Sergi Mingote: “He disfrutado muchísimo de correr por la montaña”

Unos días antes de partir al K2, donde sufrió un accidente mortal, pudimos hablamos con el alpinista catalán, descubriendo su faceta como preparador físico y deportista de alto rendimiento.

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A mediados del pasado mes de noviembre tuvimos la oportunidad de contactar con el alpinista Sergi Mingote, fallecido el pasado sábado en el K2. Faltaban entonces unas semanas para su partida hacia Pakistán, pero, a pesar de sus numerosos compromisos, encontró un hueco para atendernos.

Con la esperanza de que el deportista catalán pudiera hacer algo importante en el último ochomil que quedaba por escalarse en invierno –finalmente un grupo de 10 nepalíes llegó a la cima el mismo día de su accidente mortal-, guardamos esta entrevista. Nunca pensamos que la publicaríamos sin poder compartirla con él.  

De hecho, le hemos dado muchas vueltas, y hemos decidido que nos parece una buena manera de honrar su figura y trayectoria, centrando el foco una faceta suya no tan conocida, la relacionada con el rendimiento físico. Tomando como eje la preparación para la que ha sido su última expedición, Sergi nos regala numerosas ideas sobre preparación deportiva para la alta montaña, además de su honesta visión de la evolución del alpinismo.

Nos gusta mucho la montaña y el alpinismo, pero es posible que parte de la gente que nos está viendo no te conozca. ¿Te puedes presentar?
Soy Sergi Mingote, hace muchos años que me dedico a intentar subir montañas altas. De hecho, mi primero ochomil lo hice en el año 1998 y a día de hoy he ascendido a 11. Ahora estoy volcado en el proyecto de intentar ascender el último gran reto que le queda a los ochomiles del Himalaya, el K2 en invierno. El 19 de diciembre parto hacia Pakistán, estoy contento de poder afrontar un proyecto como este.

Mi vida siempre ha estado relacionada también con los deportes de resistencia, con correr, ir en bicicleta, los triatlones o los ultramans… Esa es una base importantísima de mi entrenamiento. Conozco bien vuestro mundillo que también me gusta y me apasiona.

“Soy de esos alpinistas que ha intentado llevar el rendimiento a la montaña”

¿Cómo están siendo estos últimos días antes de partir? ¿Cómo es tu rutina de entrenamiento?
Los días antes de partir siempre son muy complicados, porque es cuando menos tienes para entrenar. Hay mil cosas que hacer: entrevistas… También estoy tirando adelante el proyecto solidario con Onat Foundation, que quiere llevar 300 kg de material de primera necesidad hasta Pakistán.

Hoy, por ejemplo, me he levantado pronto y he ido a correr por la montaña. Cerca de mi casa tengo la suerte de tener el espacio natural de Els Gallecs y he corrido 12 km. Utilizo mucho el entrenamiento de resistencia, en el que utilizo básicamente la escalada y las carreras en montaña. Antes corría más en asfalto, pero cuando uno cumple una edad las rodillas ya no funcionan igual y es mejor tener menos impacto. Luego la bicicleta me ha gustado siempre mucho y hago entrenos con la de carretera, en gravel o en mountain bike. En eso baso yo mi entrenamiento de mi día a día. También hay días que voy directamente al Centro de Alto Rendimiento en Sant Cugat, donde estoy becado, y allí lo que hago es un entrenamiento de fuerza. También aprovecho para que me hagan todas las revisiones, analíticas, espirometrías…

Soy de esos alpinistas que ha intentado llevar el rendimiento a la montaña, de esas generaciones que sí utilizan sistemas de entrenamientos e intentar huir de esas expediciones de tanto tiempo en altura, más lentas, y eso también se consigue con entrenamientos adaptados a esa situación.

“La mayoría de alpinistas que hacen proyectos interesantes, por no decir todos, físicamente están muy bien y hacen un muy buen trabajo en otros deportes o disciplinas”

Podemos tener la imagen de que los alpinistas en el pasado no tenían por qué preocuparse del rendimiento, aunque también es verdad que desde el inicio del boom de las carreras por montaña ha habido alpinistas muy veloces, como Alberto Zeráin –fallecido en 2017 en el Nanga Parbat-. Actualmente, ¿estáis obligados los alpinistas a realizar una preparación física?
No se puede generalizar. Alberto era un alpinista con unas condiciones físicas fantásticas porque lo trabajaba mucho. Yo también soy de esa línea. En mi vida he hecho muchos maratones, muchos entrenos largos en diferentes disciplinas y eso al final te da una base. El himalayismo ha cambiado muchísimo y te diría que generalizar no sería correcto, porque igual el 80% de lo que se está haciendo hoy en día en las montañas de ochomil metros es con oxígeno embotellado, es en expediciones más comerciales, y va gente de todo tipo. Sí que es cierto que vivimos en una sociedad en la que los entrenamientos y el cuidarse han ido a más.

La mayoría de alpinistas que hacen proyectos interesantes, por no decir todos, físicamente están muy bien y hacen un muy buen trabajo en otros deportes o disciplinas. Creo que esa es una de las cosas que ha cambiado. Antes era un alpinismo más romántico, para los pioneros su único entrenamiento era ir a la montaña y pasarse meses allí. Ahora somos muchos los que hacemos mucho entrenamiento más planificado, más periodificado, con una estrategia mucho más clara, con unos macrociclos y unas fases… Todo eso ha llegado a la montaña para quedarse.

Y por eso yo creo que hay tanto corredor de trail que va hacia el alpinismo. Ese modelo de Kilian Jornet creo que cada vez se está viendo más. Eso quiere decir que cada vez se están haciendo cosas donde la rapidez, la velocidad y el estilo es diferente al que había hace unos años.

“También he disfrutado de otro tipo de carreras como los maratones”

Apuntabas que habías participado, que habías conocido las pruebas de trail running desde dentro, cuéntanos alguna anécdota.
Yo he disfrutado muchísimo de correr por la montaña. Tenemos aquí cerca la Marató del Montseny, que fue incluso clasificatoria para el Campeonato de España, y en la que he podido participar. Uno de los años nos cayó un diluvio que impidió hacer la maratón, nos quedamos todos haciendo la media porque había habido un huracán más que una tormenta. Era terrible la cantidad de agua que cayó. Son experiencias que al final también son bonitas de vivir, porque ese tipo de entrenos también te vienen bien. También tenemos por ejemplo la Ultra Pirineu, que es muy mítica en nuestra zona.

También he disfrutado de otro tipo de carreras como los maratones, que aunque yo no soy corredor, pues los hacía simplemente para entrenar. En Roma estuve sobre las 3 horas, Barcelona, Sevilla, Valencia… Evidentemente, para mí lo más bonito es poderlo compaginar con la montaña, pues lo disfruto mucho más. Ha sido una parte importante de mi preparación y de mi aprendizaje. Las carreas de montaña tienen ese encanto, el de poder estar en un espacio natural, pero haciendo eso que te gusta que es disfrutar de la naturaleza.

“Hace 20 años ya me estaba haciendo lactatos, es decir, que ya funcionaba de una manera muy planificada”

Antes apuntabas que en tu preparación había diferentes fases. ¿Qué nos puedes comentar en ese sentido?
Yo tengo un tema de formación profesional, que supongo que es una ventaja, que es que soy preparador físico. Ahora me estoy dedicando más profesionalmente a los proyectos tanto solidarios como de montaña, pero durante muchos años estuve trabajando en el mundo del deporte.

Conozco muy bien mi cuerpo, me hago pruebas de esfuerzo desde hace 20 años, es decir, cuando aún no se hablaba de todas estas cosas. Hace 20 años ya me estaba haciendo lactatos, es decir, que ya funcionaba de una manera muy planificada. Entonces, ahora el conocimiento sobre mi propio cuerpo es una de mis más grandes ventajas. Sé cómo recupero, sé cuánto tiempo necesito para recuperarme, cómo cambia mi metabolismo, sé a qué pulsaciones rindo mejor, cuánto tiempo puedo estar por encima del umbral, por debajo… Todo eso me ayuda muchísimo en mi preparación a las montañas.

“Cada vez huyo más de los entrenos de velocidad”

¿Cómo te preparas y como va cambiando tu preparación cuando se va acercando la expedición?
Dentro de muy poco ya empezaré con el tapering, es decir, que ya empezaré a bajar intensidades. Ahora aún estoy sumando volúmenes. Si todo va bien, durante estas semanas intentaré sumar más volumen en montaña, haciendo corredores y alpinismo, con transferencia más directa a la montaña.

De 7 días de la semana, prácticamente entreno 6. Intento que haya 4 días de carga más de resistencia o fuerza-resistencia y 2 o 3 sesiones de gimnasio. Cada vez huyo más de los entrenos de velocidad. Tampoco tiene mucho sentido para mí pues que sean entrenos muy anaeróbicos, pues tampoco lo voy a utilizar yo en alta montaña. Entonces intento que sean entrenos de capacidad aeróbica extensiva, es decir, muy largos y a pulsaciones medias, o que sean entrenos de fuerza-resistencia en los que hay mayor transferencia hacía la montaña. Ahí es donde intento trabajar durante toda la temporada. Si tengo 2 objetivos claves intento hacer algún ciclo más adaptado para llegar a punto a ese reto en concreto.

El año pasado hice 6 ochomiles, así que prácticamente era recuperar cuando estaba en casa porque el resto del año estaba por encima de 5.000, 6.000 o 7.000 m. Has de escuchar a tu cuerpo de cuando necesita recuperar. En ese aspecto, como vengo del oficio, me conozco muy bien y sé cómo funciono fisiológicamente, me marco muy a medida mis entrenos y las pautas tanto de entreno como alimenticias, porque el tema de la nutrición también juega un papel importante, y el tema de los descansos.

“Me funciona mejor poder ir a los Andes a principio de año, a Chile. Allí puedes estar a una buena altura con un desgaste no muy excesivo”

Imagino que el año pasado con tantos meses en altitud no te haría falta. Pero, ¿entrenas en hipoxia, simulando esa altitud que luego te vas a encontrar en las expediciones?
No lo he hecho porque no me ha hecho falta. Lo probé en su día, pero me funciona mejor poder ir a los Andes a principio de año, a Chile. Allí puedes estar a una buena altura con un desgaste no muy excesivo.

Cuando me lo estoy planteando es ahora. En estos días es cuando tengo que tomar una decisión y casi seguro que voy a montar una cámara de hipoxia en mi casa durante esta semana, porque este año no he podido estar prácticamente en altura. Quizás este último mes sí que duerma en altura, con unas pautas muy marcadas por el Centro de Alto Rendimiento, intentando llegar hasta los 5.000 m del campo base del K2. Nunca lo he hecho hasta el día de hoy, pero también es una experiencia más sabiendo que ha sido un año muy atípico y que probablemente eso me puede dar ese puntito de aclimatación que me ayude durante el trekking y los primeros días de estancia en el K2.

“Es una barbaridad el viento y el frío que puede hacer en el K2 en invierno. Pero eso uno no lo puede entrenar”

No sé si para el frío que vais a encontrar allí hay preparación posible. ¿Qué temperaturas esperáis? ¿Se puede trabajar este tema desde casa?
En el CAR hay una cámara de frío, pero yo creo que al frío uno nunca se acostumbra. Soy de los que piensa que el frío es frío y que al final lo que tienes que hacer es prevención en dos líneas: la primera la hidratación, cuanto más hidratados menos problemas vas a tener con la altura y con el frío, y luego con la protección. Estamos trabajando materiales especiales, de hecho, estuve en Annecy con Millet, que soy embajador de la marca, y estamos trabajando con materiales especiales que nunca se han utilizado en altura. Estamos haciendo materiales más cálidos y capuchas especiales, guantes con más pluma, una protección especial en botas… Todo lo que sea materiales que te aíslan más del frío, eso te puede ayudar.

Soy de los que creo que has de llevar el mejor de los materiales y luego el frío has de soportarlo. Es un tema más psicológico, mental, y que sabemos que ahí va a ser extremo. Después de hablar con Alex, con Denis, amigos que son grandes alpinistas, me hablan de temperaturas extremas de 50 °C bajo cero, sensaciones térmicas que pueden llegar a -70 °C. Es una barbaridad el viento y el frío que puede hacer en el K2 en invierno. Pero eso uno no lo puede entrenar. Lo que tienes que hacer es ir lo mejor protegido posible y llevar muy bien la capacidad mental y la mentalización de que vas a pasar mucho frío, vas a pasar momentos complicados. Es un tema muy psicológico con los ochomiles y creo que ese es uno de los aspectos que marca a veces la diferencia en las grandes montañas, cuánto estás dispuesto a sufrir para conseguir tu reto.

“Lo que es más importante es el respeto por todo, también por el alpinista que utiliza oxígeno y una expedición más pesada siempre que sea honesto, diga la verdad y no ensucie la montaña”

¿Cómo ves la evolución del alpinismo? Hay deportistas y alpinistas que están desdibujando la frontera de ambos mundos… Todos tenemos en la cabeza a Kilian Jornet, también a Ueli Steck… ¿Qué te pareció el doble ascenso al Everest de Kilian? ¿Ese tipo de actividades son las que van a marcar la evolución del alpinismo en el futuro?
No lo sé… La evolución del alpinismo son muchas cosas. Yo creo que hay grandes retos, grandes deportistas… Para mí Ueli [Steck] era el más grande a nivel de velocidad y de compromiso en la montaña. Ha habido siempre referentes, pero el alpinismo en la montaña lo marcan muchas más cosas. También puede ir por un tema de dificultad. También hay grandes alpinistas, que en España tenemos a Marc Toralles y a mucha gente que está haciendo actividades interesantísimas, donde la dificultad tiene un aspecto muy importante y no tanto la altura. Y luego también hay grandes actividades que se hacen por grandes alpinistas como Denis Urubko, como la nueva línea que abrió en el G-1. Yo estaba allí también en el campo base de los Gasherbrum.

Pienso que lo que es más importante es el respeto, también por el alpinista que utiliza oxígeno y una expedición más pesada siempre que sea honesto, diga la verdad y no ensucie la montaña. Eso es tan válido como el que va sin oxígeno, corriendo o el que plantea una actividad muy difícil. Creo que hemos de tener la mentalidad abierta y ser respetuosos con lo que hace cada uno. Creo que es importante que los organismos regulen para que la montaña siga siendo un entorno idílico, un entorno del que muchos estamos enamorados y que no se estropee, pero creo que todas las opciones son válidas siempre que se sea honesto y se diga la verdad.

¿Hacia dónde va a ir el alpinismo? Bueno, quizá sí que es cierto que estos proyectos de más dificultad o en lugares más remotos o inexplorados, o líneas nuevas en grandes montañas, o la velocidad… Pienso que puede ir hacia muchas líneas y que eso lo marcarán las nuevas generaciones que están ahora haciendo montaña. Que todo es válido siempre que se haga con respeto a la naturaleza, al medioambiente y siendo honesto y diciendo la verdad. Si esas premisas se cumplen, para mí todos los estilos y todas las maneras de hacer son válidas.

Ninguno tenemos la verdad absoluta, cada uno disfrutamos con lo que más nos gusta. A mí me apasiona la altura, me apasionan los ochomiles, me apasiona la historia de esas montañas y de los pioneros. Creo que cada uno hemos de ir hacia aquello que nos apasiona y que le da sentido a nuestra vida.

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