Cristofer Clemente: «La Ultra Pirineu es la carrera que más he disfrutado en mis seis años corriendo”

El corredor canario se ha coronado como el nuevo rey del UltraSky mundial. La Ultra Pirineu se convirtió en un «paseo por Los Pirineos», dado que le llegaba con acabar la prueba. Tras la prueba, Clemente nos ha contado todo lo que significa para él ser el nuevo Campeón del Mundo.

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Corredores en una de las etapas de la Epic Camí de Cavalls 2017
Corredores en una de las etapas de la Epic Camí de Cavalls 2017

La Ultra Pirineu siempre será una carrera especial para Cristofer Clemente. Por un lado, porque fue en la que se coronó como Campeón de la Copa del Mundo de UltraSky. Y porque ha sido una carrera en la que por primera vez ha disfrutado con un dorsal puesto. La Gomera ya tiene a su primer campeón del mundo y se llama Cristofer Clemente.

¿Cuál era tu objetivo al comenzar la temporada?
Para mí era el objetivo del año, hacer las Skyrunner World Series pelear lo más arriba posible. Y mira, al final con un gran premio.

¿Cómo fue la Ultra Pirineu?
Salí bastante relajado porque al no correr Nicolas Martin sólo tenía que llegar a Bagá. Salí muy conservador, sabiendo que es una carrera larga. Pasaba mucho tiempo en los avituallamientos, muy cómodo, viendo el paisaje. Incluso me caí en una roca mojada y me di bastante fuerte en un tibial. Al final no me influyó porque el ritmo era muy cómodo. No noté ningún bajón ni pájara. Seguí un ritmo constante. En el 96 me vi con opciones de colarme en el podio y los últimos 5 o 6 kilómetros salió la vena competitiva y conseguí el podio.

«Es malo decirlo, pero sí que era un ritmo de paseo. Paraba 5 o 10 minutos en los avituallamientos, hablaba con la gente, comía de más…. Me lo tomé muy relajado e iba sin tensión»

Vamos, casi un paseo…
Es malo decirlo, pero sí que era un ritmo de paseo. Paraba 5 o 10 minutos en los avituallamientos, hablaba con la gente, comía de más…. Me lo tomé muy relajado e iba sin tensión de marcarme un puesto o un ritmo. En el Km96 vi que estaba 5º y que dos corredores estaban ahí. Calculé y pensé que podía caer un tercero. El resto fue un paseo por Los Pirineos.

¿Qué resultado podrías haber logrado de haber apretado?
La verdad es que para lo cómodo que corrí, si hubiese apretado, cualquiera hubiera sabido el resultado o el tiempo final. También al ir a esos niveles te pueden dar pájaras o flaquear y se te puede ir todo al limbo. Lo mío era asegurar la llegada, hasta la posición 21 me valía, así que no había que arriesgar nada.

En el UTMB pasó algo parecido. Podría ser una buena estrategia para los ultras…
Parece que puede ser una buena estrategia. El caso del UTMB, en una carrera de mucho prestigio y un corredor poco conocido, que llega a pasar por el puesto 50 y hacerse con la victoria. Mi caso también fue parecido. Estuve de 13 o 14, fui muy cómodo y acabé haciendo podio. A lo mejor si sales con mentalidad competitiva, puede que te quedes con el camino.

«Hasta la fecha desconocía lo que era ponerme un dorsal y disfrutar tanto. He corrido carreras de pueblo, en mi isla, en la que disfrutas.»

Eso demuestra que a veces hay que intentar no abandonar a pesar de pasar malos momentos.
Hay tanto que puede pasar, con pájaras o que empiecen a aflojar… Te puedes recuperar y encontrarte bien al final y, de pensar que era un mal día y que ibas muy mal, a ponerse todo a favor y acabar en un podio o en una victoria.

¿Sueles disfrutar tanto en las competiciones como en la Ultra Pirineu?
Hasta la fecha desconocía lo que era ponerme un dorsal y disfrutar tanto. He corrido carreras de pueblo, en mi isla, en la que disfrutas. Corres con tu gente y los rivales no tienen el mismo nivel, pero en la Ultra Pirineu disfruté, hablé con la gente, paraba mucho, hasta 15 minutos de parada. La gente dudaba si iba a seguir, pero les decía que sí, que me lo estaba tomando con calma.

¿El resto de carreras de la Copa del Mundo fue igual de plácido?
No, para nada. El resto de las Skyrunner World Series no fueron así. En Transvulcania tenía la presión de ser la imagen de la carrera, de ser el canario más destacado… Nada más salir los nervios me dieron una mala pasada. Estuve con vómitos desde el kilómetro 14 y tuve que tirar de cabeza. No disfruté nada, sólo en la meta porque sabía que había llegado y la gente estaba volcada conmigo. Valió la pena conseguir aquella décima posición.

En Madeira jugué mis bazas de conocer el recorrido, muy “rompepiernas”. Salí conservador y en el Km40 sabía que tenía que atacar y darlo todo. Me salió bien y gané. En The Rut la carrera fue de locos, hubo una nevada y cambió el recorrido, que era bastante duro y pasó a ser casi un cross, en pistas con algún sendero y poco desnivel. Gané por un minuto de diferencia, con avituallamientos en los que no se paraba.

«La más dura que he disputado este año, por cómo se me ha comportado el cuerpo, fue Transvulcania. Si me hubiese sucedido en otra carrera, me hubiera ido a casa.»

¿Cuál dirías que ha sido la más dura?
La más dura que he disputado este año, por cómo se me ha comportado el cuerpo, fue Transvulcania. Si me hubiese sucedido en otra carrera, me hubiera ido a casa. Pero tengo esa presión, de llevar el nombre de Transvulcania, no entraba en mi cabeza la retirada. Vomité varias veces, me descompuse. Al final tuve la mala suerte de caerme en El Time, llegué a Tazacorte muy mal. Lo pasé francamente mal.

¿Y la que más has disfrutado?
No hay duda, ya no de este año, sino de los seis años que llevo en esto de correr: Ultra Pirineu. He disfrutado como un enano.

¿Crees que se ha debido a poder correr sin presión?
Efectivamente; me pongo más presión en algunos entrenamientos que en Ultra Pirineu. Me dio que pensar en por qué no salgo más así, a disfrutar y no a ir a por todas.

«Me gustaría vivir de esto, poder costear todos los gastos y no preocuparte de combinar la hostelería con lo de correr. Te acuestas muy tarde, con turnos partidos…»

¿Cuál es la que más te ha gustado?
Será porque soy de isla, así que me quedo con la carrera de Madeira: mucho verde, mucha agua… Son 55 kilómetros con 4.500 metros de desnivel positivo, muchas escaleras, rompe-piernas, bastante técnica…

¿Trabajas o te dedicas sólo a correr?
Por suerte, siempre he vivido del trabajo familiar. Tenemos un restaurante en La Gomera, trabajo como camarero, con la familia, así que puedo combinar horas de entreno con horas de trabajo, que a veces robamos para recuperar mejor y preparar específicamente este tipo de pruebas.

¿Te gustaría ser profesional del trail?
Me gustaría vivir de esto, poder costear todos los gastos y no preocuparte de combinar la hostelería con lo de correr. Te acuestas muy tarde, con turnos partidos… De momento no ha llegado el caso de ser profesional para permitirte vivir de ello. Por suerte hay que ser agradecido y tengo donde ganarme el pan día a día. No se me caen los anillos y es lo que toca.

«Es un circuito muy caro y la inversión sale de ti, de tu bolsillo. Pero gracias a patrocinadores como Land, Transvulcania o el Cabildo de la Gomera o el Ayuntamiento de Villa de Hermigua me lo han puesto más fácil»

¿Cómo es tu jornada laboral?
Pues trabajo 8 horas. Como mucho me puedo ahorrar algún día y trabajar seis horas. Por suerte está la familia y puedes quitar alguna hora, pero el resto de días son 8 horas como cualquier mortal.

¿Es complicado para alguien no profesional costearse competir en la Copa del Mundo?
Sí, es un circuito muy caro y la inversión sale de ti, de tu bolsillo. Pero gracias a patrocinadores como Land, Transvulcania o el Cabildo de la Gomera o el Ayuntamiento de Villa de Hermigua me lo han puesto más fácil y el circuito era más asequible. Con un sueldo normal de un trabajador es impensable hacer esto.

Supongo que ahora La Gomera estará viviendo un gran furor.
Somos poquitos; tengo muchas ganas de llegar. Sé por las redes sociales que hay un gran furor, mucha alegría. Al final somos un deporte minoritario, pero está la isla volcada. Vamos a ver más trail runners gomeros, por lo menos a nivel aficionado, para meterles el gusanillo.

«Tienes que tener esa motivación por competir y estar en carreras punteras en un circuito con nombre. Mientras haya ganas, correré a esos niveles. Cuando ya no haya esas ganas, me pondré las zapatillas y saldré a correr por casa.»

Vivir en La Gomera lo complicará todo a nivel de viajes, logística…
La Gomera es una isla pequeña, está alejada. Tiene muchas cosas buenas, como la tranquilidad y la seguridad. Pero a la hora de desplazarte es más caro, porque tengo que dormir en Tenerife para enlazar a los destinos. Siempre tienes una escala de más. Es un poco complicado pero vale la pena porque para correr por la montaña es una isla privilegiada, con una buena red de senderos y tránsito cómodo, con pocos turistas.

¿Esos problemas se suplen con la motivación por competir?
Al final, el año pasado quedé subcampeón, hice alguna carrera de más porque puntuaban más carreras, y fui a Hong Kong y a Noruega; pensaba no hacerlo este año, porque había sido agotador. Este año había ilusión de pelear por el título, y ha sido muy cansado. Tienes que tener esa motivación por competir y estar en carreras punteras en un circuito con nombre. Mientras haya ganas, correré a esos niveles. Cuando ya no haya esas ganas, me pondré las zapatillas y saldré a correr por casa.

¿Cómo es tu entrenamiento?
Empecé hace seis años, con el mismo entrenador que tengo ahora. Me ha ido muy bien con David. No entreno más de dos horas diarias. El domingo o el sábado toca la tirada larga y podemos hablar de tres o cuatro horas. De esos niveles nunca pasamos, así que no se entrena tanto.

«Aquel día ves que estás muy mal y que hay gente de tu generación que podía correr. Vi que me había dejado mucho. En vez de dejarlo, decidí correr todos los días, aunque me cayera al suelo. Tenía que ponerme bien sí o sí.»

¿Cuál es tu secreto?
No hay, es constancia y perseverancia. Por suerte tenemos una isla que lo pone muy fácil para entrenar. Corremos tres días por montaña y dos combinados con bicicleta. Hay que tocar algo de gimnasio, aunque no me guste tanto. A veces me manda carrera continua y no me siento tan cómodo. Donde me gusta correr es en la montaña.

Háblanos de esos comienzos, en los que empezaste a correr para perder peso…
Veo mis fotos de antes que me enseñan amigos y familia… Recuerdo que pensaba que tenía que cambiar, cuidarme, ponerme en forma. Empecé por prescripción médica. Ha sido un cambio brutal y estoy contento por mi salud y por todo lo que me ha dado este deporte.

¿Cómo era tu vida antes de empezar a correr?
Muy sedentaria. Comía bollería industrial. Bebía dos litros de refresco y el deporte que hacía era jugar a la consola en el salón. Me puse gordo, con el colesterol por las nubes e hipotiroidismo. Me dijeron que me tenía que tratar. Combinaba dieta sana y deporte para no tener que hacer un tratamiento. Fui sumando kilómetros y veía que perdía peso. Con la constancia he llegado a ser Campeón del Mundo.

«Fue bastante rápido; me preguntaban si estaba enfermo. En un mes perdí cuatro o cinco kilos. Cada mes me quitaba dos o tres kilos. Mi dieta fue un cambio radical»

¿Cómo recuerdas aquel día en que comenzó todo?
Corrí cinco minutos. Malamente podía correr, estaba bastante pesado y no sabía correr. Salía muy rápido y reventaba. Corría cinco minutos, me paraba, intentaba correr otros dos… Poco a poco, todos los días corría hasta que pude empezar a correr una hora seguida. En ocho meses perdí más de 20 kilos.

¿Cuáles fueron tus sensaciones aquel día?
Aquel día ves que estás muy mal y que hay gente de tu generación que podía correr. Vi que me había dejado mucho. En vez de dejarlo, decidí perder peso y correr todos los días, aunque me cayera al suelo. Tenía que ponerme bien sí o sí.

Se ve que tienes una gran fuerza de voluntad.
Sí; cuando mucho me ven comer lo que como ahora me preguntan cómo soy capaz. Tengo mucha fuerza mental y si quiero una cosa, peleo por ella. Soy muy cabezón en ese aspecto. La perseverancia y la cabezonería me han hecho conseguir mis metas.

«Empiezas a probar y ves que se te da bien. Empiezas a ver el material que había ahí escondido. Hace siete años no corría ni para atrás.»

¿El proceso de adelgazar fue rápido?
Fue bastante rápido; me preguntaban si estaba enfermo. En un mes perdí cuatro o cinco kilos. Cada mes me quitaba dos o tres kilos. Mi dieta fue un cambio radical, de comer mal a comer bien, pechugas, tomate… yendo a la cama con hambre. Me puse muy en línea en muy poco tiempo.

Además, comenzaste a tener un buen rendimiento desde el principio.
Si, fue muy sorprendente. Empiezas a probar y ves que se te da bien. Empiezas a ver el material que había ahí escondido. Hace siete años no corría ni para atrás.

Y en tu estreno en el trail también te saliste…
Sí, por suerte en el maratón del 2010 del Meridiano, probé en la carrera de 18 kilómetros y la gané. Vi que tenía algo, que era bueno. Me entusiasmé, me preparé la Transvulcania corta y quedé tercero. Me ganó Javier Heras y Fabián Roncero que fue segundo. La gente me animó, yo me motivé más, y en octubre de ese mismo año me presenté a la UTGC en Gran Canaria y la gané. Vi que tenía madera y he seguido adelante.

«Este mes de octubre voy a darle una tregua al cuerpo, para que recupere lo mejor posible. Empezaremos a investigar y a ver qué nos llega, qué nos pica para buscar nuevos retos.»

¿Qué es lo que te dan los ultras para haberlos elegido?
Corro cómodo, con un ritmo constante. Muchas veces disfruto el estar horas haciendo un ejercicio. Sobre todo, el entorno en el que lo hacemos, la montaña, supone un reto extra, de subir y bajar. Las vistas y las imágenes también me llenan y me siento bien. Entre 60 y 80 kilómetros son distancias que me gustan mucho y en las que me siento muy cómodo.

¿Cuáles son tus siguientes retos?
Este mes de octubre voy a darle una tregua al cuerpo, para que recupere lo mejor posible. Empezaremos a investigar y a ver qué nos llega, qué nos pica para buscar nuevos retos. De momento teníamos planificado hasta Ultra Pirineu, y ahora toca descansar. Hay que hacerle caso al entrenador.

¿Cómo tienes el chasis después de esta temporada de trail?
Estoy muy contento en ese aspecto. No he tenido lesiones importantes, sólo lo típico. Firmaba por tener otra temporada igual. El año pasado pensaba en no ir a Ultra Pirineu y al final terminé la temporada demacrado, me costó mucho recuperar, con muchas molestias en el tendón de aquiles. Este año, por suerte, he mejorado con un buen podólogo, con plantillas, se me ha ido el problema del tendón y no me puedo quejar del chasis.

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