Todo el mundo que corre por montaña sabe que este es un deporte diferente. Lo es por la camaradería que se respira entre rivales, porque el camino que ha llevado a cada corredor a la línea de salida, por la montaña rusa emocional que se vive en cada carrera, pero sobre todo por lo majestuoso e incontrolable campo de juego.
Con esta base, a nadie le extraña que las piedras de los senderos sean testigos mudas de vivencias casi imposibles como la vivida Jim Walmsley. Tras dos años en los que lo tuvo cerca, su récord en la Western States también pudo saltar por los aires este 2018, cuando se encontró con una familia de osos.
Here is Jim Walmsley a few minutes ago crossing No Hands in the lead. Word is he lost a few minutes around Pointed Rocks waiting for a bear and her cubs to clear the trail. #WS100 pic.twitter.com/QgxFIoyq7a
— iRunFar (@iRunFar) 24 de junio de 2018
Faltaban poco más de 5 millas para el final en Auburn (California) y nada parecía poder impedir el triunfo de ‘El Chulo’, que volaba 20 minutos por debajo del tiempo de Timothy Olson. Pero en ese punto, muy cercano a donde dos años atrás se perdió cruelmente, dos cachorros de oso junto a su madre se cruzaron en el camino de ‘El Chulo’. “Hice las cosas bien y asusté a los dos pequeños que subieron por un árbol que estaba próximo al camino. La mama oso estaba allí y no iba a ninguna parte”, relata en una entrevista posterior en IRunFar.
Aunque en un principio se habló de 10 minutos de tensa espera, el ultrarunner de Flagstaff (Arizona) confirmó después que fue menor el tiempo que en realidad le tomó esquivar a los osos. “Lo que se siente en esa situación, cuando la adrenalina es muy alta, es muy diferente –continúa-. No pudieron haber sido más de dos minutos. Yo diría que fue al menos un minuto porque estuve gritando, tratando de lanzar piedras para al asustar a la mamá. Los cachorros no me asustaban tanto, creo que subieron bastante alto. En aquel momento, creo que estaba siendo lo suficientemente agresivo con mi voz y la mamá oso estaba un poco indecisa. Yo pensaba: ‘Muy bien, me escabulliré’. Diría que estábamos a 10 o 15 pies (3 o 4,5 m) de distancia cuando lo estaba mirando, pensando: ‘No vengas a mí’. Fue lo suficientemente buena para dejarme ir”.
Como hemos podido ver en otras ocasiones, la aparición de estos animales no es tan extraña en las carreras de Estados Unidos. La propia organización de la WS100 advierte en su reglamento de este riesgo: “Serpientes de cascabel, osos, leones de montaña –icono de la carrera- y otras formas de vida silvestre potencialmente peligrosas viven en el campo y han sorprendido a los corredores en el pasado. Manténgase alerta y tenga cuidado donde coloca los pies y las manos, especialmente por la noche”.