Kilian Jornet ha redefinido el rendimiento en el trail running. Ha alcanzado la cima del Everest sin oxígeno suplementario, batido récords en carreras icónicas como UTMB (Ultra-Trail du Mont-Blanc) y unido cordilleras enteras. ¿Qué impulsa su entrenamiento? Una conexión con la naturaleza, una profunda conciencia de sí mismo y una curiosidad científica que lo lleva a explorar sus límites de forma inteligente.
Todo ello se traduce en un plan de entrenamiento sostenible, meticuloso y medido al milímetro, que le permite no solo competir al máximo nivel, sino también evolucionar como atleta año tras año.
Un enfoque basado en la base aeróbica
Para Kilian, el estado de forma es la piedra angular de todo el proceso. Dedica una gran parte del año al entrenamiento aeróbico de baja intensidad: alrededor del 80 % del tiempo total de su fase base lo hace en zona 1, su zona de recuperación. Las zonas 2 y 3 ganan protagonismo a medida que se acerca la competición, centradas en resistencia y potencia aeróbica.
“Siempre realizo un largo periodo de entrenamiento aeróbico de base durante 3-4 meses, con recorridos de distancia moderada a larga. Para mí es imprescindible para construir el estado de forma que me permita realizar el entrenamiento específico”.
También integra esquí de montaña fuera de temporada, y combina intensidad creciente con sesiones de volumen controlado. Toda su preparación responde a una lógica clara: llegar fresco, fuerte y afinado al día clave.
Western States 100 como espejo
Catorce años después de su debut, Kilian volvió a Western States y se llevó la victoria. En 2025 regresa al mítico trazado, pero con un enfoque completamente distinto. Ahora entrena con menos horas y más intención, optimizando recursos, con una rutina marcada por la familia y el trabajo.
Una de sus claves fue una tirada de 80 km tres semanas antes de la carrera, diseñada para simular el esfuerzo, el terreno y la fatiga del evento. Durante esa sesión, la frecuencia cardíaca se mantuvo estable en 142 ppm: una señal clara de eficiencia.
“Entreno basándome en mis sensaciones y uso la frecuencia cardíaca para ver si tengo una respuesta que indique si estoy cansado o fresco”.
Controla si la frecuencia sube sin cambiar el ritmo (síntoma de fatiga), o si baja más de lo previsto (posible sobreentrenamiento). Así ajusta cada sesión sobre la marcha.
Lo que los corredores pueden aprender
Kilian no improvisa. Repite subidas técnicas, analiza su evolución y prepara cada detalle. Su método, lejos de fórmulas rígidas, se basa en conocer su cuerpo y tomar decisiones acertadas.
“Siempre me han gustado los días técnicos en la montaña. Me sirven para entrenar, pero también para saber cómo estoy”.
Y lo más importante: sabe cuándo acelerar y cuándo aflojar. Sus entrenamientos tienen siempre una dirección clara.
La parte técnica, en datos
- Reloj: COROS APEX 2 Pro
- Frecuencia cardíaca: pulsómetro externo COROS
- Métrica clave: ritmo esfuerzo (effort pace), ajustado a la pendiente
- Durante su tirada clave: frecuencia media de 142 ppm
- Sesiones base: ~80 % del tiempo en zona 1
- Fase específica: intensidad progresiva en zonas 2 y 3
- Herramientas usadas: percepción subjetiva (RPE), frecuencia cardíaca, ritmo esfuerzo y terreno real como guía
“Con menos tiempo para entrenar, necesito hacerlo de forma más inteligente. Ya no se trata solo de sumar horas, sino de darles sentido”
En su regreso a Western States, Kilian no busca únicamente un resultado. Busca validar años de evolución, reconectar con uno de los escenarios que marcaron su carrera y poner a prueba todo lo aprendido. Para él ahora, cada carrera es una herramienta más en su camino como atleta: no una meta, sino una forma de seguir avanzando.
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