850 KILÓMETROS y 40.000 METROS DE DESNIVEL POSITIVO

Así fue la Transpirenaica de Zigor Iturrieta

El corredor vasco tuvo ante sí uno de los mayores retos de cualquier corredor de montaña, atravesar la cordillera pirenaica, saliendo desde el mar y con el mar como destino. Entre medias, once días de puro trail running.

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Zigor Iturrieta en la Transpirenaica 2014
Zigor Iturrieta en la Transpirenaica 2014

Más de 850 kilómetros. Unos 40.000 metros de desnivel positivo. Once días. En estos tres números se puede intentar resumir un reto como el que se propuso Zigor Iturrieta, el de cruzar Los Pirineos desde su extremo este, en Cayalunya, hasta su extremo oeste, ya en Euskadi. Pero, claro está, once días con decenas de horas en la montaña dan para más, mucho más.

En su blog, Zigor fue relatando sus peripecias durante esos once días de aventura y aquí te hacemos un pequeño repaso de cómo fue su Transpirenaica, día a día:

Día 1. Cap de Creus – La Jonquera

Lo más difícil de realizar esta singular ruta, es dar el paso inicial, y hoy por fin he dado el primero de los que al final serán miles. Mi intención era salir sobre las seis o siete, pero al final, por problemas de logística, he partido a las 8:45. último vistazo al Mediterráneo y a correr.

El primer tramo transcurría por el torturado paisaje lunar de Cap de Creus, muy divertido y entretenido, nada que ver con lo que me esperaba después. El primer error lo he cometido en el pueblo de El Port de la Selva. En ese punto se cruzaban la GR 98 (creo) o 93, con la GR 11 y casi me voy hasta Cadaques…. Dos horas perdidas a lo tonto!!

Vuelta atrás y en Llanca he vuelto a retomar la GR 11. El tramo entre Llanca y Espolla ha sido terrible, mucho calor y sobre todo muchísimo asfalto. Me he agobiado bastante y he hecho casi todo andando, no tenía motivación para correr. Por suerte, tras dejar Espolla todo ha cambiado y, cuando más cansado estaba, es cuando más he disfrutado.

Día 2. La Jonquera – Beget

Segunda etapa concluida y hoy los Pirineos por fin han hecho acto de presencia, ¡¡¡empezamos a disfrutar!!! He salido huyendo del loco tránsito de miles de camiones de La Jonquera, para pelearme con un bosque de alcornoques lleno de pistas que se cruzaban unas con otras y en donde escaseaban las tan ansiadas marcas blancas y rojas. No sé cómo lo he hecho, pero hoy no me he perdido y he podido disfrutar de preciosos senderos por bosques encantados y con frescas aguas que fluían por pequeños manantiales cristalinos.

Aunque hoy no todo ha sido de color de rosa. Tras engullirme un bocadillo de tortilla y dos cervezas que me han sabido a gloria, me esperaban nada menos que diez km de cemento… 13:30, un calor insoportable,… Menos mal que el resto de la etapa ha sido preciosa, sin excusas, ¡¡hoy he disfrutado como un niño!!

 

Día 3. Beget – Malniu

El primer punto de control del día ha sido en el precioso pueblo de Setcases, al que me ha costado mucho llegar, debido a que las tan ansiadas marcas rojas y blancas, se han dedicado a jugar al escondite conmigo, en el pinar que hay camino a este último pueblo.

A la salida de Setcases han comenzado las primeras hostilidades del día, en forma de dura pendiente hasta los más de 2500 m del Coll de la Marrana. En este tramo lo he pasado mal, he andado un buen rato a más de 2800 metros y no sé si porque iba enérgico o por la altura, me ha dado un bajón importante. Por suerte, en la bajada al Santuario de Nuria he conseguido recuperarme y he podido empezar fuerte, el ascenso más duro del día, la subida al Puigmal. La GR11 no pasa por este pico de 2913 metros, pero según la guía de la Transpirenaica, con esta subida se ataja un día de caminata y sobre todo, las vistas son espectaculares.

 

Día 4. Malniu – Tavascan

Hoy, no se sí por la adrenalina o por el jabalí que ha dormido mi lado y roncaba como un Trol, no he dormido nada. Recibir la visita de Fer (Fernanda Maciel) me ha animado un montón y con esa ilusión hemos partido desde el refugio de Malniu.

Hoy puedo confirmar, que andar subiendo y bajando las duras y enormes pendientes del Principado de Andorra, es “casi” tan duro como ir de tiendas con tu pareja por Andorra la Vella…. Las sensaciones han sido pésimas y la verdad que no he disfrutado nada.

 

Día 5. Tavascan-Refugi de Conangles

Ayer terminé el día lleno de malos pensamientos y tras 6 horas de sueño, tu cuerpo se resetea y todo lo ves de otro color. Hoy me he despertado a las cuatro y media de la mañana con la sensación de haber estado diez horas durmiendo y como en la cama no pintaba nada, me he puesto la ropa y al monte. Hoy he salido con la intención de olvidarme de lo mal que lo pasé y sin ningún objetivo marcado, simplemente me apetecía correr por el monte hasta que el cuerpo dijera basta y entonces parar.

En St Maurice me he metido en el valle de Aiguestortes, lo más bonito que he encontrado hasta ahora en la ruta. Por aquí pasa la famosa vuelta circular de “Carros de Foc”, de la cual tiene el récord mi gran amigo Txus Romon. Hoy, según veía cómo iban las cosas, al principio he pensado en dormir en el refugio de Restanca, pero como me veía con fuerzas, me he animado y he llegado hasta el Refugio de Conangles, muerto, pero con una sonrisa de oreja a oreja.

 

Día 6. Conangles-Parzan

Después de oír la que cayó durante la noche, ninguno de los 12 caminantes que hicimos noche en el Refugio de Conangles teníamos esperanzas de poder hacer algo durante el día que amanecía gris y lluvioso. A mí la lluvia no me importaba demasiado, acostumbrado a ella como estoy ( ¡¿qué va decir un Vasco?! ), si no que la tormenta me pillara en las partes altas y que el asunto se pusiera feo. Al final, decidí probar suerte y cuando paró un poco de llover, a las 7:30 me puse en marcha, camino al valle de Benasque.

Subiendo al Paso d’es caballos, se mete un poco la niebla y me pillan un par de pequeñas tormentas, pero, la meta esta cerca y subo con ganas. Termino el día con otra asquerosa bajada por pista, ¡¡¡mis tobillos y rodillas no pueden más!!! Ya en Parzan y con el hambre que traía , me voy a cenar sin apenas ducharme ni cambiarme. Lo siento por los comensales que les tocó comer mi lado…

 


Día 7. Parzan-Refugio Bujaruelo

Hoy ha sido el primer día que desde el comienzo no me he sentido bien, estaba cansado. Menos mal que los impresionantes recorridos por los que me he “arrastrado”, motivaban a seguir, y cada valle nuevo que descubría, no hacía más que animarme a continuar. Subir a Pietramula, y el resto de la jornada ha sido como para enmarcarla en un cuadro. La bajada a la Pineta, la durísima e interminable subida a la Collata de Añisclo, la zona del Refugio De Goriz, la bajada por las clavijas a la Cola de Caballo,… Todo, la verdad, quitando mi físico que dejaba mucho que desear, ha sido perfecto.

 

Día 8. Ref. Bujaruelo – Sallent de Gallego.

A la mierda con todo, ¡¡¡ paso de sufrir más!!! Eso es lo primero que me ha venido hoy a la cabeza mientras bajaba a Sallent de Gallego. Esta aventura que estoy viviendo se asemeja mucho a una competición de esas que nosotros hacemos. Hay momentos en los que te encuentras pletórico, tu cuerpo vuela y parece que nunca te cansas. En cambio, hay otros en los que ves que no vas, estas cansado, te tropiezas con todo, te duele todo,…

Me espera la preciosa pero dura subida al Ibon bajo de Bachimaña, que hoy, al ser domingo, parece la Gran Vía de Bilbao. Llegando a este punto es cuando he tenido el primer apretón; ha sido de repente, corriendo a Boxes para una parada técnica. Digamos que ha sido empezar y no parar, no sé cuántas veces me habré parado a cagar, pero seguro que han sido tantas como marcas de GR hay en esa zona. Estaba pasando por la zona más bonita de toda la GR11 y no estaba disfrutando nada. Me he quedado vacío, me he comido las dos barritas y los dos geles que tenía y estaba sin fuerza.

La verdad es que ahora veo la cosa bastante oscura, físicamente estoy cansado y anímicamente bajo mínimos. Ahora toca comer, que la cagalera se pare y dormir, seguro que mañana las cosas son de otro color.

 

Día 9. Sallent de Gallego – Izaba

Tras la pájara monumental que sufrí ayer y que casi me llevó a retirarme a casa, hoy he salido con una cosa muy clara; quería darle otra oportunidad a este proyecto, pues ayer, de verdad os digo, lo hubiera mandado todo a freír puñetas. Tenía claro que si hoy las sensaciones eran las mismas de ayer, cogía un autobús y me iba a casa. Por eso he decidido salir y según qué sensaciones tuviera en el tramo entre Sallent y Candanchú, dependería si seguía o no. He llegado a Candanchú super fresco, por lo que he decidido que merecía la pena el intentar seguir y terminar como debe ser.

Mi cuerpo me está enseñando nuevas facetas que yo no conocía y ahora ya sé que tras 2 o 3 días buenos, me viene un día malo y hay que aguantarlo. Según mis cálculos, el miércoles espero estar bañándome en las aguas del Cantábrico y espero que la de ayer sea la última visita del señor del mazo…

 

Día 10. Izaba – Sorogain

Los primeros 5 km del día han sido preciosos, subidita por calzada en vía crucis hasta la ermita de Idoia y luego sendero precioso por un bosque de Robles. Hacía fresco y llovía un poco, pero estaba disfrutando. Pero una vez llegado a Kakueta, ha empezado el festival de pistas de piedrilla cochina y así hemos ido hasta Otsagabia.

A decir verdad, de la segunda parte del día, paisajísticamente hablando, poco puedo decir, pues ha transcurrido casi en su totalidad tras una densa niebla y poco he podido ver. Es más, ha habido un momento que incluso me he asustado de toda la niebla que había y no veía ni las marcas…

El trayecto entre Orbaizeta y Auritz es, simplemene precioso. Es un continuo sube-baja por bosques y senderos bien marcados y en donde hoy el rey ha sido el barro. Tras algún que otro patinazo, he conseguido llegar a Auritz en perfecto estado y como todavía era pronto y me sobraban unas pocas fuerzas, he decidido hacer los diez km que separan Auritz y Sorogain, para así tener que hacer menos kilómetros mañana.

 

Día 11. Sorogain – Cabo Higuer

La verdad es que viendo cómo empezó el día, en un momento pensé que alguien me había echado un mal de ojo y que no llegaría al Cabo Higuer ese día. Tras devorar el frugal desayuno que preparó en un momento, a las 7:30 ya estaba en marcha camino hacia Iturrunburu y justo cuando me disponía a pasar el pequeño riachuelo que hay a la salida del alberge, patiné y terminé con mis huesos en el frío agua… Me cagué en todo… ¡¡¡Además de tarde, mojado!!! Me levanté, hice cuatro respiraciones profundas para matar el nervio y venga, en marcha, que tenía un largo día por delante.

Poco a poco empezaba a oler a salitre y por fin, a eso de las 18:30, me puede dar el tan ansiado chapuzón en el Cabo Higuer. Tras el chapuzón, besos a amigos, familiares y demás, unas cervezas, un delicioso bizcocho que no sé quien hizo pero que yo quiero esa receta, y a casa.

Puedes leer el relato completo de Zigor Iturrieta aquí


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