Joe Grant: “La ITI me enseñó lo importante: correr con honestidad y autenticidad; por el amor a correr”

El corredor norteamericano se enfrentó a uno de sus mayores retos, la Iditarod Trail Invitaional, 350 millas por el invierno de Alaska. Aquello le ayudó a darse cuenta de sus prioridades a la hora de hacer lo que más le llena: correr.

Author: | No hay comentarios | Compartir:
Joe Grant en la Iditarod Invitational 2013
Joe Grant en la Iditarod Invitational 2013

“Tras finalizar la Iditarod Trail Invitational 350, esperaba estar destrozado física y psicológicamente. Había previsto que mis pies y piernas estuvieran inflamadas, espasmos extraños en la zona de la cadera, tirones aleatorios, letargo general y molestias e incomodidad a la hora de dormir. Parecía inevitable tras realizar un esfuerzo tan grande, en el que apenas descansé un par de horas en una semana, por lo que veía que iba a experimentar mi familiar depresión post-competitiva.

Normalmente, siempre que acabo un proyecto de grandes proporciones me embarga una profunda sensación de vacío. No importa el resultado, si ha sido un éxito o un fracaso; raramente disfruto al terminarlo. En lugar de so, disfruto mucho más durante el proceso. Cruzar la línea de meta significa el final de una aventura en particular. La preparación, la concentración, la fuerza requerida para prepararte… todo resumido en un único momento al final. La gratificación de terminar siempre contrasta con un sentimiento de vacío, o de “¿qué es lo siguiente?”.

Mi suposición antes de la ITI era que si me exprimía lo suficiente, si desafiaba de forma honesta mis limitaciones preconcebidas, me estaba exponiendo a acabar quemado después de la carrera. Estaba preparado para acabar así, pero el problema mental, esa sensación de apatía es lo que más temía. La he visto en algunos de mis amigos. Incluso he flirteado con ella en alguna ocasión en circunstancias menos duras.

Una lesión física es algo tangible, ya que hay una zona concreta que hay que curar. Una lesión mental es más sutil, más invasiva y destructiva. No puedes combatirla luchando en el monte, apretando los dientes e ignorando el dolor. Una lesión mental es como el cáncer, permeando en todos los aspectos de nuestra ser

Día tras día en la carrera, siempre me ponía a prueba. Cada vez que alcanzaba un checkpoint, llegaba a una cima… me cuestionaba mi capacidad para continuar. Cada vez sentía que apenas me quedaba un uno por ciento de mi energía. Ese uno por ciento es suficiente para hacerme seguir luchando.

Como si de una metáfora se tratara, creé una imagen de una pequeña llama que simbolizaba ese uno por ciento de energía que me quedaba, y la protegía de los elementos, la mantenía ardiendo. Al final, dejé que esa llama fuera creciendo, sobrepasándome y curándome. No tenía ninguna sensación de vacío como me había temido. Estaba satisfecho.

Para mi sorpresa, cuando estaba de regreso en casa no tenía más que un anhelo, volver a salir a correr. Este texto busca invitar al lector a que redescubra sus alrededores, incluso algo más simple, a revelar el momento de pureza del movimiento de poner un pie por delante del otro.

Tras la ITI, mi cuerpo se sentía exhausto y todavía lo está. Cada paso se sentía lento y algo incómodo. No iba a ningún sitio espectacular. Trotaba al buzón de correos, a un par de manzanas de mi casa, y me parecía todo un logro. A pesar de ello, tenía que hacer paradas e ir andando. Aun así, era feliz. Me sentía alimentado por el poder del movimiento. Doy las gracias cada día por mi habilidad para moverme. De forma similar, me vi envuelto por la observación de acontecimientos insignificantes.

Cada mañana, una urraca celebra el nuevo día de forma ruidosa. Hace tanto ruido que parece que hay un animal enorme ahí fuera. Cuando dejo al perro salir, se va inmediatamente a los nidos de gorrión del mi vecino a ladrar. Es parte de su rutina primaveral. Hay un cierto confort en la familiaridad, en disfrutar de las cosas pequeñas que me ofrecen las colinas que están cerca de mi casa. La ITI me despojó de mi unión a un resultado, del deseo de llegar a meta. En cierto modo, el exceso de esta aventura ha restaurado el equilibrio en mí. Me ha enseñado que lo que realmente era importante era la continuidad del camino, no su final, no descansar al llegar, sino seguir moviéndose. Correr con honestidad y autenticidad; correr por el amor a correr.

Fuente: iRunFar

 

Ayudarnos a difundir la cultura de la montaña

En Carreraspormontana.com te ofrecemos gratuitamente la mejor información del mundo del trail running. Puedes ayudarnos a difundir la cultura de la montaña comprando tus libros y guías en Libreriadesnivel.com y en nuestra Librería en el centro de Madrid, o bien suscribiéndote a nuestras revistas.

¡Suscríbete gratis al boletín del Trailrunning!

Estamos más ocupados que nunca y hay demasiada información, lo sabemos. Déjanos ayudarte. Te enviaremos todas las mañanas un correo electrónico con las noticias más relevantes del mundo trail.