55 km para despedir a un amigo

El escalador Diego Bartolomé completó la Vuelta Aneto, dentro del Gran Trail Aneto-Posets, con el dorsal de su gran amigo Fernando Colás, fallecido 15 días antes en el Midi d’Ossau.

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La camiseta de homenaje a Fernando Colás en la Vuelta al Aneto 2021

El pasado 10 de julio el zaragozano Fernando Colás, de 35 años, perdió la vida en el Midi d’Ossau, una abrupta e icónica montaña de la vertiente gala de los Pirineos. Se encontraba en la aproximación a una vía de escalada cuando se despeñó.

Nadie se lo podía creer. Era un montañero joven, pero con muchas aventuras a sus espaldas. De los Pirineos, donde había tachado gran parte de los 213 tresmiles, había viajado también muchas montañas del mundo ya fuera solo (como a Namibia o Patagonia) o acompañado. Sosegado y discreto, rompía con el estereotipo de escalador alocado. De hecho, los que le conocían sabían del respeto y prudencia con los que siempre afrontaba sus actividades. Por ello, la trágica noticia impactó con fuerza en la comunidad montañera aragonesa cuando se cumplía un mes del nacimiento de su primera hija.

“Era una persona brillante en todas las facetas de la vida. Con altísimas capacidades intelectuales, hablaba tres idiomas, tenía dos carreras… Pero lo que más destacaba de él era su humildad, su carácter protector con su gente y, por supuesto, su amor incondicional por la montaña”, explica Diego Bartolomé, una de las personas que mejor conocían a Fernando, junto a su familia.

“Forjando una amistad como no he tenido otra”

“Nos conocimos en una excursión del club, cuando yo tenía 17 años y el 15. Desde entonces fuimos evolucionando juntos en la montaña, forjando una amistad como no he tenido otra”. Juntos empezaron a escalar y a dar sus primeros pasos como alpinistas en Pirineos y Alpes, donde escalaron el Mont Blanc y el Cervino. También compartieron expediciones a cumbres más lejanas en Bolivia, Tajiskistán, Irán… y coronaron cimas emblemáticas como el Elbrus (5.642 m) o el Aconcagua (6.962 m).


 

Eso sí, había algo en lo que no coincidían. A Fernando le encantaba correr, algo que su amigo, enamorado de la bicicleta, no lograba comprender. “En broma, yo siempre le decía que dejara de hacer el ‘forest gum’ y se pasara a las dos ruedas, pero no me hacía caso”, recuerda Diego.

Fernando era también un experimentado corredor, tanto de asfalto como de montaña. Y aunque seguía escalando, y también había empezado con el esquí de montaña, entrenar corriendo por la ciudad era su válvula de escape de un día a día dedicado a su familia y su trabajo como asesor financiero. De vez en cuando también competía, preparando al detalle cada carrera en la que se inscribía.

“Lo que se había esforzado por cruzar esa meta con su niña en brazos”

Por eso, cuando Diego vio que su próximo dorsal iba a quedarse colgado, no se lo pensó dos veces. “Sé la ilusión que le hacía correr la Vuelta al Aneto [dentro del Gran Trail Aneto-Posets]. Lo que se había esforzado por cruzar esa meta con su niña en brazos. Por eso quería hacerle este homenaje, a modo de despedida”, explica Diego, que contactó con la organización para contarle sus planes y se compró unas zapatillas.

Con tan solo dos semanas para intentar prepararla, Diego confió en su largo bagaje deportivo para valerse en esos 55 km y 3.630 m de desnivel positivo. También en la ayuda de otros compañeros de aventuras que a lo largo de los años se habían impregnado de la energía, humildad y espontaneidad que desprendía Fernando. Que ese dorsal 1101 rodeara a la gran montaña de sus amados Pirineos se convirtió en una cuestión de equipo.

“Ha sido precioso. Unos me han acompañado parcial o totalmente, como Javi Galve. Otros me han dado geles que me han venido muy bien para terminar, muchos otros simplemente me han animado. Estaba todo preparado para que el dorsal de Fer cruzara esa meta. Si yo no hubiera podido, hubiera tomado el relevo algún otro amigo. Sé que habrá disfrutado muchísimo viéndonos desde donde quiera que esté”.

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1 comentario

  1. Fernando Colás era un ser humano extraordinario. Bueno, humilde, amable, respetuoso, divertido, … No se pasaba frio a su lado. Los que tuvimos la suerte de conocerlo jamas olvidaremos su genuina y autentica persona.
    Un precioso homenaje de Diego.
    DEP Fernando 8000es Colás. Siempre entre nosotros.

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