Fernanda Maciel viaja a Tanzania para romper el récord de ascenso-descenso al Kilimanjaro

El techo de áfrica espera ya a la brasileira que intentará batir las 12h58m de Marie Flammersfeld. La quinta parada de su proyecto White Flow también tendrá una vertiente solidaria. Le entrevistamos para conocer todos los detalles y las secuelas del UTMB.

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Fernanda Macial antes de su reto al Aconcagua en 2016
Fernanda Macial antes de su reto al Aconcagua en 2016

Fernanda Maciel ya ha aterrizado en áfrica donde se prepara para un nuevo reto personal. El Kilimanjaro, la montaña más alta del continente negro, será esta vez el objetivo de su récord de ascenso y descenso, que tiene previsto intentar a principios de octubre.

Se trata de la quinta fase de su proyecto White Flow, en el que vincula los desafíos deportivos con acciones y mensajes de “paz, solidaridad y sostenibilidad”. En este caso, la brasileña convivirá con los niños de un orfanato en Tanzania y espera también poder compartir su pasión y conocimientos atléticos con algunos jóvenes keniatas.

En la memoria quedan sus anteriores proyectos, entre los que destaca su expedición al Aconcagua en 2016, cuando estableció la primera marca femenina en el ascenso-descenso desde Horcones. Antes había viajado a Nepal, participando en la Everest Trail Race, a Brasil para correr en la Favela de Rocinha en Río de Janeiro, y en España completando El Camino de Santiago.

La ultrarunner llega a Tanzania después de una temporada liviana en competiciones, que había diseñado para llegar fresca al reciente Ultra-Trail del Mont Blanc. No le salió bien la jugada, pues tuvo que retirarse debido a una lesión ocular.


 

“Quedan todavía varias semanas para volver a estar completamente bien”

¿Ya estás recuperada del esfuerzo y de la lesión que sufriste en el UTMB?
A nivel muscular ya me siento recuperada y mi organismo está al 70%, tras la carrera y el viaje hacía Tanzania. También arrastro las secuelas de la fractura que sufrí en la mano izquierda hace dos meses. De todas formas, quedan todavía varias semanas para volver a estar completamente bien.

¿Qué fue lo que te ocurrió en los ojos que te hizo retirarte de tu objetivo del año?
Fue un corte en la córnea de mi ojo derecho, que me dejó casi sin visión y con un dolor fuerte. Dos semanas antes, ya me había lesionado los ojos en alta montaña, un día que había mucha niebla y nieve. Llevaba gafas, pero estas no protegían completamente y el viento con las partículas de nieve me destrozaron la retina y la córnea. Tuve que estar tres días en el hospital para curarlos.

“Paré una hora en una habitación del refugio Bonatti, con los ojos cerrados para recuperar la vista, pero al volver a la carrera seguía con mucho dolor”

Y eso es exactamente lo que se reprodujo en el UTMB.
Efectivamente, es lo mismo que me ocurrió durante la noche y la madrugada de la carrera. Iba muy bien de piernas y estómago, pero no pude pasar de Arnouvaz (km 96). Paré una hora en una habitación del refugio Bonatti, con los ojos cerrados para recuperar la vista, pero al volver a la carrera seguía con mucho dolor y sin enfocar bien los senderos. Decidí abandonar porque la lluvia no paraba y mis ojos tenían que esforzarse mucho aun. Ahora tengo la córnea ya ha cicatrizado, pero sigo desde hace un mes con el tratamiento de pomada de vitamina A en los ojos.

Entrando ya en tu nuevo reto. ¿Por qué el Kilimanjaro?
Fundamentalmente lo elegí por la parte solidaria del proyecto. Me apetece mucho conocer el orfanato del Kilimanjaro, que dirige un amigo, así como correr por la montaña. Tanzania es un país lleno de animales y gente negra que canta, baila y enseña una alegría diferente. También me apetecía compartir experiencias con jóvenes corredores de Kenia.

¿Ya conoces la zona?
No, el lunes entraré por primera vez en el parque nacional para entrenar, aclimatar y disfrutar de ese entorno.

“Tienes un desnivel positivo de casi 4.000 metros y una distancia de 72 kilómetros, sumando ida y vuelta”

¿Cuál es la ruta que emplearás?
Subiré por Umbwe Route y bajaré hasta la Mweka Gate. La entrada está a 1.900 metros de altitud, mientras que la cumbre son 5.895, por lo que tienes un desnivel positivo de casi 4.000 metros y una distancia de 72 kilómetros, sumando ida y vuelta.

¿Hay alguna referencia anterior?
Así como en el Aconcagua fui la primera mujer, aquí ya hay dos mujeres que ya lo han hecho y el récord femenino está en 12 horas y 58 minutos, que es de la alemana-suiza Marie Flammersfeld. Bueno estos son números, pero lo que yo también busco es vivir una gran experiencia con un desafío personal. 

¿Cuáles son las principales dificultades que esperas encontrar?
Principalmente correr en altitud, por lo que será importante aclimatarse a la falta de oxígeno, y el terreno técnico.

“Es una experiencia que no es tan solo mía, también de todas esas personas que voy conociendo”

Por último, ¿qué es lo que te motiva de estos retos personales en contraposición a las carreras?
Es una experiencia que no es tan solo mía, también de todas esas personas que voy conociendo y me van acompañando cuando estoy en un reto así de difícil. Por ejemplo, ahora estoy durmiendo en una fundación que ayuda a chicas a conseguir trabajo. Aquí hay clases de inglés, cocina y un huerto. Estas experiencias son las más ricas.

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