Iván González: “La leucemia fue una salvación, me descubrió las cosas que realmente valen la pena”

En 2015, Iván González fue diagnosticado de leucemia crónica. Con 25 años, se vio obligado a cambiar de vida y, sobre todo, de prioridades. Empezó a correr para sentirse mejor y ahora corre ultras «que le ayudan a prepararse contra los achaques de la enfermedad». El fin de semana pasado se coronó en la Ultra Güeyos del Diablu.

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Iván González López
Iván González López

Iván González es un asturiano de 27 años al que en 2015 diagnosticaron una leucemia crónica. La enfermedad, un cáncer sanguíneo que afecta principalmente al sistema inmunitario, fue un duro mazazo para un joven que empleaba todos los días 12 horas en su puesto de calderero.

Fue forzosamente jubilado y cayó en una crisis existencial de la que ha renacido siendo una persona distinta. “En mi casa todo había sido trabajar y hasta ese momento el deporte no existía para mí”, recuerda González, que empezó a correr para cuidar su salud.

Centrado en intentar disfrutar cada momento con su familia, su mujer y sus dos hijos, pronto le llamó la atención el mundo de la ultradistancia, y cómo ésta podía ayudarle a prepararse para los posibles achaques de la enfermedad.

En poco tiempo, el de Candamo ha conseguido prepararse para correr distancias cada vez mayores, perdiendo casi 30 kg de peso, y el pasado fin de semana sumó su primera victoria en los 86 km de la Ultra Gueyos del Diablu, segunda prueba de la Copa de España. “Todavía no me lo creo, el nivel este año era muy alto. Es una sensación que no se puede explicar con palabras”.

“Cuando llegué a meta no pude ni hablar con la gente, estaba en mi mundo”

¿Qué significa este triunfo para ti?
Llevo muy poco tiempo corriendo y todavía no había peleado con gente de nivel, así que para mí ha sido ante todo una sorpresa. Cuando llegué a meta no pude ni hablar con la gente, estaba en mi mundo.

Seguro que es el fruto de un buen trabajo entrenando.
Sí, desde luego mucha culpa la tiene mi míster, Octavio Pérez. Pero para mí correr no es un trabajo o esfuerzo: me gusta salir, aunque llueva o haga malo, porque lo disfruto. Hay gente que busca más el resultado de la competición, pero yo casi prefiero entrenar que las carreras. Cuando salgo se me acaban todos los problemas y llego a casa nuevo. Ahora bien, ganar siempre es una buena guinda para ese pastel.

“La leucemia me da algunas limitaciones, pero a mí no me gusta hacerles mucho caso”

¿Ya te sientes recuperado? ¿Te afecta la leucemia en este sentido?
Sí, pasé un par de días muy cansado pero ahora estoy otra vez listo para correr. La leucemia me da algunas limitaciones, pero a mí no me gusta hacerles mucho caso. Lo noto especialmente en las defensas. Por ejemplo, cuando hay cambios de temperatura sé que me voy a poner malo. Además, antes con 39 de fiebre era capaz de ir a trabajar y ahora, con 38, tengo que estar en la cama.

¿Cómo fue el día que te diagnosticaron la enfermedad?
Fue de casualidad. Me hicieron una ecografía por otro motivo y salió que tenía el bazo muy grande. Los médicos se extrañaron, me lo quitaron y vieron que tenía leucemia. Tuve mucha suerte de que me hicieran esa prueba porque si no hubiera seguido mi vida normal y la enfermedad me hubiera seguido minando por dentro. Yo ya me había dado de que estaba especialmente cansado, pero lo achacaba a la vida que llevaba.

“Me alegro de que me diagnosticaran la enfermedad porque no aprovechaba la vida ni por asomo como lo hago ahora”

¿Cómo era tu vida entonces?
Trabajaba como calderero entre 12 y 14 horas al día y, además, en los ratos libres me estaba construyendo una casa. Era una vida muy estresante que sabía que no era adecuada. Mirándolo con perspectiva, me alegro de que me diagnosticaran la enfermedad porque no aprovechaba la vida ni por asomo como lo hago ahora. En realidad, fue una salvación porque la leucemia me descubrió las cosas que realmente valen la pena en la vida.  

¿Y cuáles son?
Vengo de una familia trabajadora; mi padre es camionero, mi madre tiene un bar y además tenemos ganado, por lo que no parábamos nunca. Yo nunca había hecho deporte, de pequeño no jugaba ni a fútbol, y después me vi metido en un sistema muy anticuado, basado en producir y consumir al máximo de mis posibilidades. Yo solo me preocupaba por tener mi coche y mi casa, y no hubiera salido de esa burbuja si no me hubiera ocurrido esto.

“A mi mujer le había comentado muchas veces que el ritmo de vida que llevaba me acabaría produciendo una enfermedad”

A veces la vida es una cruel maestra.
Sí, parece mentira. A mi mujer le había comentado muchas veces que el ritmo de vida que llevaba me acabaría produciendo una enfermedad. Sinceramente, pensaba que tendría un cáncer a los 40 o 50, y me llegó a los 25. El ser humano tiene que recibir golpes para darse cuenta de sus verdaderas prioridades. No valoramos lo que tenemos hasta estamos a punto de perderlo. Me gustaría que mi caso sirviera de ayuda para que otra gente se pueda dar cuenta antes.

¿Cómo han cambiado tus prioridades ahora?
Ahora mi primer objetivo es disfrutar de los míos y llevar una vida saludable. He tenido que cambiar hábitos de vida y por eso empecé a correr. El hecho de que sea un mal crónico hace que sea muy latoso y que siempre sea cuidarme. Paso controles semestrales y ahora mismo está estabilizada, esperemos que por mucho tiempo.

“Me interesa mucho esa búsqueda de los límites, ese trabajo mental que hay que hacer para dar un poco más de ti cuando ya estás completamente rendido. Ese es mi entrenamiento también para afrontar la enfermedad”

Hay que ser muy fuerte para estar preparado para lo que pueda venir.
Es un trabajo psicológico que yo intento hacer a partir de las ultras. Pongo a mi cuerpo en situaciones en las que tengo que superarme a mí mismo y eso me motiva. Al margen de la preparación física, me interesa mucho esa búsqueda de los límites, ese trabajo mental que hay que hacer para dar un poco más de ti cuando ya estás completamente rendido. Ese es mi entrenamiento también para afrontar la enfermedad, ¡echaremos para adelante con lo que venga!

¿Cómo vive tu familia tu pasión por las ultras?
En un principio había pánico. Pasaron de verme sin ganas para hacer nada a verme correr y se asustaron un poco. Pensaban que se me estaba yendo la cabeza. Con el tiempo han ido viendo los resultados de tanto entrenamiento y, sobre todo, lo que esto me aporta. Aunque pueda tener sus riesgos, ahora saben que es mi forma de vivir y me dan su apoyo al 100%.

Para finalizar, cuéntame un sueño.
Como a todo corredor de montaña me encantaría correr el UTMB. De hecho, estoy intentando acumular los puntos para llegar allí. Pero ese es uno solo, tengo muchos más.

[Nota de redacción] Iván González ha prologado el libro ‘Mis primeras zancadas’ de Octavio Pérez, cuyos beneficios van para la Fundación Josep Carreras contra la leucemia con la que colabora.

2 comentarios

  1. Que grande. Yo también tengo una leucemia, llamada tricoleucemia, que a lo mejor es la misma que la de él. Es un estímulo a mi a ver cómo lo vive ! Muchas gracias

  2. Que inspiradoras palabras, una persona realmente sorprendente. Animo en la lucha y conseguir mas ultras

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