El deporte femenino está en auge. Las audiencias crecen, la participación va en aumento, los estadios se llenan y los acuerdos de transmisión se multiplican. Las atletas femeninas se han convertido en figuras prominentes, adornando portadas de revistas, protagonizando campañas publicitarias y acumulando millones de seguidores en redes sociales. Sin embargo, detrás de esta fachada de éxito y glamour, se esconde una realidad financiera precaria para muchas atletas profesionales.
Un nuevo estudio realizado por Parity, una plataforma de marketing deportivo dedicada a cerrar la brecha salarial y de oportunidades en el deporte profesional, ha arrojado luz sobre la situación económica de las atletas profesionales. La encuesta, realizada a 500 atletas de élite en 55 disciplinas diferentes, revela que la gran mayoría de estas mujeres lucha por llegar a fin de mes, a pesar de su dedicación y talento excepcionales.
«La mayoría lucha por llegar a fin de mes»
Los resultados del estudio son alarmantes: el 78% de las atletas encuestadas reportaron ingresos anuales de 50.000 dólares o menos provenientes de su deporte (incluido atletismo y otros deportes con mayor participación que el trail), incluyendo salarios, premios y patrocinios. Para poner esto en perspectiva, el ingreso individual promedio en Estados Unidos en 2023 fue de 48.060 dólares. Es decir, muchas atletas profesionales, incluso aquellas que compiten al más alto nivel, no alcanzan a ganar lo suficiente para cubrir sus necesidades básicas.
Ante esta precariedad económica, muchas atletas se ven obligadas a buscar empleos adicionales fuera del deporte. El estudio revela que el 74% de las encuestadas tienen un trabajo aparte de su carrera deportiva, y que en muchos casos, estos empleos son a tiempo completo. Esto significa que estas mujeres deben equilibrar los rigores del entrenamiento y la competición con las demandas de un trabajo tradicional, lo que puede afectar su rendimiento deportivo y su bienestar general.
En este aspecto, la realidad en nuestro país y en nuestro deporte, deja mucho que desear, siendo solamente unas «pocas» mujeres las que perciben retribución monetaria.

El retiro, las lesiones y el estrés económico
La incertidumbre económica es una constante en la vida de muchas atletas profesionales. Los ingresos por patrocinios y premios pueden ser impredecibles, y la falta de beneficios fiscales, los seguros médicos en otros países o las licencias de maternidad aumenta la vulnerabilidad financiera de estas mujeres.
El estudio de Parity encontró que el 93% de las atletas encuestadas experimentan algún nivel de estrés relacionado con sus finanzas, y que el 64% se siente «muy» o «extremadamente» estresada por esta situación. Esta presión financiera puede tener un impacto devastador en la salud mental y emocional de las atletas, y puede llevarlas a considerar el retiro prematuro.
De hecho, el 64% de las encuestadas admitió que piensa «a veces» o «con frecuencia» en abandonar el deporte profesional debido a las implicaciones financieras. Esta cifra es un reflejo de la difícil situación que enfrentan muchas atletas, quienes se ven obligadas a elegir entre su pasión por el deporte y la necesidad de asegurar su futuro económico.

Patrocinios al poder
En este contexto, los patrocinios se presentan como una herramienta crucial para mejorar la situación financiera de las atletas profesionales. Si bien los ingresos por patrocinios pueden ser irregulares, representan una oportunidad para que las atletas obtengan un apoyo económico vital sin comprometer su entrenamiento o su enfoque en la competición.
El estudio de Parity destaca el impacto potencial de los patrocinios en la vida de las atletas. Un patrocinio anual de 5.000 dólares sería «muy significativo» o «cambiaría la vida» del 42% de las encuestadas, mientras que un patrocinio de 20.000 dólares tendría este impacto en el 88%. Estas cifras demuestran el poder de los patrocinios para brindar estabilidad financiera y permitir que las atletas se concentren en su desarrollo deportivo.
Como antes hemos destacado, en este sentido, España, queda lejos de las cifras citadas, siendo más común en los patrocinios de marcas extranjeras con gran potencial.
Llamada a la acción
Este estudio es una llamada a la acción para la industria del deporte y para las marcas que buscan invertir en el deporte femenino. Si bien el auge del deporte femenino es innegable, es fundamental que este crecimiento se traduzca en una mejora real en las condiciones económicas de las atletas.
En España existen varios beneficios fiscales para los inversores en deporte femenino: Asimismo, junto al resto de los planes de incentivos fiscales de AEIP (el Plan de Apoyo al Deporte Base, Deporte Inclusivo, Nuevas Metas y Reto De) este plan permite a las empresas que inviertan en deporte femenino deducirse de la cuota del Impuesto sobre Sociedades un 15% de su gasto total en publicidad, con un máximo de deducción igual al 90% del importe de la donación realizada.
Asimismo, como parte del régimen de mecenazgo prioritario, las empresas podrán deducirse hasta un 40% sobre el importe de la donación durante los dos primeros años de colaboración, y de hasta un 45% a partir del tercero.
Las marcas tienen la oportunidad de desempeñar un papel fundamental en este proceso. Al invertir en patrocinios y otras iniciativas de apoyo a las atletas, las marcas no solo contribuyen a la equidad en el deporte, sino que humanizan su marca a través del deporte, dotando de calidad a su empresa.
Si quieres saber más sobre el estudio, pincha aquí: Parity desigualdad en deporte femenino.
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