Fernanda Maciel: “Podemos más de que lo que pensamos; somos más que la materia de nuestro cuerpo”

Gracias a su proyecto «White Flow», la brasileña ha conseguido vivir en 10 días un sinfín de vivencias, buenas y malas, de las que ha sacado un buen puñado de conclusiones vitales, de esas que te acompañan durante el resto de tu vida. Así ha sido la particular lucha contra el cáncer infantil de Fernanda.

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Fernanda Maciel pasa ante la Catedral de Burgos
Fernanda Maciel pasa ante la Catedral de Burgos

Diez días en el camino dan para mucho. Ataques de perro, alergias, dolores… Ser una de las primeras mujeres que lo hace corriendo también tiene sus consecuencias, como que no te quieran dar la “Compostelana” porque piensen que no has podido hacerlo tan rápido si has ido a pie.

Pero en la memoria de Fernanda lo que quedará grabado son esas sensaciones imborrables que te otorga realizar un proyecto personal tan duro y exigente; aunque la llamasen loca por el Camino, acabó incluso firmando autógrafos, pero eso es lo de menos, ya que las lecciones que aporta un reto como el de Fernanda son impagables. Ella misma nos lo cuenta en esta entrevista.

¿Cómo han sido estos diez días corriendo el Camino de Santiago?
Han sido una experiencia muy mítica y espiritual. Ha sido correr por un camino mágico. He pasado unos duros momentos puntuales bajo la lluvia y cuando me quedaba cansada sin nada de comer o beber. He tenido una alergia en los pies que también ha sido un punto que he tenido que cuidar bien. Mientras corría no me hacía mal, pero por la noche, al tumbarme a dormir, mis pies se calentaban y picaban mucho y no podía dormir bien. Aparte de eso, una maravilla, una energía que me ha trasladado a otra dimensión, una fuerza interna tremenda que me hacía siempre ir más y más. He tenido reflexiones muy buenas y he aprendido mucho por ese Camino.

¿Cuál ha sido el momento más duro de los casi 900 kilómetros?
Creo que lo más duro ha sido cuando en una madrugada me quedé sin batería en el frontal en el medio de un bosque antes de llegar al pueblo de Sarria (9ª etapa). Tenía que orientarme con la luz de mi móvil hasta llegar a la carretera, que al final me ha llevado al pueblo. Justo cuando estaba en el bosque sin luz sufrí un ataque de ocho perros muy grandes. Estuve unos 30 minutos caminando muy despacio y con mucha tranquilidad para conseguir salir de su zona, volver a correr y buscar el pueblo de Sarria.

¿El momento más mágico fue llegar a la plaza del Obradoiro?
El momento más mágico fue unos 10km antes de llegar en la plaza, justo al subir al Monte do Gozo, antes de la bajada hacia Santiago. Una fuerte emoción apretaba mi pecho, las lágrimas caían solas, una paz interna espectacular, una satisfacción de estar volando. Ese momento me hacía sentir más viva y bonita por dentro.

¿Qué balance haces de este proyecto tan personal?
White Flow ha salido en el mejor momento, donde yo estaba con la mente abierta para intentar coger lo mejor del Camino y dar lo mejor de mí. Ha sido importante haberlo hecho primero a pie y en bici

En términos de distancia y dureza; ¿ha sido uno de tus proyectos más duros, incluidas los ultra trail?
Sin duda. Mucho más duro y largo que un Ultra técnico de 200km o un Raid de Aventura de 600km o 700km. Mucho más intenso y con posibilidades de error. Porque no era sólo correr de 11 a 12 horas diarias. En ese proyecto yo tenía que lavar ropa, comprar comida, buscar agua, aguantar el peso de la mochila, cuidar de los pies, orientarme sola durante la noche, buscar un albergue y pensar en lo que sería mejor para mí en cada momento. A qué horas levantarme y hasta cuantas horas correr… Toda la logística la hacía yo misma.

¿Ha sido más duro a nivel físico o a nivel mental?
Ha sido igual a nivel físico y mental. Pero ha sido mucho menos duro físicamente de lo que me imaginaba. Hice una buena preparación física y mental, pero antes de empezar tenía un poco de miedo de la parte física, de no aguantar tantas horas y tantos días seguidos corriendo, de tener los pies en carne viva…y haciendo mis prácticas de Reiki y meditación antes de empezar el Camino, todo ese miedo se fue disminuyendo. Así, los niveles físico y mental han estado juntos todo el tiempo.

¿Saber que haces esto con un objetivo solidario te ha dado un plus de motivación?
Mi primera intención era ayudar. No había pensado primero en correr y después en ayudar. El proyecto White Flow ha venido a mi cabeza porque me gustaría hacer algo por la paz y solidaridad mundial. Como me gusta también correr, pues junté las dos cosas. Mientras estaba corriendo el Camino, pensaba mucho en los niños que conozco que tienen cáncer y eso aún me daba más fuerzas. El cáncer infantil es una enfermedad muy triste y que necesita la ayuda de todos.

Es tu segunda vez haciendo el Camino de Santiago. ¿En qué ha cambiado en esta ocasión?
El Camino lo hice en 4 etapas a pie hasta O Cebreiro (casi en Galicia)  trabajando para la ONG Outward Bound, donde yo caminaba con un grupo de gente mayor de Madrid. En 2010 lo hice en cinco días en bici hasta León, parando allí porque no tenía más días para llegar a Santiago. Esa vez, fue la primera vez que lo hice entero desde Francia (St. Jean Pied de Port a Santiago) y de la forma que más me gusta: corriendo. La diferencia es que esta vez paraba menos porque ya conocía muchos lugares famosos del Camino. Pero, a la vez, ha sido mucho más intensa la experiencia, he tenido un inicio, medio y fin, donde el mensaje del Camino venía cada día a mi corazón.

¿Por qué elegiste el Camino de Santiago para tu proyecto “White Flow”?
No es solamente una ruta, es una ruta mágica, bonita y espiritual donde más de 242.000 personas han pasado en el año 2010, por ejemplo. Hay algo muy especial en el Camino de Santiago, independientemente de la religión que tengas. Desde 2009 tengo hecho el Camino de Santiago por etapas a pie con un grupo de gente mayor de Madrid (fue un trabajo que hice para la ONG Outward Bound). Antes de salir a caminar con ellos, siempre hacía mi entrenamiento por el Camino, o sea, corriendo muy temprano antes de desayunar y empezar a caminar. Luego, ya conocía el Camino y mi pasión ha aumentado mucho durante los años que pasé trabajando allí.

¿Qué es lo que más te ha llamado la atención al hacer el camino corriendo?
Al llegar en Santiago, me fue a Oficina del Peregrino para coger el último sello en mi pasaporte y también el certificado de peregrina. Cuando vieron que yo había tardado sólo diez días, me preguntaron si había hecho en bici y les dije que no, que lo había hecho corriendo. No lo aceptaban porque había hecho muy rápido el Camino de peregrinaje, era una norma de la iglesia que no podría hacerlo corriendo. Me quedé muy decepcionada. Eso pasa por ser la primera chica en hacerlo corriendo, pensé. ¿Por qué la gente lo puede hacer en bici, a caballo o en camello y yo no puedo hacerlo corriendo?

Al final, como excepción, el responsable de la oficina me hice el certificado de peregrina por entender, que como la gente lo hace en diez etapas de bici, también podría hacerlo en diez días corriendo. Bueno, seguro que la primera persona que ha hecho el Camino en bici ha pasado por lo mismo que yo estaba pasando allí. Espero que en el futuro los corredores también puedan disfrutar del Camino y hacerlo como peregrinos también.

¿Qué te decían los peregrinos que te ibas encontrando por el camino o los albergues cuando les contabas tu iniciativa?
Todo peregrino me hacia la típica pregunta: “¿De dónde vienes hoy?” Un poco tímida, yo los contestaba. Pero, después del primero día ya intentaba no decirles nada más, pues decían que yo era una loca, que era imposible hacer lo que hacía, que soy de otro mundo, que nunca llegaría a Santiago corriendo. Eso fue lo que más escuche en todos los diez días. Pero como salía mi proyecto White Flow en las teles de Navarra, Castilla y León, Galicia… al final la gente ya me tenía fichada. Muchos ya me animaban, querían autógrafos y fotos conmigo. La gente de los albergues, de los bares y peregrinos ha sido muy amable. Hice mucha amistad con los peregrinos que iban de bici, pues siempre los veía en alguna cafetería o tramo del Camino.

¿Qué te ha aportado este proyecto como deportista y como persona?
Creer. Saber que podemos más de lo que pensamos, que somos más que la materia de la que está hecho el cuerpo. Ayudar a las personas. Seguir el corazón siempre.

Y ahora, ¿cómo va a ser tu recuperación?
Trabajar mucho y correr poco. Después de diez días corriendo ahora toca trabajar. En diciembre tocará empezar hacer gimnasio para preparar la temporada 2013.

Igual es un poco pronto pero, ¿ya tienes en mente algún proyecto para los próximos meses?
Ya tengo en mente un proyecto muy bonito, pero diferente del White Flow. En 2013, ya lo comentaré con vosotros.

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