Ander Iñarra: pasión, equilibrio y sacrificio

El atleta vasco, que dejó el triatlón por falta de tener tiempo para entrenar, sueña con emular a su referente, Aritz Egea, y ganar una prueba de la Copa del Mundo de Skyrunning.

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Ander Iñarra en Zegama-Aizkorri 2018   Eneko Garin

Últimamente estamos viendo el nombre de Ander Iñarra Olaziregi en las listas de favoritos de muchas pruebas internacionales. No es de extrañar. En esta temporada se ha colado en el top10 de citas con solera tanto de las Golden Trail Series como del circuito de Skyrunning. Sin hacer demasiado ruido, se ha hecho un hueco entre la élite y a sus 28 años sigue peleando por cumplir uno de sus sueños: ganar una carrera de la Copa del Mundo.

Teniendo en cuenta el nivel creciente de este deporte, es una meta bastante ambiciosa. Pero Iñarra lleva solamente 4 años en el mundo de las carreras por montaña (2 años con el apoyo de la selección vasca) y ha dado sobradas muestras de su potencial. «Estoy mejor de lo que pensaba. Mi objetivo es ahora dar lo mejor de mí en las carreras y llegar a la final en Limone (Italia) en buenas condiciones. Me gustaría meterme en el top10″, afirma el joven en el que es su segundo año compitiendo en las Skyrunner World Series (SWS).

Su calidad como atleta de montaña no lo ha conseguido de un día para otro. Ya desde bien pequeño jugaba y competía en pelota vasca, y a los 19 años se estrenó en triatlón, donde entrenó con una gran disciplina hasta los 24 años. “En los últimos años como triatleta decidí participar en una carrera por montaña, de unos 30 km. En ese momento estaba preparando un IronMan y me venía bien, además, me hacía ilusión correr cerca de casa. Me fue mejor de lo que pensaba, me sentí muy bien y quedé segundo. Ahí me di cuenta de que se me daban bien las carreras por montaña”, recuerda.

Con un trabajo a jornada completa, se le hacía muy difícil seguir todos los entrenamientos que el triatlón le exigía. Llegó un punto donde se vio realmente agobiado, así que dejándose llevar por la atracción que le suscitaba la montaña y con la intención de hacer un cambio de “chip”, dio el salto al trail running. “Tengo la suerte que mi entrenador, Jokin Lizeaga, me ajusta muy bien los entrenamientos a mi vida cotidiana y que los haga tan llevaderos. Además tengo un gran apoyo desde casa que me ayuda a llevar el día a día”, aclara el corredor de Lezo (Guipúzcoa), que sigue manteniendo su empleo. «Mi trabajo es parte del equilibrio que quiero tener en la vida. Tanto cómo lo son el deporte, la familia y los amigos“.

Aunque los que le conocen dicen que es muy meticuloso en el cumplimiento de sus entrenamientos, de una correcta alimentación y del tiempo de descanso, para Iñarra esto no supone un gran esfuerzo. «Me gusta competir y llegar en mis condiciones óptimas a las carreras. Para ello hay que sacrificarse y ser estricto. Pero me gusta serlo y creo que esto es parte de mi día a día. Además, todo esfuerzo tiene su recompensa y esta es la clave para seguir motivado con lo que hago», comparte.

Con esta visión es probable que este chico de tez pálida y figura espigada consiga cumplir su sueño en el trail running y emular al que es su referente: Aritz Egea. «Lo aprecio mucho. Me gusta como sabe competir a un altísimo nivel y pelea siempre para estar delante. No me veo a su nivel, todavía me quedan algunos escalones para alcanzarle, aunque en esta Zegama conseguí hacerlo«.

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