Jordi Gamito: “Lo mejor de Kenia es que siempre hay gente para correr y casi todos van más rápido que yo”

El catalán busca en Iten, en pleno valle del Rift, reconciliarse con su deporte de cara a la temporada 2020 en la que tendrá Transgrancanaria, Monte Fuji y el UTMB como objetivos.

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Jordi Gamito   José Miguel Muñoz / Coros Global

El pasado 17 de octubre Jordi Gamito se detuvo cuando todavía estaba muy lejos de la meta de la Diagonales des Fous, su último objetivo de 2019. Unos kilómetro atrás se había extraviado cuando lideraba la carrera y, al ver que las opciones de disputar la victoria se esfumaban, su cabeza dijo basta.

Era un final fatídico para una temporada que no había sido mucho mejor. Su primera campaña dedicada íntegramente al trail, es decir, en el que no ha tenido que compaginar las zapatillas con la paleta, el mortero y los ladrillos, se saldaba con tres retiradas (la TDS y la Western States) en citas marcadas en rojo en el calendario. Algunas victorias menores o su séptimo puesto en Ultra Pirineu no parecía suficientes para saciar toda la ilusión generada.

Las siguientes semanas no fueron fáciles. Tiempo para descansar, hacer autocrítica y conversar sin tapujos con su entrenador Jokin Lizeaga. Pero si algo sabe el de Platja d’Aro (Gerona) es que después de cada golpe hay que levantarse con la pisada todavía más firme. 

En diciembre anunció sus planes para 2020: Transgrancanaria, Ultra-Trail del Monte Fuji, los 90 km du Mont-Blanc y el UTMB, además de otras citas secundarias. Un calendario así de exigente merecía una pretemporada al unísono. Tres meses que no solo le ayudaran a encontrarse a sí mismo, sino que le permitieran empaparse otra vez de la pasión por correr y de la esencia de este deporte. 


 

Todo eso fue a buscar a Kenia, concretamente a la zona de Iten, la meca del atletismo en pleno valle del Rift. Repetía una experiencia que ya vivió como luchador de Moai Thai. “Entonces me mudé a Tailandia para aprender de los mejores. Ahora estoy en la misma situación, pero con mucha más confianza”, reconoce al teléfono. 

“No me gusta la Navidad porque no tengo familia que me esté esperando en casa, así que no había nada que me frenara a venir aquí”

¿Por qué Kenia?
¿Por qué no? Estos meses en mi zona son duros porque suele haber nieve. No me gusta la Navidad porque no tengo familia que me esté esperando en casa, así que no había nada que me frenara a venir aquí. Me he encontrado con personas fabulosas como Marc Roig o Toti Corvalán, que además de ser entrenadores de prestigio, me están ayudando mucho. La semana que viene es mi cumpleaños y sé que me tienen algo preparado, me están haciendo sentir como en casa.

Entonces, ¿estás entrenando para pruebas de asfalto?
No, yo sigo con Jokin, cumpliendo con mis propios entrenamientos, pero lo hago aquí, rodeado de gente muy profesional que se dedica en cuerpo y alma a correr. Para los keniatas, conseguir una buena marca puede significar salir de aquí y dejar atrás la pobreza. Son gente rapidísima y super dura.

“Yo vivo en una habitación con una cama y un hornillo, el baño es una letrina”

¿Cómo es la vida allí?
Muy sencilla, sin demasiadas comodidades te das cuenta de que lo poco que se necesita para vivir. Yo vivo en una habitación con una cama y un hornillo, el baño es una letrina. Me recuerda a cuando estaba de campamentos. El único capricho que me he dado por ahora ha sido una cafetera. 

Imagino que estarás entrenando a muerte.
De momento llevo dos semanas que están siendo de adaptación, también al esfuerzo en altitud, porque aquí estamos a 2.300 m. A partir de ahora, sí que voy a ir metiendo más sesiones largas y más calidad. Lo que cuesta de encontrar es el desnivel. 

¿Cómo es tu sistema de entrenamiento?
Estoy saliendo 6 días a la semana, aunque también hago sesiones de pista y gimnasio. Los martes y los jueves hay grupos de fartlek, y los sábados hago la tirada larga. 

“Metiendo cada vez más cosas en el puchero con la ilusión de que salga una buena comida”

¿Cuánto tiempo vas a estar allí?
Estaré hasta el 21 de enero, un total de cinco semanas, antes de irme a competir (Ultra Huachi, Coastal Challenge y Transgrancanaria). Después volveré, estar aquí es una pasada, no hay complicaciones, solo me tengo que preocupar de entrenar, comer y descansar. Es ir haciendo día a día, metiendo cada vez más cosas en el puchero con la ilusión de que salga una buena comida. 

¿Cómo es el ambiente allí? ¿Hay muchos corredores?
Lo mejor de Kenia es que siempre hay gente para salir a correr y todos van más rápido que yo. Solo me junto con ellos en los días que tengo que apretar. Además, hay selecciones de atletismo, entrenadores… Todo eso ayuda a mantenerte centrado y, sobre todo, a lo que he venido, que es a aprender.

“Si buscas algo distinto, y yo lo hago después de la temporada pasada, haz las cosas diferentes”

Como cuando te fuiste a Tailandia.
Sí, eso es lo que quiero, sacar lo mejor de mí y aprender, aunque sea a palos como fue allí. Quiero aprovechar esta oportunidad que me ha dado la vida. Como dice el refrán, si buscas algo distinto, y yo lo hago después de la temporada pasada, haz las cosas diferentes. 

¿Qué esperas ganar aquí?
Sobre todo, superarme. Como te digo, me siento como un auténtico novato, es una sensación que a veces no es fácil, pero que me gusta. Siempre me he considerado un corredor lento y mi objetivo es ganar un poquito de velocidad. 

“Cuando vuelva a casa, lo primero que haré será comerme un chuletón”

¿Cómo llevas el tema de las comidas?
Me intento adaptar a la vida de aquí. Excepto el agua, que bebo embotellada, compro en el mercado del pueblo. Tienen verdura y fruta buenísima y muy barata, mejor que en España. De lo que ando más justo es de proteína. Aquí no tienen la carne en refrigeradores, así que solo compro algo de pollo de vez en cuando y muchos huevos. Cuando vuelva a casa, lo primero que haré será comerme un chuletón. 

¿Entrenas cerca de casa?
A veces sí, otros te pillas una furgoneta a la que llaman “matatu” que te lleva a Tambach, donde están las pistas de atletismo. Allí sube todo el mundo, los locales que van a sus casas o a sus campos, y nosotros que vamos a entrenar. 

Imagino que seréis un poco el foco de atención.
No te creas, están muy acostumbrados. Son gente muy amable, enseguida creas un poco de amistad. Además no hay problemas de seguridad. 

“Los niños de aquí me están robando el corazón, me llena mucho poder jugar un rato con ellos”

Recuerdo que en Estados Unidos nos comentaste tu preocupación ante el ataque de animales salvajes. ¿Ocurre lo mismo allí?
No, en esta zona no, tal vez en otras como en Nairobi. Por el momento lo único que he visto han sido jirafas, pero estaban dentro de un vallado en una zona protegida Fue un momento muy bonito. Por el resto, ves algún burro y perros, pero no hacen nada. 

¿Qué más planes tienes por allí, al margen de entrenar?
De momento poca cosa porque estoy muy centrado, pero sí que me gustaría ir a conocer algunos orfanatos que hay por aquí y ayudar un poco. Los niños de aquí me están robando el corazón, me llena mucho poder jugar un rato con ellos. En un segundo te enseñan que se necesita muy poco para ser feliz y nosotros, teniéndolo todo, muchas veces no encontramos esa alegría.

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