El Ultra-Trail du Mont-Blanc (UTMB) 2024 ha sido testigo de una edición histórica, pero no precisamente por los éxitos habituales en la montaña más icónica de Europa. Este año, la carrera se ha visto marcada por un número alarmante de retiradas entre los atletas élite, revelando la dureza implacable de esta prueba y poniendo en duda las expectativas iniciales para muchos de los favoritos. Los números hablan por sí solos: un 45 % de abandonos en la categoría femenina y un asombroso 73 % en la masculina.
¿Calor?- Sí, pero como en algunas ediciones pasadas. ¿Presión mediática? Elevada, ¿grandes o falsas expectativas de éxito?, ¿visibilidad en medios televisivos? Muchos son los factores que año tras año aumentan estas retiradas en la carrera de 100 millas más visible de todo el año.
Las retiradas masculinas: ¿una debacle inesperada o esperada?
Entre los hombres, la situación ha sido particularmente dramática. De los 18 corredores que tomaron la salida, más destacados según el índice UTMB (100M), tan solo cinco lograron completar la carrera. Esto significa que el 73 % de los favoritos masculinos abandonaron la competición, lo que representa un revés sin precedentes en la historia reciente del UTMB. Algo que día a día va en aumento, y muy probablemente tenga que ver con la profesionalización de este deporte y con la presión mediática desmedida.
Grandes nombres como Jim Walmsley, Tom Evans y Pau Capell, entre otros, figuran entre los corredores que no lograron finalizar. A pesar de las expectativas y la preparación que conlleva esta prueba, las duras condiciones del terreno, las exigencias físicas y tal vez factores psicológicos llevaron a la caída de casi tres cuartas partes de los favoritos masculinos. Las razones detrás de estas retiradas son múltiples: desde problemas físicos hasta el impacto de condiciones climatológicas que pudieron haber resultado especialmente desafiantes en esta edición.
Pero sobre todo nos llama alarmantemente la atención la razón extendida de los problemas estomacales. Problemas que suelen venir o bien por elevados ritmos de salida, stress en competición y la mala digestión de geles en la propia competición y es que, hemos visto la alta ingesta de estos mismos por parte de corredores y corredoras. Dato que nos llama la atención fue la corredora y triatleta profesional Heater Jackson, (termino la carrera de CCC en 4º lugar), tomando entre la Fouly y Champex Lac, la asombrosa cantidad de 7 geles. Estamos hablando de una distancia de 14 kilómetros.
Entre los pocos que lograron cruzar la meta, Hannes Namberger se destacó, ocupando el 4º lugar, mientras que Yannick Noël y Josh Wade lograron alcanzar posiciones destacadas (9º y 8º, respectivamente). Estos resultados, sin embargo, no logran mitigar la sensación general de que el UTMB 2024 ha sido una carrera marcada por la derrota y frustración en muchos casos, más que por el éxito.
Entre los chicos, uno de los máximos «sufridores» que consiguieron vencer al dolor, fue Pablo Villa, quien entraba en meta en una 38ª posición (34ª entre los hombres), consiguiendo un tiempo de 24:22:21.
Mujeres: una lucha de resistencia y abandono
Aunque las estadísticas de abandonos entre las mujeres son más favorables que las de los hombres, con un 45 % de retiradas, el panorama sigue siendo complejo. De las 20 mujeres élite en la carrera, solo 5 consiguieron terminar dentro de las posiciones esperadas, lo que también señala la dureza extrema del UTMB 2024.
Katie Schide, quien se consagró en la primera posición, fue una de las pocas excepciones dentro de un campo plagado de dificultades. Otras corredoras como Emily Hawgood (6ª) y Marianne Hogan (3ª) también lograron resultados destacados, demostrando una vez más que las mujeres están cada vez más presentes y fuertes en las ultra-distancias. Además, estamos hablando de tres competidoras que fueron top10 en la pasada Western States 100 en junio. Sin embargo, nombres esperados en los primeros puestos como Ragna Debats y Fuzhao Xiang, Fiona Porte o Anne Lise- Rousset, no lograron completar la carrera, lo que refleja un claro patrón de agotamiento y adversidad en esta edición.
Otras luchas contra la resistencia mental y física fue protagonizada por Maite Maiora que terminó en una 12ª posición con un tiempo de 26:50:35, la corredora vasca fue 5ª el año pasado con un tiempo de 25:02:26. Lo que a buen seguro fue durísimo para la de Vibram.
Otra de las lecciones de agotador sufrimiento entre las chicas, la pudimos observar en la polaca Katarzina Solinska, quien el año pasado entraba en meta tras Maiora en una 6ª posición, con 25:20:23. En esta reciente ocasión la vimos atravesar el arco en la posición 32ª con un tiempo de 31:36:27, muy lejos de su anterior registro.
¿Qué explica este alto índice de abandonos?
El UTMB siempre ha sido una de las pruebas más exigentes del mundo, pero este año parece haber superado sus propios límites. La meteorología, la presión mediática, el fuerte ritmo impuesto de salida y la fatiga acumulada podrían haber jugado un papel clave en este desplome de los resultados. Las altas expectativas y la presión constante sobre los élites para rendir también contribuyen al desgaste psicológico, sumando más obstáculos que superar. El alto número de competiciones, las activaciones y las actividades de las marcas durante toda esta semana, es algo que tampoco suma a favor de los corredores.
Además, el propio recorrido, que abarca más de 170 km y aproximadamente 10.000 metros de desnivel positivo, no perdona errores ni debilidades. En 2024, las condiciones parecían particularmente crudas por el calor elevado, pero el 80% de las retiradas se dieron durante la noche y más concretamente en el «cementerio» o Courmayeur. El resto de ellas durante la madrugada y en menor número antes del mediodía.
Algo que tenemos que destacar y es una realidad, el grupo UTMB hace ya varios años, prohibía el uso de AINES (medicamentos antiinflamatorios no esteroideos) en sus reglas, con alta posibilidad de ser desclasificados los atletas tras su uso en competición o los días previos de la misma.
¿Hacia dónde va UTMB para con esta tendencia?
Con estos índices de abandono, surge una pregunta inevitable: ¿Estamos alcanzando un punto de inflexión en el ultra-trail? ¿Las pruebas son cada vez más duras o los corredores están enfrentando más barreras que antes? Si bien no hay una respuesta clara, lo que sí es evidente es que el UTMB 2024 nos deja una lección sobre la imprevisibilidad de la montaña y la necesidad de respetar sus desafíos.
Podriamos hablar de algo muy llamativo, y es que entre las chicas el top10 en meta ha entrado por debajo de las 26 horas, algo que anteriormente no se daba. Por lo que, se está corriendo cada vez más rápido. ¿Será cuestión de tiempo esta evolución?
En definitiva, las retiradas masivas de los élites este año reflejan que, incluso en la cima de la resistencia humana, no siempre se puede controlar todo. El UTMB 2024 ha sido un recordatorio contundente de que el ultra-trail no es simplemente una carrera contra otros competidores, sino también, y principalmente, una carrera contra los propios límites, la mente, el cuerpo y la presión mediática.
Reflexión final
Este UTMB 2024 será recordado no solo por los que llegaron a la meta, sino por aquellos que no pudieron hacerlo. Las retiradas de los favoritos han dejado huella en esta edición y han puesto de relieve el papel fundamental de la adaptación física, mental y estratégica para enfrentar las ultra-distancia en condiciones extremas. El camino hacia Chamonix siempre será duro, pero este año, la montaña fue, indiscutiblemente, la verdadera vencedora.
Seguramente en un futuro no muy lejano, veremos competidores que solamente compitan en 2 carreras y una de ellas será esta.






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