En el alto rendimiento, los deportistas están sometidos a una gran carga física y sus necesidades nutricionales superan las de la población general. Esto implica mayores requerimientos de macronutrientes y micronutrientes (vitaminas y minerales), lo que a menudo lleva a recurrir a la suplementación cuando la dieta no es suficiente.
Además, con el objetivo de optimizar el rendimiento, muchos atletas incorporan suplementos con respaldo científico —como la creatina o la cafeína—, aunque en ocasiones también recurren a otros sin evidencia contrastada.
Un mercado en expansión… y con riesgos ocultos
El crecimiento descontrolado de la suplementación deportiva ha incrementado el riesgo de lo que la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) denomina dopaje inintencionado: la presencia de sustancias prohibidas no declaradas en el etiquetado. Estas pueden provocar un positivo en un control antidopaje o incluso poner en riesgo la salud.
Lejos de ser un caso aislado, los datos muestran que el problema es real y frecuente. Una revisión científica estimó que entre un 6 y un 9 % de los casos de dopaje se deben a la ingesta de suplementos contaminados. Otro estudio más reciente elevó la cifra hasta el 14 % entre 2003 y 2020.
La magnitud del problema
Investigaciones en distintos países han revelado cifras preocupantes. Un análisis de 66 productos de 21 marcas diferentes, vendidos en webs de Dinamarca, detectó que:
- El 38 % contenía sustancias no declaradas que podían dar positivo en dopaje, principalmente estimulantes y esteroides anabolizantes.
- El 5 % incluía compuestos potencialmente perjudiciales para la salud.
Otra revisión que abarcó 23 estudios sobre complementos como proteínas en polvo, creatina, multivitamínicos o bebidas energéticas halló ratios de contaminación que oscilaban entre el 12 % y el 58 %. Las sustancias encontradas incluían desde efedrina hasta anabólicos como testosterona, androsterona o nandrolona. Las causas iban desde deficiencias en el control de calidad hasta adulteración intencionada.
Formación y certificación: las claves para evitar riesgos
Ante esta situación, la educación del deportista es fundamental. Los suplementos deben ser siempre prescritos y supervisados por profesionales de la nutrición deportiva, revisando no solo el etiquetado sino también su certificación de calidad.
La recomendación es clara: elegir productos certificados por entidades independientes, no por la propia marca. Un ejemplo es Informed Sport, un programa que analiza cada lote para garantizar que está libre de sustancias prohibidas, ofreciendo así una seguridad extra para el deportista.
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