Como todos sabemos, el calendario de carreras, cada año, es más extenso en el año. Disponemos de eventos desde enero hasta diciembre, por todo lo largo y ancho de todo el mundo, pero que ha ido en aumento en nuestro país y limítrofes.
Logicamente, para soportar dicha carga, hay que «hilar» muy fino a la hora de confeccionar nuestro plan competitivo en todo durante toda la temporada, si no queremos lesionarnos, lo mejor es pensar bien las carreras donde queremos asistir. Además, en la variedad esta el gusto.
De menos a más, puede ser la mejor opción
Comenzar el periodo competitivo con carreras de menor distancia y menos complejidad, suele ser una de las mejores opciones a la hora de conformar el calendario. Esto nos permite, por un lado hacer una carga muy efectiva de entrenamientos, adaptando nuestro cuerpo y mente a la competición anual.
Adaptación gradual:
- Física: Comenzar con distancias más cortas permite que el cuerpo se acostumbre al esfuerzo físico de manera progresiva, reduciendo el riesgo de lesiones. A medida que se incrementa la distancia y la dificultad, el cuerpo se fortalece y mejora su resistencia.
- Mental: Las carreras menos complejas al inicio de la temporada ayudan a construir confianza y a desarrollar la fortaleza mental necesaria para enfrentar pruebas más exigentes en el futuro.
Eficiencia en el entrenamiento:
- Planificación estructurada: Este enfoque facilita la planificación de un programa de entrenamiento estructurado y equilibrado, donde se pueden intercalar sesiones de alta intensidad con periodos de recuperación adecuados.
- Monitoreo del progreso: Permite evaluar y monitorear el progreso de forma continua, haciendo ajustes necesarios en el entrenamiento para optimizar el rendimiento.
Optimización del rendimiento:
- Construcción de base sólida: Empezar con carreras más cortas ayuda a construir una base sólida de condición física, esencial para rendir al máximo en competiciones más largas y desafiantes.
- Acumulación de experiencia: Participar en múltiples carreras a lo largo de la temporada proporciona experiencia valiosa, enseñando a gestionar mejor el ritmo, la nutrición y la estrategia de carrera.
Reducción de estrés y ansiedad:
- Confianza incremental: Cada carrera completada con éxito incrementa la confianza del corredor, lo que reduce el estrés y la ansiedad asociados a las competiciones más importantes.
- Preparación mental: La exposición gradual a la competencia prepara la mente para las demandas psicológicas de las carreras más largas y exigentes.
Comenzar temporada con grandes distancias o grandes objetivos
Comenzar la temporada de competiciones con larga distancia o con un objetivo principal, puede ser, si no tienes experiencia, algo frustrante y nada acertado.
Falta de adaptación física:
- Lesiones: Sin una adaptación progresiva a través de carreras de menor distancia, el cuerpo puede no estar preparado para soportar el esfuerzo físico extremo de una ultra, aumentando el riesgo de lesiones musculares, articulares y óseas.
- Agotamiento: Las ultras son increíblemente exigentes y pueden llevar al agotamiento extremo si el cuerpo no ha sido acondicionado adecuadamente.
Cargas mentales:
- Desgaste emocional: Las carreras de ultra distancia requieren una fortaleza mental considerable. Sin la experiencia previa en competiciones menores, puede ser difícil mantener la motivación y la concentración durante toda la carrera.
- Estrés y ansiedad: La falta de experiencia en competiciones puede generar altos niveles de estrés y ansiedad, afectando negativamente el rendimiento y la capacidad para tomar decisiones estratégicas durante la carrera.
Problemas de estrategia y gestión:
- Gestión del ritmo: Sin haber participado en competiciones previas, es posible que el corredor no tenga una idea clara de cómo gestionar su ritmo adecuadamente, lo que puede llevar a un agotamiento prematuro.
- Nutrición e hidratación: Las ultras requieren una planificación cuidadosa de la nutrición e hidratación. La falta de experiencia puede resultar en errores que afecten negativamente el rendimiento y la salud del corredor.
Paciencia y planificación
Para estructurar una temporada de trail running de manera efectiva, es recomendable comenzar con carreras de menor distancia y complejidad, progresando gradualmente hacia competiciones más largas y técnicas. Esto permite una adaptación física y mental adecuada, minimizando el riesgo de lesiones y optimizando el rendimiento.
Al principio de la temporada, se pueden incluir carreras de 10 a 20 kilómetros, que servirán como base para evaluar el estado físico y ajustar los entrenamientos. A medida que se avanza, se pueden incorporar medias maratones y maratones de trail, aumentando gradualmente la distancia y la dificultad del terreno.
Además, es beneficioso intercalar carreras de diferentes perfiles y terrenos para desarrollar habilidades técnicas y adaptarse a diversas condiciones. Por ejemplo, alternar entre carreras por montaña y carreras en senderos más planos puede mejorar la resistencia y la capacidad de adaptación del corredor. A medida que se acerca el final de la temporada, se pueden incluir ultra maratones y otras competiciones de larga distancia, asegurándose de que el cuerpo esté bien preparado para soportar el esfuerzo.
Es esencial planificar periodos de descanso y recuperación entre competiciones para evitar el agotamiento y permitir que el cuerpo se recupere adecuadamente. Esta estructura progresiva no solo mejora el rendimiento, sino que también mantiene la motivación y el disfrute del corredor a lo largo de toda la temporada.
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