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Test de material: mochila Camelbak Marathoner Vest

Esta mochila de la marca californiana se renueva con este nuevo modelo, en el que prima la ligereza de materiales. Cuenta con un depósito de dos litros y de compartimentos para almacenar material para carreras de media distancia e incluso ultras cortos.

Camelbak Marathoner Vest
Camelbak Marathoner Vest
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La marca Camelbak es sinónimo de sistemas de hidratación; tras años siendo la marca de referencia, la casa de California apuesta con esta Marathoner Vest por una mochila de tipo chaleco con la que poder cargar con una cantidad respetable de líquido y poder almacenar bastantes piezas de material para salidas de distancia media.

Características técnicas

Para empezar con las características técnicas de esta Camelbak Marathoner Vest, qué mejor que por su reducido peso. Vacía pero con el sistema de hidratación incluido, este chaleco pesa apenas 350 gramos, lo que da una idea de la ligereza de los materiales empleados en su fabricación.

También sus dimensiones son muy reducidas, en la misma línea que los chalecos de hidratación de otras marcas. Apenas mide 39 cm. x 18 cm. x 10 cm. Aunque, como es de esperar, este volumen aumenta cuando se llena de material. Para ello, Camelbak utiliza el material  70D Diamond Box Rip con DWR, de lo más avanzado que existe en el mercado actual.

Ligereza y almacenaje

Una vez con la mochila en la mano, sorprende su ligereza; pero a pesar de ello, nunca da impresión de fragilidad, como ocurre con otras mochilas de similares características. Lo cierto es que el acabado de la mochila en cuanto a calidad de materiales es muy destacable, qué menos cabría esperar del inventor de los sistemas de hidratación.

En total, la mochila cuenta con tres departamentos principales, destinados al almacenaje. Uno es el principal, fabricado en malla, y que se sitúa en la parte posterior. Los otros dos se sitúan en cada una de las asas de la mochila, si bien su tamaño es bastante grande, e incluso sorprende que sean tan espaciosos para el lugar en el que están ubicados.

Existen tres compartimentos más, de reducido tamaño. Dos de ellos se sitúan justo encima de los grandes bolsillos de cada asa, pero con cierres de velcro, de forma que se asegure un poco más sus contenidos. Están muy a mano y alcanzar lo que allí guardemos es sencillo, además de fácil de utilizar. El último está también en la parte trasera, pero bajo la pestaña que cubre el depósito principal de agua.

Depósito principal de agua

Prescisamente ahora hablaremos del depósito principal, la característica más representativa de las mochilas Camelbak. Como es normal en sus productos, el depósito viene situado en la parte de la espalda, si bien en este caso, al ser un producto destinado a la competición, cuenta con características destacables.

Lo más llamativo es su gran tapón, que con apenas un pequeño giro podremos abrir muy fácilmente. El tamaño de la boca del depósito facilita enormemente el rellenado de líquido, uno de los aspectos que más suelen flojear en este tipo de sistemas. Pero en esta Marathoner Vest rellenar la “vejiga” es realmente fácil, ya sean desde grifo, fuente u otras botellas.

Asimismo, la boquilla y toda la zona interior del chaleco vienen muy bien cubiertas, con una pestaña que cuenta con dos cremalleras laterales, por lo que la comodidad a la hora de acceder al líquido es enorme. Es de aplaudir la apuesta por solucionar estos pequeños problemas por parte de la marca de California.

Con un depósito de dos litros, uno de los mayores inconvenientes puede llegar a ser el balanceo del agua. En este modelo se soluciona con un departamento que hace que la bolsa de hidratación quede totalmente ceñida al conjunto. Con varias pestañas de velcro, los rebotes del líquido desaparecen casi por completo al ir la bolsa totalmente agarrada.

Si a esto unimos que el lugar donde va colocada la bolsa de agua cuenta con materiales que evitan que el agua se caliente por nuestra propia temperatura, estamos ante una mochila que cuida todos los detalles de la hidratación al máximo.

El sistema de hidratación es el mismo que podemos encontrar en cualquier mochila de la marca; mediante un tubo que puede ir por cualquiera de los dos asas, el corredor puede alcanzar la boquilla de forma sencilla, para la que se sitúan unas piezas plásticas en los laterales, que son intercambiables, y que dejan el tubo en una posición que no molesta.

Válvula de mordida

El sistema para acceder al agua es la típica válvula de mordida, aunque también dispone de una pestaña que, a modo de grifo, permite cerrar por completo el tránsito de agua, evitando a veces molestas pérdidas al apretar inconscientemente la válvula. Sin lugar a dudas, este es uno de los puntos fuertes de esta mochila. La comodidad al beber es sobresaliente.

En lo que a comodidad se refiere, la Marathoner Vest se comporta de forma excelente. Para ello, tiene dos sistemas para ceñir completamente la mochila al cuerpo y evitar los balanceos y los saltos, tan incómodos si se producen.

Para ello, las asas principales son ajustables. Para hacerlo, basta con acceder al interior, tras la bolsa de hidratación, para hacerlas más o menos largas, algo que se consigue con un sistema de velcros, ya que es una talla única. Lo cierto es que es un sistema tan eficiente como sorprendente.

Ergonomía

Para acabar de ceñir perfectamente a nuestro cuerpo esta Marathoner Vest, las cintas laterales también son totalmente ajustables. Con la combinación de los dos sistemas antes descritos, la mochila consigue una gran ergonomía, que se traduce en una gran comodidad a la hora de correr. Como es natural, viene incluido un silbato de emergencia, que se puede llevar anclado pero que también podemos sacar en caso de que deseemos transportarlo en otro lugar.

Si nos centramos en la durabilidad del conjunto, tanto la mochila como el sistema de hidratación son de una gran calidad, como era de esperar en una mochila de gama alta, como esta. El típico sabor a plástico de las primeras veces que se rellena el depósito es prácticamente imperceptible y va desapareciendo a los pocos usos.

La zona externa aguanta el paso de los kilómetros de forma excepcional, sin miedo a roturas por enganchones en vegetación y a esto también ayuda que esté confeccionada en un material que puede aguantar la caída de un poco de agua sin que se moje el interior, por lo que la pequeña pestaña.

Otro de los puntos a favor es que la combinación de materiales la convierte en una mochila muy transpirable, de secado rápido. Si a esto unimos su poco peso y durabilidad, tenemos una gran mochila para distancias cortas y medias.

El único pero podría ser que podría quedarse corta para carreras o entrenamientos más largos, aunque sus principales bolsillos permiten llevar todo lo necesario para completar incluso ultras cortos: chaqueta, comida, bebida, teléfono y algunas cosillas más nos cabrán sin problema, pero no más, por lo que no es una buena opción para ultras de más de 80 kilómetros o en los que se espere una meteorología adversa.

En resumidas cuentas, la Camelbak Marathoner Vest es una mochila destinada a aquellos que quieran llevar un producto muy liviano, de gran calidad y gran capacidad de carga de líquido, pero con una capacidad de carga de otros materiales más limitada. Si lo que buscas es ligereza, confort, ergonomía, durabilidad y mucha capacidad de agua, esta puede ser una buena opción para tus salidas de media distancia.

 

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