Sin embargo, un poco de tiempo y concentración deberían corregir el problema.

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