Itinerarios y evaluación de riesgos en las carreras por montaña

Segunda entrega de la serie de cinco artículos en los que dos expertos en el tema, Alberto Ayora y Pedro Carrasco, hacen un extenso análisis sobre las distintas facetas de la prevención y la gestión del riesgo en las carreras por montaña. En este caso, se centran en la recopilación de información antes de la prueba.

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Las montañas y el medio natural en general, tienen una serie de peligros intrínsecos que no se pueden eliminar: los senderos tienen superficies irregulares, con distintos grados de inclinación, con diversidad de obstáculos (piedras, ramas, raíces, agua, ríos, vegetación, etc.), de diferente anchura, en todo tipo de altitudes, a lo que se añade la influencia cambiante de la meteorología. Esto conlleva que quien decide participar en una carrera por montaña debería conocer y saber adaptarse a estos riesgos generales del entorno montañoso. Sin embargo, en la montaña hay unas zonas, épocas o momentos más peligrosos que otros. La principal responsabilidad en materia de seguridad del organizador de una carrera por montaña es que el itinerario de la carrera discurra por lugares en los que los peligros significativos hayan sido controlados hasta un nivel de riesgo tolerable, teniendo en cuenta que se trata de un entorno montañoso y todos los peligros no son evitables. La seguridad de los corredores de la carrera, de los voluntarios que están en los puntos de control y de los espectadores que se pueden ubicar en determinados lugares por donde transcurre la carrera, va a depender en gran medida de por dónde se decida que van a pasar los corredores.

Para cada carrera debe existir un itinerario principal (plan A) y, dependiendo de la distancia de la carrera, uno o varios itinerarios alternativos (plan B, plan C…), que se activarán en caso de que el día de la carrera se produzcan unas determinadas condiciones meteorológicas adversas o del terreno, que incrementen el nivel de riesgo del itinerario al que sustituyan, por encima del riesgo tolerable y asumido por la organización y los corredores. Por supuesto, el nivel de riesgo de cada itinerario alternativo debe ser menor que el itinerario al que sustituyan. Por tanto, es imprescindible realizar una evaluación del riesgo del itinerario principal de la carrera y de los itinerarios alternativos que se prevean. Esta evaluación de riesgos detallada de los itinerarios, principales y alternativos, se debe realizar mediante un reconocimiento sobre el terreno de todos ellos. Las condiciones necesarias para dicho reconocimiento de seguridad, son las siguientes: 

  • Los itinerarios (principal y alternativos), deben tener su correspondiente track para GPS, que será el que siga el responsable de seguridad durante su reconocimiento.

  • El reconocimiento se debe realizar en la época en la que se vaya a realizar la carrera.


     
  • El reconocimiento se debe realizar en el sentido de la carrera.

  • El reconocimiento debe abarcar los riesgos para los corredores, para los voluntarios de los controles y avituallamientos, y los posibles espectadores.

Este reconocimiento de seguridad tiene como objetivos:

  • Verificar que no haya errores en los tracks que se vayan a enviar a los corredores y que se van a utilizar para la señalización en los días previos a la carrera.

  • Identificar y georreferenciar los puntos de peligro significativo y los riesgos asociados: caída de altura, caída al mismo nivel, golpe con objetos inmóviles, golpe por caída de piedras o ramas, extravío, etc. A la hora de evaluar estos riesgos se debe tener en cuenta:

    • Si se trata de un tramo de ascenso o descenso.

    • Si se va transitar de día o de noche.

    • Si se puede producir una aglomeración de corredores.

    • El cansancio probable que puede tener el corredor medio cuando vaya a pasar por ese punto.

    • Qué nivel de riesgo puede tener ese punto de peligro significativo en condiciones adversas: viento fuerte, lluvia, tormenta, hielo, mala visibilidad, etc.

  • Analizar las medidas preventivas que se pueden implantar para mantener el riesgo en un nivel tolerable, incluidos los puntos de peligro significativo que se deben evitar en caso de determinadas condiciones adversas.

  • Estudiar la cobertura de telefonía y radio que tienen las distintas zonas por las que discurre cada itinerario.

  • Comprobar la idoneidad de la localización y distancia de los puntos de control y de avituallamiento, así como de la dotación de equipo o material que deben tener, según la modalidad de carrera de que se trate (autosuficiencia o semi-autosuficiencia).

  • Identificar las vías y medios de escape o evacuación terrestre y puntos de reunión, en caso de emergencia.

El reconocimiento de seguridad se traduce en un documento que recopila toda esta información y, junto con la dirección de la carrera, se decide qué medidas de prevención se implantarán para cada punto de peligro significativo y, en su caso, la eliminación de ciertos tramos o puntos que no se pueden controlar adecuadamente, y buscar alternativas. Las modificaciones respecto de cualquier itinerario, principal o alternativo, supondrá la necesidad de hacer un nuevo reconocimiento previo del tramo añadido o modificado.

En el momento en que se han decidido el itinerario principal y los alternativos, la organización debe informar a los corredores, a los espectadores y a los voluntarios de los riesgos específicos que les afecten. En el caso de los corredores, una herramienta fundamental de información es el libro de ruta.

La información al corredor y al público.

La información es una medida preventiva esencial, ya que sin información no se pueden tomar decisiones racionales, ni podemos adaptar nuestra conducta a lo que se exige de nosotros. De nada sirven largos informes y evaluaciones de riesgos, si el resultado de los mismos no se hace llegar a los actores clave que tienen que llevarlo a la práctica. La gestión del riesgo en una carrera por montaña exige la coordinación y colaboración entre los organizadores de la misma y los corredores y espectadores, y esta coordinación y colaboración no la puede conseguir la organización de la carrera si no comunica la información necesaria a los corredores y a los posibles espectadores.

En cuanto a los corredores, hay una serie de información de seguridad que, obligatoriamente, la organización le debería transmitir:

  • Itinerarios y perfiles de altitud de la carrera, tanto el principal como los alternativos: con distancias y desniveles (positivo y negativo). Los tracks de los itinerarios deberían estar disponibles vía web para que los potenciales corredores puedan visualizarlos en un visor cartográfico on-line y descargarlos para representarlos con el programa de cartografía y el mapa base que utilice el corredor, así como para poder realizar sus propios reconocimientos o entrenamientos de la carrera.

  • Experiencia previa necesaria para participar.

  • Edad mínima.

  • Equipo y material obligatorio y recomendado.

  • Libro de ruta, con indicaciones en cada tramo sobre orientación y descripciones básicas del tipo de terreno, así como los riesgos significativos y medidas preventivas correspondientes. La identificación de riesgos significativos en el itinerario debería complementarse con un archivo descargable con los waypoints de ubicación de dichos riesgos significativos, a fin de que puedan ser utilizados durante la carrera en relojes y/o terminales GPS que puedan o deban llevar los corredores.

  • Puntos de avituallamiento y, en su caso, manantiales o fuentes de agua que haya en el itinerario. Para cada punto de avituallamiento se debe especificar qué tipo de avituallamiento encontrará (líquido, líquido y sólido) y qué clase de líquidos y sólidos puede encontrar. Así mismo se debe informar de en qué punto dispondrá de su bolsa del corredor, que antes de la salida de meta habrá entregado a la organización, con el equipamiento o alimentos que cada corredor quiera utilizar en ese punto.

  • Lugares y/o momentos en los que está permitida la asistencia al corredor, si es que está restringida.

  • Ubicación y horario de la salida de meta.

  • Límites horarios para la realización de la carrera.

  • Puntos, vías y formas de abandono de la carrera.

  • Seguros que incluye o exige la organización.

  • Reconocimiento o prueba de aptitud médica que se exige.

  • Puntos de asistencia sanitaria.

  • Declaración responsable de asunción del riesgo.

  • Elementos de señalización del itinerario.

  • Sistema de control de paso de los corredores por los distintos controles.

  • Normas de actuación en caso de emergencia.

La información es un elemento fundamental para que los potenciales corredores puedan decidir si participar o no en la carrera por montaña, auto-evaluando sus propias capacidades con respecto a las características de la carrera. La información mínima que se debe proporcionar a los corredores incluye la distancia, el desnivel, los horarios, la ubicación de los puntos de avituallamiento, y recomendaciones de seguridad (siendo recomendable utilizar mapas on-line que georreferencien los puntos o tramos especialmente peligrosos), que se contienen en el libro de ruta, planes alternativos, los tracks de las rutas (principal y alternativas), el sistema de control de los corredores (chip, baliza GPS), así como los requisitos (experiencia previa, edad, reconocimiento médico, seguros) y material obligatorio que se debe llevar, junto a las demás normas de la carrera recogidas en el correspondiente reglamento. 

En cuanto al público y espectadores, la organización debe informar en su web sobre cuáles son los lugares accesibles para presenciar el paso de corredores, especificando claramente aquellas zonas y conductas que deben evitar por ser peligrosas. Esta información se debe complementar con la debida señalización en el terreno y la información verbal que transmita el personal de la organización.

Pedro Carrasco. Es el CEO y socio fundador de ISOAVENTURA, S.L. consultoría especializada en el turismo activo. Entre otras titulaciones es Doctor en Derecho, Máster en Protección Civil y Gestión de Emergencias, Máster en Prevención de Riesgos Laborales, Técnico Deportivo de Media Montaña. Miembro del Consejo Asesor Científico de las Montañas (FEDME) y gerente de la Asociación Nacional de Empresas de Turismo Activo (ANETA). Ha sido el responsable de seguridad de varias carreras por montaña, como la Ultra Trail Canfranc-Canfranc, la Ultra Trail Guara Somontano y Gailurra Xtreme: Monte Perdido. 

Alberto Ayora. Es el responsable del Comité de Seguridad de la FEDME y miembro del Consejo Asesor Científico de las Montañas. Entre otras titulaciones es Máster en Derecho de los Deportes de Montaña. Técnico Superior en Prevención de Riesgos Laborales. Auditor de Sistemas de Prevención. Especialista en Emergencias y Protección Civil. Miembro de los Comités Técnicos de Normalización (AENOR) AEN/CTN 187 SC2 Espacios Naturales Protegidos y AEN/CTN 188 SC3 Turismo Activo. Es autor de los libros “Gestión del riesgo en montaña y en actividades al aire libre” y “Riesgo y liderazgo. Cómo organizar y guiar actividades en el medio natural”, ambos de la editorial Desnivel.

 

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