DEBATE

Los patrocinios en el deporte

Nuestro experto en entrenamiento reflexiona sobre el estado de las actividades patrocinadas, en las que se debe trabajar para que ambas partes resulten siempre beneficiadas de una relación así.

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Un corredor muestra su alegria en la Ultra Cavalls del Vent 2013
Un corredor muestra su alegria en la Ultra Cavalls del Vent 2013

Extrem Team¿Qué deportista no ha buscado en algún momento una sponsorización? ¿A quién no le gusta que le den el material o le paguen los gastos de desplazamientos, inscripciones, etc. y un poco más…? ¿A quién lo le gustaría que le pagasen un sueldo por practicar su actividad favorita? Creo que a la mayoría, pero por un momento reflexionemos de lo que esto significa, y tomemos consciencia de sus consecuencias.

 

Qué envidia da ver a deportistas súper equipados, con diferentes sponsors que les ceden sus productos para todas sus necesidades: ropa, coche, bicis, etc., Pero ojo, no digo les dan, digo les ceden, porque una sponsorización debe ser un intercambio, no un regalo, y para llegar a este punto la mayoría han tenido que demostrar muchas cosas, arriesgar mucho, apostar su tiempo y dedicación y además pagándose los gastos de su bolsillo.

(Ya sé que hay proyectos muy interesantes y solidarios, sin ánimo de lucro y que se diseñan para ayudar a los demás o para aportar datos científicos; este es otro tema diferente del que intento explicar)

Cuando se nos pasa por la cabeza conseguir cualquier objetivo, sueño o proyecto, lo primero que pensamos es de dónde vamos a sacar el dinero para llevarlo a la práctica, y siempre nos imaginamos buscar y conseguir un sponsor para que nos pague la fiesta. O simplemente, si nos dedicamos a participar en carreras a pie o en bici,  ¿por qué no encontrar a alguien que nos dé una bici, o nos equipe como un cromo para correr? Es más, hay gente que pide lo que sea, ¡incluso para participar en una marcha popular!

Así, podemos encontrar desde el que va a la tienda de la esquina  de su casa, a pedir algún tipo de producto, al que tiene un gran proyecto, y va a una multinacional a “vender” su película, intentando convencerles de que lo suyo tiene mucho interés para ellos; y si no lo tiene es igual, al final lo que busca es que le aporten lo que necesita.

Y es que los hay  que aún se creen que alguien le va a pagar las vacaciones, y lo bueno que aun hoy en día hay gente que lo consigue; el problema es que, cuando el sponsor se da cuenta de la que se la han “colado”, escarmienta para mucho tiempo; luego entra otro por la puerta y sale disparado a patadas.

Por el contrario, hay patrocinios muy rentables para las marcas y de los cuales sacan mucho provecho, obteniendo retornos muy cuantiosos en publicidad; por este motivo es muy interesante para ellos y gracias a esto el deporte tiene el nivel que tiene.

Ha habido individuos (hoy en día tal como está el patio, ya casi nadie) que una vez conseguido el patrocinio, prácticamente desaparecían del mapa cuando alguien de la empresa les pedía explicaciones; siempre tenían la excusa preparada: que si solo ven lo material, que no entienden por qué no lo he conseguido, que al final por cuatro perras yo no me la juego, etc… sin pensar que nadie les ha empujado a pedir, sino que han sido ellos solos los que se han lanzado a la caza del pagano.

También es verdad que algunas empresas quieren exprimir al máximo su colaboración y piden unas contraprestaciones exageradas, pero ahí está el juego. ¿Nos interesa entrar o no? Esa es nuestra decisión.

Seamos conscientes, entonces, de que entrar en este terreno de juego es un tema muy serio; no sería la primera vez que un deportista renuncia a un patrocinio por no poder soportar la presión y la exigencia de resultados por parte del sponsor.

Nunca pensamos que porqué a nosotros nos dicen no y a otros sí, o al revés, o que motivos les mueven a apostar por una cosa u otra. Cada firma comercial tiene sus estrategias de márquetin y comunicación y, cuanto más grandes son las empresas, más planificado lo tienen: estudios de mercado, presencia en medios de comunicación, etc… Es por eso que normalmente, según nuestro nivel de proyecto, deberíamos ir a buscar a un tipo de sponsor u otro, y no caer en la trampa fácil del que si a este le dan a mí también.

Lo más importante cuando se busca un sponsor es, en vez de pensar en qué le podemos “sacar”, qué le podemos ofrecer, si esto será interesante para él y si la imagen que ofrecemos encaja con la suya. Para muchas empresas, a veces es más importante la imagen que podamos dar que los resultados; y es que al final el mejor sponsor es el que cree en el proyecto y lo hace suyo, viendo que va a conseguir unas contrapartidas rentables para él, desarrollando el proyecto conjuntamente y, si puede ser, alargarlo en el tiempo; lo demás son amiguismos o compromisos.

Llegados al punto de tener claro la búsqueda de patrocinio, lo primero que deberíamos hacer, antes incluso del presupuesto a pedir, es enumerar todas la acciones que podemos hacer de retorno para ellos, valorar lo que puede generar nuestro proyecto en publicidad, comunicación y la aportación a nivel de imagen para dicha empresa (es difícil vender un proyecto que no tenga nada en común entre las dos partes).  

Tener un calendario perfectamente estructurado de las acciones que vamos a desarrollar a nivel de comunicación, prensa, publicidad, etc., programar las competiciones que vamos a disputar si somos corredores, hacer nuestro dossier de prensa para recoger toda la repercusión, etc… En definitiva, hacerles partícipes de todo lo que va generando nuestro proyecto y, sobre todo, no intentar mantener el patrocinio haciendo “trampas” de ningún tipo.

Nos puede parecer que todo esto solo es para los profesionales, pero no, esto se debería hacer siempre, se pida lo que se pida, porque muchos sponsors primero entran de puntillas y si ven que la cosa va en serio y está bien hecha, puede ser que se involucren mucho más.

De todo esto, lo más importante es no intentar vender humo, puesto que la mayoría de empresas reciben a diario multitud de propuestas de sponsorizacion y seguramente han padecido lo del gato por liebre, por lo que normalmente están siempre muy en guardia.

Así pues, al final quien tiene un sponsor tiene un tesoro y por lo tanto hemos de ser muy serios con lo que le “vendamos”; si no queremos perderlo rápidamente, nosotros y los que vienen detrás, intentando hacer que su “inversión” en nosotros le sea lo más rentable posible; sino será una vez y nunca más.

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