Kilian Jornet ha compartido un dietario íntimo sobre su travesía de 19 días a lo largo de los Alpes, en la cual coronó los 82 picos de más de 4.000 metros. Este viaje, bautizado como Alpine Connections, fue mucho más que un desafío físico; fue una búsqueda interior para descubrirse a sí mismo, sus miedos y sus límites. Kilian enfatiza que este viaje no era sobre romper récords, sino sobre la conexión con las montañas y su estética, así como con las personas que lo acompañaron durante esta travesía. La Petite Balade Alpine (el pequeño paseo alpino), ahora es compartida con todos los aficionados a las carreras por montaña y al alpinismo.
Reflexiones personales
Para Kilian, los Alpes no son solo una cadena montañosa; habiendo vivido allí casi una década, representa un lugar familiar, cargado de cambios que el tiempo y el cambio climático han ido esculpiendo. Jornet describe el deterioro de los glaciares y el permafrost, lo que ha transformado la escalada en un entorno más peligroso. Las rutas se han vuelto más traicioneras, con montañas literalmente colapsando. A través de su relato, se desprende una profunda conexión emocional con las montañas, pero también una conciencia creciente sobre la fragilidad de estos ecosistemas.

«Bajé hasta el glaciar Jungfraufirn, donde se observaban grandes grietas»
A pesar de la dureza del reto, Kilian encontró momentos de fluir. En algunas crestas, desapareció el esfuerzo físico; el tiempo parecía detenerse mientras él y la montaña se fundían en uno. En estos instantes, dice, es donde encuentra su mayor vitalidad. La travesía lo llevó a reflexionar sobre su toma de decisiones, algunas de las cuales califica como equivocadas y que le obligan a reconsiderar los riesgos que aceptó.
Conexiones físicas y humanas
Una de las metas de este proyecto fue diseñar una conexión lógica entre cumbres sin el uso de vehículos motorizados. Kilian evitó descender entre cordilleras, buscando permanecer en movimiento o descansando en refugios hasta completar cada grupo de cumbres. Sin embargo, se vio obligado a romper esta dinámica en Valais debido a una tormenta de nieve, lo que le obligó a bajar a Saas-Fee antes de poder continuar.
Además de las conexiones físicas, Kilian destaca las humanas. Amigos de distintos momentos de su vida lo acompañaron en diferentes etapas del viaje, aportando apoyo y compañía. Entre ellos, menciona a Philipp, Matheo, Genis, Michel, y su madre, entre otros, agradeciendo también a los refugios y sus equipos por la hospitalidad, las comidas y el descanso en momentos cruciales.

Fisiología y preparación
Una de las diferencias clave entre este reto y su anterior travesía por los Pirineos fue su recuperación física. Kilian no solo logró mantener su peso, sino que terminó más fuerte gracias a una correcta alimentación y descanso, bajo la supervisión de expertos como Jesús y Sergi, quienes también analizaron su cuerpo durante el proceso. Para continuar, Kilian llevó su mente al límite, gestionando el estrés y la concentración durante largas jornadas.
La planificación del viaje
Inspirado por la travesía de los Pirineos, Kilian decidió que los Alpes serían su próximo escenario de exploración. Tras leer sobre los proyectos de Patrick Berhault y Ueli Steck, y tras estudiar a fondo los mapas y rutas, Kilian diseñó una trayectoria ambiciosa que abarcaba las principales cordilleras alpinas: Mont Blanc, Valais, Bernina, Weissmies, y Grand Combin, entre otras.
Enfrentarse a este desafío en una época avanzada del año presentaba ventajas y desventajas. Los glaciares estaban secos, lo que permitía ver las grietas y facilitaba el avance. Sin embargo, este mismo factor complicaba el cruce de bergschrunds y hacia las rocas más inestables. Esta imprevisibilidad exigía adaptabilidad y la capacidad de tomar decisiones rápidas ante cambios repentinos en las condiciones.

Un equipamiento pensado a la perfección
Uno de los aspectos más detallados del dietario de Kilian es la descripción del equipo que utilizó. Jornet recalca que el equipamiento por sí solo no es suficiente; el conocimiento y la habilidad de utilizarlo adecuadamente es lo que marca la diferencia. Para esta travesía, Kilian utilizó tres pares de zapatillas NNormal Tomir 2, tanto impermeables como no impermeables, dependiendo de las condiciones. A medida que avanzaba, las zapatillas sufrían un desgaste considerable, pero su flexibilidad y comodidad le permitieron avanzar en terreno técnico y con crampones.
Su ropa incluía una mezcla de prendas ligeras y técnicas, como camisetas de lana merina, chaquetas impermeables y cortavientos. En cuanto a la protección, Kilian utilizó casco, crampones, y piolets específicos, adaptados para las diversas etapas. Además, contaba con un Coros Vertix 2 para el seguimiento de la travesía, una cámara de acción para capturar imágenes y un teléfono con los mapas detallados de las rutas, el anterior lo perdió en la travesía de los Pirineos.
Para Kilian Jornet, Alpine Connections fue una experiencia transformadora, más centrada en las conexiones que en el rendimiento. Las montañas le ofrecieron una mezcla de momentos de profunda introspección y de conexión tanto con la naturaleza como con las personas que le acompañaron. Este viaje a través de los Alpes, que llevó su mente y cuerpo al límite, es una muestra más del espíritu de exploración que siempre ha caracterizado al atleta.
Puedes leer a detalle todo en su blog.
- Etiquetas: Alpine Connections, Kilian Jornet, NNormal


