Andrés Arroyo: “Hay que saber ponerse objetivos ajenos a la competición”

Conocido por entrenar a Sheila Avilés, Oriol Cardona y, ahora también, a Pau Capell, este preparador nos da algunas claves de su trabajo con la élite y con los populares.

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En los últimos años Andrés Arroyo, licenciado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, se ha hecho un hueco entre los mejores entrenadores de trail running. Los éxitos de sus entrenados, algunos tan conocidos como Sheila Avilés, Oriol Cardona, Mario Olmedo y el peruano Remigio Huamán, le han posicionado como toda una referencia en el trabajo con deportistas de élite. Como anunció la semana pasada, también Pau Capell seguirá sus pautas con el difícil objetivo de seguir subiendo su propio listón.

Pero además de preparar físicamente a algunos de los mejores atletas del mundo, el mediano de los hermanos Arroyo (Diego es también un destacado corredor a nivel catalán y Nahuel es futbolista profesional -acaba de fichar por el Albacete-) también entrena a muchos populares, a lo que une su trabajo en un centro de fisioterapia. De todo ellos y de las consecuencias que está teniendo la pandemia del coronavirus en los corredores nos habla en esta entrevista.

“Estoy contento de ver hasta dónde he llegado, pero siempre con la ambición de querer más”

¿Cuánto llevas en el mundo de las carreras por montaña?
Empecé hace 5 o 6 años a raíz de mi hermano, que el salto del triatlón a la montaña. Es algo que habíamos hecho desde siempre, porque vivimos en el medio del campo, pero más por hobby que buscando el rendimiento. Él tiene buen nivel (22º en Zegama, con 4h20’) y empecé a entrenarle. A raíz de eso me contactaron corredores locales y arranqué. Estoy contento de ver hasta dónde he llegado, pero siempre con la ambición de querer más.

Una trayectoria meteórica la tuya como entrenador. ¿Te ha sorprendido?
Tengo 29 años. Sí que sorprende, pero al final te acostumbras, te pasa lo mismo que al corredor. En el día a día no te das cuenta, pero cuando tu madre te envía una foto en un diario te impacta.

“Conozco entrenadores que solo entrenan amateur y son buenísimos”

¿Le das mucha importancia a esta proyección social?
No, en el día a día estás centrado en el contacto con el corredor. A veces la gente los idolatra mucho, pero cuando trabajas con ellas te das cuenta de que todos son personas. Obviamente al ser profesionales, con nivel para competir a escala internacional, hay grandes diferencias con el entrenamiento de los amateurs, pero no tiene mayor importancia. Si yo he llegado hasta aquí también es gracias a ellos. Conozco entrenadores que solo entrenan amateur y son buenísimos.

¿Cómo ha sido trabajar como entrenador en tiempos de confinamiento?
En mi caso, yo hacía el 50% del tiempo online desde casa y el otro 50% como readaptador en un centro de fisioterapia. Esa segunda parte la he tenido que eliminar, manteniendo el seguimiento con el paciente. El entrenamiento online se ha mantenido y lo que me he encontrado es que cada corredor tenía unas circunstancias distintas: desde alguien que tiene un gimnasio en su casa a otros que no tienen ni escaleras. En resumen, ha sido duro, pero también he sacado cosas que voy a aprovechar de aquí en adelante.

El peligro es que la rutina volverá y si antes no podías aguantar esos entrenamientos, seguramente después tampoco”

¿Cómo crees que afectará este parón tanto a populares y élite?
Muchos corredores, también de élite, han visto como su carga de trabajo ha bajado estas semanas. Eso me asustaba porque creía que iba a haber mucho sobreentrenamiento, veía gente que iba sumando cada vez más horas. El peligro es que la rutina volverá y si antes no podías aguantar esos entrenamientos, seguramente después tampoco. El cuerpo y la mente son ambiciosos y creo que, a corto plazo, va a haber mucha gente con la preocupación de intentar mantener el nivel.

También está el caso contrario.
Sí, el que ha aprovechado para descansar y ahora lleva 2 meses y medio sin impacto, se pone a correr y se lesiona. Ya me han venido varios a la consulta. Luego está el tema motivacional, hay que saber ponerse objetivos ajenos a la competición porque a corto plazo no están previstas. Si para un profesional entrenar de aquí a octubre ya es complicado, para un amateur todavía más.

“Es un buen momento para empezar a crear una actividad, ya sea correr, caminar o ir en bici, pero hay que hacerlo con parámetros saludables”

¿Cómo les ayudas a encontrar esos objetivos más cercanos?
Tengo varias vías. Una es intentar mejorar fisiológicamente: un umbral, ciertos ritmos o la frecuencia cardíaca. Al cabo de un mes puedes ver si has cumplido ese objetivo y la cabeza tiene un sitio donde ir, le ve más sentido. La segunda es crear un circuito cerca de casa que podamos repetir de aquí a un tiempo, en el que pueda intentar ir a la misma intensidad que en una competición.

Y a toda esa gente que ha empezado ahora a hacer deporte, ¿qué consejo les podrías dar?
Lo primero, cabeza. Como anécdota, estos días me he estado cruzando varias veces con un conocido de unos 55 años con una bicicleta que creo que no le habían hinchado las ruedas en los últimos 20 años. Yo sabía que era una persona inactiva y a las tres semanas ya vino a la consulta con dolores. Es un buen momento para empezar a crear una actividad, ya sea correr, caminar o ir en bici, pero hay que hacerlo con parámetros saludables, siempre manteniendo una lógica progresiva. Si no he corrido nunca, no voy a meterme las dos primeras semanas sesiones cada día.

“No todo el mundo tiene que entrenar 6 días, ni doblar sesiones”

¿Aunque sean de 30 minutos?
Un impacto de 30 minutos sin haber hecha nada previamente puede ser una carga demasiado grande tanto a nivel articular como incluso fisiológico. El cuerpo algo positivo que al final puede convertirse en negativo: si le das caña mejora y si le das más, también sigue mejorando, pero no lo hará para siempre. Hay que mantener la idea de que vamos a ir a mejor, pero sin obsesionarse en ir deprisa. Se puede empezar con dos días a la semana, después tres y poco a poco ir aumentando, si es lo que se busca. No todo el mundo tiene que entrenar 6 días ni doblar sesiones, eso depende del objetivo de cada uno y de la ambición que pueda tener.

Vamos a hacer un poco de futurología acerca del regreso a la competición. ¿Qué sensación tienes? ¿Crees que este año vamos a tener carreras?
Como todo el mundo, ando bastante perdido. Creo que este verano ya se van a ver más carreras locales, de pueblo, con 150 corredores y salidas en bloques de 10. Esto tiene una parte positiva porque igual puede haber algún profesional que se acerque y eso siempre hace ilusión. A nivel internacional, creo que hasta noviembre o diciembre no habrá competición, pero no me mojo mucho por ello.

“Este momento es un arma de doble filo que te puede hacer crecer como deportista, si lo sabes gestionar”

¿Cómo llevan esta previsión poco halagüeña los corredores de élite? ¿Tienes que hacer un poco de psicólogo?
Con el deportista de élite no dejas nunca de hacer un poquito de psicólogo, aunque si lo veo oportuno soy partidario de derivar. La gente siempre ve la parte buena de ser atleta profesional, pero son gente que tienen muy pocos días de vacaciones al año, pues no pueden dejar su cuerpo parado dos semanas. Tampoco descansan los fines de semana y para ellos el entrenamiento no es un hobby, sino una obligación. Además, tienen muchas horas al día para pensar en la situación actual porque también es su trabajo, saben que en dos meses si no hacen las cosas bien pueden perder bastante estado de forma

¿Y cómo están Sheila, Pau…?
Lo llevan bien, es saberlo gestionar. Se ha presentado un buen momento para trabajar aspectos inespecíficos del deporte, cuestiones en las que no te enfocas durante la temporada porque no da tiempo o porque no entra dentro de la carga. Por ejemplo, trabajar el VO2 Max con intensidad máxima, algo que normalmente no se puede hacer porque deja mucha secuela. Es cierto que no tienen competición, que es donde disfrutan, se muestran y pueden hacer su trabajo, pero se ha presentado un momento en el que pueden trabajar bien, descansar bien y sumar volumen de horas sin preocuparse por no llegar bien. Este momento es un arma de doble filo que te puede hacer crecer como deportista, si lo sabes gestionar.

“Después de 2 meses fuera de tu deporte, tienen que pasar por lo menos otro mes y medio hasta llegar otra vez a un buen pico de forma”

Para un popular, ¿cuánto tiempo debería pasar entre la vuelta al entrenamiento y a las carreras?
Depende mucho de lo que hayas podido hacer en el confinamiento. Si disponías de cinta, pues seguramente la adaptación será más corta, aunque habrá que trabajar la fase excéntrica en las bajadas. No se puede concretar, pero creo que después de 2 meses fuera de tu deporte (aunque hayas podido hacer rodillo o cinta), tienen que pasar por lo menos otro mes y medio hasta llegar otra vez a un buen pico de forma.

No puedo dejar de preguntarte por tu nuevo tutelado, Pau Capell. ¿Por qué te ha elegido?
La primera pregunta creo que se la deberías hacer a él. El año pasado compartimos un viaje a México y tuvimos muy buen feeling. Con un deportista de élite esto es fundamental, porque tienes contacto diario, hablas mucho… He tenido buenos corredores pero sin un feeling excelente y tras hablarlo hemos buscado otro entrenador. Respecto a Pau, él buscaba un cambio y estamos en ello. Nunca critico el trabajo de compañeros y en este caso no es que lo diga yo, es que es evidente que han hecho un trabajo increíble.

“Tengo el mismo objetivo que él: no solo subir el listón, sino también modificarle como corredor”

¿Cuál es el cambio?
Ahora estamos trabajando en zonas muy altas, que es algo que no había hecho lógicamente porque tiraba solo a las ultras. A mí me gusta igualmente entrenar alta intensidad, pero para ultras la mayor parte del tiempo vas a tener que entrenarlo en zonas bajas (1, 2 o 3), y allí es donde Pau es muy fuerte. Tiene una gran facilidad para rodar a ritmos bajos, que serían altos para la mayoría de la gente. Queremos aprovechar esa fase para buscar objetivos que le motiven y que puedan ser un reto para él.

Es difícil subir el listón con un atleta que ha sido el último campeón del Ultra-Trail del Mont Blanc.
Tengo el mismo objetivo que él: no solo subir el listón, sino también modificarle como corredor. Hay dos tipos de corredores de montaña: el que es muy bueno en algo y el que lo es en todo. Pau quiere ser más polivalente, competitivo en ultras y también en maratón. Es algo muy complicado de gestionar porque no tiene nada que ver a nivel fisiológico el trabajo para ambas distancias. Como he hablado con otros entrenadores, esto me puede salir muy bien o muy mal. En catalán siempre decimo, “qui no arrisca, no pisca”.

“Hay que ir cuidando el cuerpo desde el principio, algo que cuando eres joven cuesta porque eres mucho más ambicioso y no tienes tanta cabeza”

Además de Kilian Jornet, ¿qué otros corredores tienes de referencia en este sentido? Tal y como se corre actualmente en cada una de las disciplinas, estar arriba en todo parece misión imposible.
Seguramente cada vez lo será más, porque es un deporte que se está profesionalizando. Entre los corredores que me vienen a la mente están Luis Alberto Hernando, el norteamericano Jim Walmsley… No hay muchos, pero los hay.

Tanto Pau como Sheila son dos jóvenes que, como tú, han llegado a un nivel altísimo muy pronto. ¿Cómo alargar este punto máximo?
En este caso es lo mismo en un amateur que en un profesional. No hay que quemar los cartuchos en los primeros años de éxito. Llegar a arriba del todo es dificilísimo, pero lo más complicado es mantenerse. La clave es respetar el descanso, los tiempos de descarga y los calendarios que se planifican para no tener cada fin de semana una carrera. Hay que ir cuidando el cuerpo desde el principio, algo que cuando eres joven cuesta porque eres mucho más ambicioso y no tienes tanta cabeza. Las carreras no se van a acabar y, si te gestionas bien, seguramente lleguen mejores picos de forma.

“El trail para los niños tiene puntos positivos, pero puede quedarse un poco pobre a nivel motriz”

¿Cómo ves la evolución de este deporte?
A nivel de élite, seguirá mejorando. Antes los corredores no tenían ni entrenador y ahora los atletas tienen también nutricionista, psicólogo, fisio… Ahí hay un abanico profesional muy grande con el que la tendencia es ir a mejor. A nivel de jóvenes, se está progresando. Lo que me da más miedo es que es un deporte que mayoritariamente nace en pueblos, zonas montañosas, en las que a veces no hay tanto conocimiento del impacto que puede tener el entrenamiento en un niño. A veces me encuentro con chavales de 13 o 14 años que van a hacer un ultra.

Por otro lado, a nivel personal pienso que el trail para los niños tiene puntos muy positivos como el respeto a la naturaleza o la complejidad de la pisada, pero que una vez has llegado a asimilar esos estímulos puede quedarse un poco pobre a nivel motriz. Si tuviera un hijo no haría solo trail, lo estimularía también haciendo un poco de escalada. Me gusta la gente que viene del atletismo porque los estimulan para muchas cosas. Para un 3.000 m obstáculos, se trabajan los obstáculos pero también los saltos, la salidas… es mucho más rico.

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