Planificar la temporada es una de las decisiones más importantes para cualquier corredor amateur. Definir el número de carreras, la distancia adecuada y la progresión de cargas permite avanzar de forma segura, evitar sobrecargas y disfrutar más del proceso. En trail running esto es aún más relevante, porque cada prueba implica distancia, desnivel, tiempos de recuperación y una preparación específica.
Objetivo principal de la temporada
Antes de elegir carreras, es esencial fijar un propósito claro. Puede ser completar una prueba de 20 a 30 km, mejorar marca en un kilómetro vertical o afrontar por primera vez una maratón de montaña o incluso un ultra. Al establecer un objetivo central, el resto del calendario se articula con coherencia.
Selección de la distancia adecuada
Para un corredor amateur, la clave es la progresión. La mayoría de planificaciones funcionan bien con un esquema:
- Primer trimestre: distancias cortas entre 10 y 15 km con desniveles moderados.
- Periodo central: pruebas entre 20 y 30 km que sirvan de referencia.
- Final de temporada: la distancia objetivo, que puede oscilar entre 30 y 42 km, según el nivel y el tiempo disponible para entrenar.
Equilibrio entre carreras y entrenamientos
Las competiciones no sustituyen semanas de entrenamiento de calidad. Lo habitual para un corredor amateur es participar en un máximo de 8 a 10 carreras al año, distribuidas con al menos 4 a 6 semanas entre bloques importantes. Esto permite acumular volumen, incluir series, trabajar fuerza y mantener descansos estratégicos.
Periodos de carga y descanso
Una temporada no puede ser una línea ascendente continua. Es necesario integrar:
- Bloques de carga progresiva.
- Semanas de descarga cada tres o cuatro semanas.
- Un periodo de transición al finalizar la temporada, esencial para recuperar sistemas muscular y nervioso antes de empezar el siguiente ciclo.
Cómo elegir las carreras
Tres criterios ayudan a construir un calendario equilibrado:
- Terreno: si el objetivo del año es una maratón técnica, hay que incluir pruebas con terreno similar al que nos encontraremos.
- Desnivel: la progresión ideal pasa por acumular desniveles crecientes, evitando saltos bruscos.
- Logística: desplazamientos, coste, compatibilidad con horarios de trabajo y familia. Un calendario realista vale más que uno ambicioso pero inviable. Este punto toma más importancia de la que puede parecer. Muchos corredores amateurs, entrenan incluso más que corredores profesionales, sacrificando y poniendo de lado a toda su familia y entorno, mucho cuidado.
Incluir una carrera test
A mitad de temporada conviene participar en una prueba que permita evaluar el estado real de forma. Puede ser un trail de 20 a 25 km o un kilómetro vertical rápido. Estos test ayudan a ajustar entrenamientos sin improvisar.
Importancia de la fuerza y la prevención
Al elaborar un calendario no solo se eligen fechas de competición; también se define cuándo trabajar fuerza, técnica de bajadas y sesiones específicas. La fuerza debe mantenerse durante todo el año, especialmente para preparar desniveles de más de 1.000 metros positivos y negativos por carrera. Integrar estas sesiones evita lesiones y mejora la economía de carrera.
Ajustes sobre la marcha
El calendario nunca es definitivo. Enfermedades, lesiones leves o semanas laborales complicadas obligan a ajustar cargas y planificar descansos adicionales. Un corredor amateur debe asumir que la flexibilidad también forma parte del proceso. Mantener un contacto y feedback con tu entrenador, permitirá que pueda ajustar con coherencia las cargas. Ojo, cuando alguien contrata a un entrenador, hay que seguir sus consejos al 100%.
Cierre y mirada a la siguiente temporada
Una vez finalizada la carrera objetivo, es recomendable realizar una revisión completa: estado de forma, volumen acumulado, puntos fuertes y debilidades. Este análisis marca el punto de partida para diseñar la siguiente temporada con más experiencia y coherencia.
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